Gracias a los medios de comunicación y lo que nos cuentan nuestros bien intencionados amigos y familiares, estamos rodeados de muchos mitos sobre la salud, el embarazo y el trabajo de parto. Es muy difícil discernir entre lo que es un hecho y lo que es ficción, sobre todo para las mamás primerizas. Enterarse de estos mitos puede convertirse en una fuente de estrés para aquellas mujeres que esperan un bebé. Es por eso que aquí anotamos las creencias más comunes sobre el embarazo y las rebatimos con datos reales.

Mito: Tienes que comer el doble durante el embarazo.

Hecho: Aunque tu ingesta de nutrientes debe incrementarse, tu consumo calórico total solo debe aumentar en 300 calorías diarias durante el segundo trimestre, y en 500 calorías durante el tercero. Si bien la ingesta calórica varía de una mujer a otra, nunca debes comer el doble de lo que comías antes.

Mito: Si aumentas menos de peso durante el embarazo, el parto será más fácil.

Hecho: Ganar demasiado peso durante el embarazo puede causar complicaciones a la hora del parto. Sin embargo, no ganar el suficiente peso es peligroso y afecta el desarrollo normal del bebé. Cuando estás embarazada, el bebé necesita muchísima energía y nutrientes para crecer adecuadamente. Este no es el momento de hacer dieta o intentar bajar de peso.

Mito: Si comes saludable, te evitarás todas las molestias del embarazo.

Hecho: Aunque una dieta saludable reduce ciertos malestares y los provee a ti ya tu bebé de todos los nutrientes; las náuseas, el estreñimiento y la acidez no discriminan y le pueden pasar hasta a la mujer más saludable. No obstante, comer bien, beber mucha agua y hacer ejercicio moderado definitivamente te ayudarán a disminuir esos síntomas tan molestos.

Mito: No consumas nada de sal porque te hincharás.

Hecho: Durante el embarazo el consumo de sodio debe permanecer igual. Trata de mantenerlo por debajo del consumo recomendado de 1500 mg diarios y recuerda que la hinchazón es normal. El sodio es un electrolito y por lo tanto un nutriente esencial. Sala tus alimentos después de probarlos para evitar exceder el consumo diario recomendado y evita la comida procesada que tiene altos contenidos de sodio.

Mito: Lleva una dieta baja en grasas para evitar ganar demasiado peso durante el embarazo.

Hecho: Las grasas saludables que encuentras en los aguacates, el aceite de oliva o las nueces son excelentes fuentes de grasas no saturadas. Proveen a tu cuerpo de nutrientes esenciales que sirven como portadores de vitaminas solubles en grasa. Comer grasas no te hace engordar. El exceso de calorías proveniente de cualquier fuente (proteínas, carbohidratos o grasas) resulta en un aumento de peso y acumulación de grasa. Cuando se lleva una dieta balanceada, no se evita ningún grupo nutricional. Además, un aumento de peso saludable y controlado, y la acumulación moderada de grasa durante el embarazo son esenciales para el parto y la lactancia.

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