¡Exprésate!

Ya sea que tu hijo o hija tenga un mes, un año o tres, seguro que has notado que aprovecha cualquier oportunidad para comunicarse contigo y opinar sobre lo que sucede a su alrededor. Estudios recientes le dan cada vez más importancia al derecho que tienen los niños de ser escuchados y tomados en cuenta al momento de decidir sobre temas que les conciernen. A través de su participación en asuntos cotidianos, los pequeños desarrollan su autoestima, trabajan habilidades de todo tipo, potencian su sentido de autonomía e independencia y trabajan sus competencias sociales y resiliencia.

Las investigaciones sugieren que muchas veces subestimamos la capacidad de participación de nuestros hijos; los consideramos como meros receptores pasivos de nuestro cuidado y protección. Cada día hay más datos que evidencian que desde muy corta edad, los niños (1) son expertos en sus propias vidas y son capaces de comunicar un punto de vista único en cualquier circunstancia, (2) son comunicadores muy capaces que utilizan una amplia gama de “lenguajes” para articular sus opiniones, (3) son agentes activos con el poder de influir y manipular el mundo que los rodea, y (4) son creadores de sentido capaces de construir/interpretar el significado de sus vidas.

El modo y el alcance de las opiniones expresadas por tu hijo o hija y su capacidad de participación variará dependiendo de su edad:

  • Durante los primeros meses de vida se comunicará a través del llanto, gorjeos, risas, movimientos corporales y gestos. El hecho de que los bebés traten de participar en situaciones sociales y se expresen frente a los demás demuestra la velocidad con la que aprenden códigos de socialización.
  • Alrededor de los 18 meses comienzan a expresarse con palabras, dibujos y juegos. También empiezan a compartir y a jugar con otras personas, familiarizándose más con las interacciones sociales cotidianas.
  • A los 4 años los niños ya son más independientes y tienen habilidades cognitivas y lingüísticas más avanzadas. A esa edad comienzan a establecer sus propias reglas y procesos de toma de decisiones a la hora de jugar.

Desde que nació, tu hijo o hija ha desarrollado las habilidades necesarias para participar en la comunicación. El grado de respuesta y de respeto que recibe por parte de sus cuidadores fomentarán el desarrollo de estas habilidades. Los estudios recalcan que no es suficiente con escuchar lo que dice tu hijo o hija, sobre todo si descartas sus opiniones, si no que debes respetar lo que dice y darle la importancia que merece. Por supuesto no se trata de ceder ante cualquier sugerencia, más bien hay que considerar la idea que ponen sobre la mesa y, en caso de no poder cumplirla, explicarle por qué no se puede hacer de esa manera.

¿Se te ocurren otras maneras de promover la participación y la comunicación de tu hijo en la vida cotidiana? Deja un comentario y compártelo con otros padres de familia.

Si quieres leer más sobre el tema, visita el siguiente enlace: https://eric.ed.gov/?id=ED522740

 

 

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