El aclamado psicólogo del desarrollo infantil Lev Vygotsky propuso que el juego imaginativo de los niños pequeños los ayuda a diferenciar entre los objetos del mundo real y sus símbolos (ya sean palabras, otros objetos o las ideas que tienen sobre los objetos en cuestión). Esto, sin duda, es algo que los adultos intuimos, ¡pero es una tarea monumental para el cerebro en desarrollo de un niño pequeño!

El esfuerzo que hacen los niños al jugar con su imaginación demuestra que reconocer la diferencia entre los símbolos mentales y los objetos del mundo real no es tarea fácil. Un grupo de investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad Emory descubrió que, antes de los dos años, los niños no pueden participar en juegos imaginativos con juguetes a menos que estos sean muy realistas y representen objetos familiares, por ejemplo, un teléfono de juguete con el que imitan a mamá. No es si no hasta los 2 o 3 años que un niño comienza a imaginar objetos y situaciones más complejas sin utilizar muchos accesorios o apoyos del mundo real.

La psicóloga del desarrollo, la Dra. Doris Bergern de la Universidad de Miami en Ohio, revisó la literatura científica concerniente al rol del juego imaginativo en el desarrollo cognitivo de los niños. Encontró que los juegos imaginativos elaborados son facilitadores importantes para el pensamiento abstracto y la habilidad de ver las cosas desde diferentes perspectivas. Además, propicia los procesos cognitivos complejos del niño y ayuda a predecir sus competencias sociales y lingüísticas.

Los beneficios de ejercitar la imaginación se prolongan más allá de los primeros años de vida y hasta pueden resistir los retos de la adultez. En un estudio publicado en 1990, el psicólogo del desarrollo Jerome Singer propuso que existe un vínculo entre la riqueza del juego imaginativo que una persona usa durante su infancia temprana, y el tener una personalidad «más abierta» cuando llega a la edad adulta. En otro de sus estudios, monitorearon a niños de 3 y 4 años durante un año y descubrieron que entre más jugaran con su imaginación, los niños eran menos impulsivos, más cooperativos y discriminaban mejor entre la realidad y la fantasía al jugar con sus iguales.

descarga_kineduPowered by Rock Convert

¿Cómo puedo fomentar el juego imaginativo?

Un buen consejo es proporcionarle a tu hijo juguetes de estructuras mínimas para que juegue libremente con ellos. La famosa investigación de 1973 de Mary Ann Pulaski reveló que, a partir de los 4 años, los niños responden de manera diferente a los juguetes específicos y bien estructurados, y a los juguetes simples. Materiales mínimos como papel, colores, pintura, plastilina, bloques, muñecas de trapo, vehículos o disfraces propician una mayor variedad de temas e historias más complejas que los juguetes o muñecas de formas muy definidas. También se encontró que entre mayor sea el niño, más usa objetos menos realistas y los transforman cuando juega porque sus habilidades de representación están más desarrolladas (por ejemplo, un niño de 5 años que imagina que una caja es una nave espacial). Así que si tu hijo tiene 3 o 4 años dale juguetes más abstractos con los que pueda representar los objetos comunes lo rodean.

 

Si quieres leer más sobre el juego imaginativo, la imaginación y el rol que tiene en el desarrollo de la infancia temprana, lee la siguiente entrevista con los psicólogos infantiles Dorothy y Jerome Singer: