A todos nos ha pasado. De repente escuchas un ruido muy fuerte, volteas, ves una caja de juguetes tirada y que el suelo de tu sala ahora parece un campo minado, y luego escuchas la temida mentira salir de boca de tu pequeña: «¡Yo no fui!».

No te preocupes, aunque ser testigo de la primera mentira de tu hija puede ser difícil de procesar, es importante recordar que es una conducta normal en los niños de esa edad. Apenas están aprendiendo las habilidades sociales y emocionales que les permiten a niños más grandes saber que siempre es mejor decir la verdad.

Tu hija pudo haber dicho una mentira piadosa por muchas razones. Tal vez quería evitar las consecuencias de haber hecho algo malo, puede que se deba a su falta de memoria, tal vez quería evitar decepcionarte cuando hizo algo accidentalmente, o aún le cueste trabajo distinguir entre fantasía y realidad. Como los niños de preescolar no mienten por malicia, sus mentiras no deben ser causa de preocupación o castigo. Tu hija no tardará mucho en dejar de decirlas, sobre todo si crece en un ambiente honesto y que fomenta el decir la verdad.

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Mientras tanto, puedes trabajar el concepto de honestidad con tu hija creando un espacio seguro para decirte la verdad. Muéstrale que aprecias que sea honesta contigo, ayúdale a recordar lo que en verdad pasó en una situación y, sobre todo, confía en ella y sé un ejemplo a seguir de honestidad.