Si tienes hijos pequeños probablemente estás pasando por un año difícil. Cómo padres, se espera de nosotros que trabajemos, que seamos los maestros de nuestros hijos, que los mantengamos a salvo, y además que lidiemos con los retos del día a día sin reprochar. Sin embargo, el día no cuenta con las horas suficientes para lograr todo esto, y por eso, constantemente nos encontramos reordenando nuestras prioridades con la intención de mejorar nuestro desempeño como padres, un día a la vez. Pero algo tiene que ceder. Cada semana nos topamos con, mínimo, un artículo que habla de cómo la situación que estamos viviendo es insostenible, de cómo le estamos fallando a nuestros hijos o de que la economía no se va a reactivar a menos que nuestros hijos regresen a la escuela.

Es normal sentirse abrumado. Nadie nos preparó para esta nueva realidad, ni para los retos que trajo consigo; especialmente como padres. Pero, ¿y si nos estamos preocupando por el desarrollo de nuestros hijos en vano? ¿Y si estudiar desde casa en realidad es lo mejor para ellos? Si existen buenos argumentos a favor de la escolarización remota, los que apoyan la educación y estimulación temprana son mucho mejores. Estudios científicos afirman que para que nuestros pequeños tengan una mejor oportunidad de desarrollarse sanamente necesitan, 1) un entorno seguro y lleno de juegos e 2) interacciones significativas con los adultos que los rodean. Lo más probable es que ambas necesidades se satisfagan en casa.

Claro que educar a los hijos desde casa tiene sus retos, pero el lado positivo de todo esto es que, a raíz de las circunstancias a las que nos tuvimos que enfrentar este año, pudimos demostrar la gran capacidad que tenemos como padres. Hay que darnos el crédito que nos merecemos: educar a un hijo no es fácil y mucho menos en medio de una pandemia mundial.

Espero que este año nos sirva de experiencia para reconsiderar la educación y estimulación temprana de nuestros hijos, al igual que para determinar el importante papel que jugamos como padres en esta decisión. No es novedad que queramos darles a nuestros hijos el mejor inicio de vida, pero, ¿y si la manera de hacerlo es convirtiéndonos en sus maestros?

De padres a educadores

Ahora es un buen momento para evaluar el lugar que tiene la educación y estimulación temprana en nuestras casas, al igual que para encontrar soluciones prácticas para las personas que buscan apoyar el desarrollo de sus pequeños y no saben por dónde empezar.

  • Si preparamos a los padres de familia para que dirijan la experiencia completa de la educación y estimulación temprana de sus hijos, ¿cómo podemos asegurarnos de que tienen tiempo para pasar tiempo de calidad con ellos?

En la mayor parte del mundo, ambos padres trabajan para proveer en sus casas y, en algunas ocasiones, cuentan con más de un empleo. Para ellos es necesario continuar como miembros activos de la sociedad en la que viven. Algunas soluciones podrían ser proporcionar un subsidio al cuidador que decida quedarse en casa (ya sea mamá, papá, abuelo o abuela) para cuidar de los niños, como una forma de complementar los ingresos; así como un permiso de ausencia temporal de sus trabajos sin castigo de sus empleadores; o bien, un subsidio gubernamental que ayude a garantizar que el entorno de su hogar tenga una nutrición, espacio y estímulos adecuados para apoyar el aprendizaje y el juego.

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  • ¿Cómo podemos asegurarnos de que tienen el conocimiento y las ideas  necesarias para aprovechar el tiempo de juego como un vehículo para el aprendizaje de los niños?

La mayoría de los padres no están seguros de qué hacer con sus hijos; no están capacitados en pedagogía o técnicas de aprendizaje, y pueden sentirse abrumados por las frustraciones que surgen a la hora de planear e impartir las lecciones. En kinedu, buscamos apoyar a padres y educadores con herramientas que les brinden conocimientos e ideas prácticas para el tiempo de juego. También, le damos la posibilidad a los padres de que inviten a quienes quieran a su cuenta. De esta manera, puedan volver al trabajo tranquilos y seguros de que sus hijos tendrán las experiencias adecuadas de aprendizaje a través del juego donde y con quien estén.

Equipando a los educadores de la primera infancia para la educación remota

Los educadores de preescolar y guardería están, en su mayor parte, sin trabajo (por ahora). Según la Asociación Nacional para la Educación de Niños Pequeños y el Consorcio de Educación y Cuidado Temprano, durante la pandemia los programas de cuidado infantil en todo el país perdieron casi el 70% de su asistencia diaria en una semana. Si queremos que las guarderías sobrevivan, tenemos que pensar fuera de la caja. Tenemos que difuminar la línea entre la escuela y el hogar.

  • ¿Cómo podemos capacitar, empoderar y equipar a los educadores para que se conviertan en guías de educación y estimulación temprana para los padres?

A pesar de que muchas instituciones educativas están transformando la forma en que enseñan para impartir clases remotas, cualquier persona que tenga hijos menores de cinco años te contará todo acerca de las limitaciones que tiene este tipo de aprendizaje. Sin embargo, podemos estar subestimando a los maestros que guían a los padres (a través de contenido asincrónico) y cómo podrían hacer maravillas. Kinedu apoya a los educadores para que se conviertan en guías remotos para las familias, ayudándoles a planificar actividades y proporcionando una biblioteca de contenido, creada por expertos en la primera infancia, que los educadores pueden complementar con sus propias ideas. De esta forma, los educadores preseleccionan actividades para las familias sin tener que impartirlas a través de una pantalla.

  • ¿Cómo podemos asegurarnos de que los recursos de educación y estimulación temprana estén disponibles para quienes más los necesitan?

Subsidiar el cuidado de niños en el hogar es un esfuerzo que se debió haber hecho hace mucho tiempo para apoyar a las comunidades de bajos recursos. Muchas de las familias en estas comunidades dejan a sus niños al cuidado de sus vecinos, otros miembros de su familia, o en entornos de cuidado grupal sin licencia que ofrecen cuidado nocturno, instrucción bilingüe, etc. Ofrecerles un subsidio les permitiría continuar trabajando sin preocuparse por pagarle a alguien para cuide a sus hijos.

Repensando la educación y estimulación temprana

Tenemos la oportunidad de reformar el panorama de la educación y estimulación temprana. Incluso antes de la pandemia, el 85% de los niños estaban en sus casas o en algún tipo de entorno de cuidado informal, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Hoy, afortunadamente, contamos con la atención de legisladores, innovadores, educadores y padres. Esta crisis muestra lo valiosa y necesaria que es la educación infantil. En lugar de invertir miles de millones de pesos en la construcción de infraestructura y centros que terminan siendo inútiles, invirtamos en generar comunidades de padres y educadores que se apoyen mutuamente para brindar atención de alta calidad y aprendizaje temprano a los miembros más importantes de la sociedad: nuestros niños pequeños.

REFERENCIAS
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