¡Cada vez que contestas a las preguntas de tu hija estás estimulando su desarrollo cognitivo! Específicamente sus habilidades de razonamiento y resolución de problemas, las cuales, según la Academia Americana de Pediatría, se desarrollan entre los 36 y 48 meses de edad.

Una psicóloga del desarrollo e investigadora de la Universidad de California, la doctora Michelle Chouinard, decidió estudiar más a fondo cómo es que los niños usan las preguntas para resolver problemas. En 2007, se concentró en analizar lo que preguntaban los pequeños y si con ello recibían o no información nueva que les serviría para resolver un problema. Le pidió a un grupo de niños de 4 años que descifraran qué había dentro de una caja cerrada. A la mitad de ellos se les permitió hacer preguntas para obtener pistas, mientras que a los demás se les pidió que adivinaran. Como puedes imaginar, había muchas maneras en las que los pequeños podrían haberse distraído haciendo preguntas, ¡pero no fue así! De hecho, los niños que preguntaron fueron mejores al momento de identificar el objeto que había dentro de la caja. Esto indica que los niños de preescolar usan la nueva información recibida para modificar sus suposiciones sobre un problema y, así, resolverlo.

Este estudio comprueba que preguntar es una de las formas en cómo los niños pequeños aprenden naturalmente sobre el mundo. Sus preguntas pueden parecer arbitrarias, pero en realidad están directamente relacionadas con lo que los rodea, con los estímulos que reciben y con la etapa de desarrollo cognitivo en la que están. Poco a poco las preguntas de tu hija serán cada vez más complejas, pero también verás que saca conclusiones por sí misma sin necesidad de preguntarte. Así que disfruta de este momento y recuerda que las preguntas que hace tu pequeña son una herramienta muy útil que la acompañará el resto de su vida tanto en su curiosidad y resolución de problemas, como en sus habilidades de razonamiento conceptual.

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