Investigaciones científicas nos han demostrado que las experiencias tempranas pueden tener una poderosa influencia en el desarrollo del cerebro de nuestros hijos.

Genética y el desarrollo del cerebro

El cerebro es particularmente sensible y maleable tanto a las experiencias como al entorno en el que vivimos durante los primeros años; esto, a su vez, afecta qué tan bien se desarrolla y funciona nuestra arquitectura cerebral.

Cada experiencia, ya sea ver a un cachorro por primera vez, ir al parque o sufrir un accidente automovilístico, afecta las conexiones neuronales del cerebro. En otras palabras, cada experiencia puede hacer que el cerebro se desarrolle de diferentes maneras. Curiosamente, los científicos han descubierto que las experiencias tempranas no solo afectan la arquitectura cerebral, sino que también pueden determinar si se activan y desactivan algunos genes ¡e incluso si otros se expresan en absoluto!

Esto significa que las experiencias positivas y enriquecedoras pueden ayudar a que el cerebro se desarrolle bien, y las experiencias negativas de negligencia y abuso pueden hacer que algunos niños genéticamente sanos tengan más riesgo de desarrollar problemas de salud (mentales y físicos) a largo plazo; las experiencias adversas en la primera infancia pueden llevar al niño a sufrir cambios químicos y físicos en el cerebro. La mayoría de la gente solía pensar que un niño no recordaría esas primeras experiencias, pero ahora sabemos que pueden afectarlo fisiológicamente e incluso a nivel genético.

¿Por qué las experiencias tempranas son tan importantes?

En el pasado, no solo se minimizó el papel de las experiencias tempranas, sino que se pensaba que la influencia de nuestros genes era permanente. Nuestra expresión genética era algo que se pensaba que nuestros padres nos habían heredado y sobre lo que no teníamos ningún control. Sin embargo, ahora sabemos que las experiencias y, lo más importante, las interacciones con otras personas son vitales para el crecimiento y desarrollo del cerebro, así como para la expresión genética.

Según el National Scientific Council on the Developing Child (Consejo Científico Nacional sobre el Desarrollo Infantil) de la Universidad de Harvard, es cierto que el entorno y las experiencias tempranas marcan y controlan químicamente la expresión de los genes, tanto en las primeras experiencias prenatales como postnatales. Esto arroja luz sobre la importancia de rodearse de un entorno positivo y evitar, en la medida de lo posible, el estrés durante el embarazo y una vez que el bebé llega a casa.

Como padres, ustedes desempeñan el papel más importante a la hora de proporcionarle a su bebé un entorno acogedor y que promueva su estimulación. Sus primeras experiencias determinarán cómo interactuará con el mundo y cómo se desarrollará su cerebro. Así que recuerden fomentar el desarrollo de su pequeño haciendo actividades juntos (como hablar, leer y cantarle), creando un espacio seguro para que su pequeño se desarrolle y jueguen juegos imaginativos desde una edad temprana. 

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