En estas 40 semanas de embarazo no solo planeas y te preparas para la llegada de tu bebé, si no que fantaseas sobre tu vida y sobre las expectativas que tienes sobre ser madre. Esto es muy normal, pero recuerda que después del nacimiento esas fantasías tal vez no se apeguen a la realidad. Queremos desmentir algunos de los mitos más comunes sobre el parto y la maternidad para que sepas qué esperar y estés calmada y relajada cuando por fin tengas a tu hijo en brazos.

Mito 1: Cuando traigas a tu bebé a casa serás la persona más feliz del mundo.

Por supuesto que vas a estar feliz, pero también vas a sentirte agotada e incluso ansiosa. Tal vez te entren ganas de llorar. Es completamente normal y un efecto del ajuste hormonal por el que está pasando tu cuerpo. Los primeros meses con tu bebé parecerán más un entrenamiento militar que unas vacaciones. Todo es parte del proceso de adaptación. No te preocupes si la vida no resulta como lo planeabas, te prometemos que, con el tiempo, la experiencia y el crecimiento de tu bebé, las cosas se calmarán.

Mito 2: Cuando nazca tu bebé será amor a primera vista

Algunas madres no experimentan en seguida un amor tan fuerte hacia sus hijos y es normal. Para enamorarte de alguien tienes que conocerlo y, como es la primera vez que ves a tu bebé, eso tomará tiempo. El amor y el cariño vendrán a su debido tiempo, así que no te presiones si no sientes amor a primera vista.

Mito 3: Amamantar es muy fácil si lo haces bien.

Aunque sea algo natural, para algunas mujeres amamantar puede ser una tarea difícil. Al principio, tu bebé puede tardar en prenderse correctamente del pecho o tal vez experimentes contracciones uterinas o pezones adoloridos. Prueba diferentes posiciones para amamantar y no dudes en consultar a un experto certificado en lactancia si tienes problemas para alimentar a tu bebé.

Mito 4: Tengo que hacerme cargo de todo.

Algunas madres se exigen demasiado a sí mismas y piensan que deber ser la súper mamá que se encarga del bebé, de su pareja y de la casa las veinticuatro horas del día. Pero esa es una gran mentira. Todo el mundo necesita ayuda. Como dice la expresión «se necesita una alea para criar a un niño» y una no debería tener que criar sola a su hijo. Si necesitas descansar, pídele ayuda a tu pareja. Duerme cuando tu bebé duerma y si tus familiares te ofrecen ayuda, acéptala. Hacer todo tú sola te hará colapsar. Asegúrate de pedir ayuda cuando la necesites.

Mito 5: Mis necesidades ya no importan.

Tus necesidades son igual de importantes que antes. Tal vez ya no tengas tanto tiempo como antes, pero dedicarte unos minutos a ti misma, independientemente de si tomas un baño caliente o una siesta mientras tu pareja se encarga del bebé, te ayudará a estar relajada y liberar tensión. Si te cuidas y cumples con tus necesidades estarás más tranquila y responderás mejor cuando estés con tu hijo. Recuerda que una mamá feliz equivale a un bebé feliz.

Mito 6: Como mamá, siempre debes saber por qué está llorando tu bebé y cómo calmarlo.

Aprender a descifrar por qué llora tu bebé toma tiempo. Conforme lo vayas conociendo mejor sabrás si llora porque tiene hambre, está cansado, necesita un cambio de pañal, quiere que lo cargues o simplemente llora por llorar. Es normal que algunas veces no sepas por qué lo hace. Respira profundo y verifica una por una la lista de necesidades de tu pequeño (comida, sueño, pañal, gases, frío o calor, quiere que lo abraces, etc.) y satisface cada una hasta que tu hijo se tranquilice. También recuerda que muchos bebés lloran inconsolablemente en algún momento del día. Eso es normal y si no puedes calmarlo eso no significa que seas una mala madre. Pide ayuda durante este periodo y recuerda que es algo temporal.

Estos seis mitos y cualquier otra falsa expectativa o fantasía sobre la maternidad pueden causar depresión. Deshazte de esas creencias antes de que nazca tu hijo. Confía en ti y no seas muy dura contigo misma. Tú y tu bebé aprenderán a adaptarse a su nueva vida, tú como mamá y él viviendo fuera del vientre. Hazte consciente de tus fantasías y deja ir cualquier pensamiento que no sea útil o te haga dudar de tus capacidades. Ningún libro puede competir con tu intuición y conocimiento de la dinámica que tienes con tu bebé. No lo críes al pie de la letra porque eso está condenado al fracaso. En lugar de eso, sintonízate con tu pequeño y sus necesidades y, poco a poco, día tras día, irás aprendiendo cómo ser mamá.

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