Seguramente hablas con tu pequeña todos los días, ¡algunos dirán que hablas con ella todo el día! Pero, ¿esa plática es realmente una conversación? Una conversación implica el intercambio recíproco de ideas entre dos o más personas. Si tu pequeña dice algo, primero la escuchas; luego le respondes mientras ella te pone atención; le das tiempo para que formule su respuesta, y así sucesivamente, en una comunicación de dos vías. Las conversaciones pueden tratar sobre lo que sea, desde su personaje favorito hasta los planes que tienen para el fin de semana. Lo más importante es hablar con tu hija, no tener un monólogo con ella.

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Tener conversaciones significativas con tu pequeña fomentará su confianza y autoestima porque sabrá que le importas y que te interesas por conocer sus ideas y emociones. También aprenderá cómo comunicarse efectivamente, a la par que amplía su vocabulario y desarrolla sus habilidades lingüísticas. Estos son algunos consejos para que las conversaciones fluyan:

  • Cuando hables con tu hija evita cualquier tipo de distracción (¡celular incluido!). Dedícale toda tu atención.
  • Si estás haciendo algo y tu pequeña quiere decirte algo, trata de dejar lo que estás haciendo para escucharla. Ponerle atención durante un par de minutos marcará la diferencia.
  • Sé paciente. Dale tiempo para responder. Quedarte en silencio le permitirá organizar sus ideas y responderte.
  • Dedica una parte del día para tener una conversación significativa. Por ejemplo, puedes hablar sobre tu día durante la rutina de prepararse para dormir.
  • Fíjate en su lenguaje corporal y expresiones faciales para entender mejor qué es lo que está diciendo.
  • Respeta sus ideas y emociones. Independientemente de que pienses que esté bien o mal, escúchala y respóndele para que sepa que la estás escuchando.
  • Hazle preguntas abiertas que requieran una respuesta diferente a sí o no. Haz lo mismo cuando respondas, ¡practica tus respuestas explicativas!