Los humanos dependen muchísimo de la información que reciben a través de la vista. Los neuropsicólogos llaman a este proceso «reconocimiento visual de objetos» y es un mecanismo tan complejo que depende de un conjunto de procesos cognitivos como el lenguaje, la atención, la memoria, el razonamiento conceptual, etc. Por lo tanto, no es cualquier cosa.

Entre los 2 y 3 años de edad, los niños comienzan a aprender los nombres de objetos comunes y durante esta etapa del desarrollo empiezan a generalizar nuevos objetos a través de las características más prominentes que ya comprenden: la forma y el color. Cada vez que tu hijo identifica la luna, una pelota o una manzana como un círculo, está usando su conocimiento sobre los objetos circulares que ya conoce, abstrayendo las características de esa figura y usándolas para reconocer y aprender sobre ese nuevo objeto.

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Lisa Gershkoff-Stowe, investigadora de la Universidad de Indiana, observó que entre más sustantivos conozca un niño, más pondrá atención a la forma de nuevos objetos y los identificará a partir de eso. En un artículo publicado en 2004 en la revista Child Development (Desarrollo infantil), ella concluye que la atención que los niños le ponen a las figuras incrementa entre los 18 y 30 meses de edad, y que normalmente surge cuando tienen un vocabulario de entre 50 y 150 sustantivos.

Según las guías sobre el desarrollo en la primera infancia de la Academia Americana de Pediatría y de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, incluso si tu pequeño de 2-3 años no es capaz de pronunciar y recordar el nombre de las diferentes figuras y colores, cuando cumpla 26 meses comenzará a señalar e identificar objetos que parecen círculos, cuadrados y triángulos. Conforme se acerque a los 4 años y sus habilidades lingüísticas mejoren podrá nombrar aún más colores.