1. Prepara las actividades

Siempre recomiendo preparar por lo menos una actividad estructurada, sobre todo para los niños más pequeños. Algunas ideas sencillas son una receta sencilla de cocina, una manualidad divertida, un camino de obstáculos o una búsqueda del tesoro. También es buena idea tener a la mano algunas actividades no estructuradas en caso de que alguno de los niños no sepa muy bien por dónde comenzar cuando se trata de jugar con otros. Algunas soluciones son juegos de mesa simples, pistas de coches o trenes, una casa de muñecas, disfraces o una mesa con plastilina. Entre más preparada estés, ¡más fáciles serán las transiciones entre actividades!

2. Establece las reglas

¡Tu casa, tus reglas! Todos los niños se benefician de tener una noción clara de lo que se espera de ellos. Asegúrate de establecer las reglas antes de que los pequeños comiencen a jugar. Sugiero dar un máximo de 5 reglas básicas para que sea sencillo de recordar para todos y puedas mencionarlas cuando sea necesario (por ejemplo: no gritar, respetar los turnos, usar palabras amables, etc.). Los niños aprenden por contexto, así que es perfectamente válido que establezcas “reglas para las citas de juego” que sean un poco diferentes a las que usas con tu hijo todos los días.

3. Refrigerios deliciosos

¡Todos somos más felices cuando tenemos el estómago lleno! Asegúrate de preparar refrigerios o snacks nutritivos y con proteína. Antes de cocinar o comprar las cosas, habla con los papás de tus pequeños invitados para saber si tienen alguna alergia o restricción alimenticia. Algunas opciones pueden ser: palitos de verduras crudas y mantequilla de maní, rollitos de jamón o tiras de queso, yogurt griego con trocitos de frutas o algo dulce, hummus con pan pita, cubitos de huevo duro, etc.

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4. Oculta los obstáculos de convivencia

Todos tenemos juguetes en casa que pueden ser problemáticos durante una cita de juegos. Ya sea el iPad o un tobogán, ¡escóndelos! Facilítate las cosas y asegúrate de que los objetos que pueden generar fricciones no estén a la vista. No quieres lidiar con juguetes que nadie quiere compartir o una actividad que haga que un niño se desconecte e ignore a los demás.

5. Estate atenta para intervenir

Dependiendo de la edad de los niños, deberás involucrarte activamente con ellos o podrás estar tranquila en otra habitación. En cualquier caso, debes estar preparada para intervenir de ser necesario. Siempre debes poder escuchar lo que está pasando para que tu interrupción sea lo más natural posible. Preguntar “¿Qué pasó?” y escuchar distintas versiones de la historia no es agradable para nadie y por lo general solo genera más conflicto. Hay que asegurarnos de que todos se lleven bien entre sí y sigan las reglas. Es más fácil prevenir un incidente con un rápido recordatorio que lidiar con las consecuencias de una pelea.