Como dice la Academia Americana de Pediatría, entre los dos y los cuatro años de edad los niños pasan por un importante periodo de desarrollo de sus habilidades comunicativas. En este artículo, iremos más allá de los beneficios que tiene la comunicación para el vocabulario de tu pequeño, y nos enfocaremos en el importante rol que tiene para su desarrollo socioemocional.

La forma en cómo te comunicas con tu hijo se reflejará en cómo se comunica consigo mismo. Como tu pequeño aún es muy joven, comunicarse le es difícil, sobre todo en situaciones en las que él se frustra y tú comienzas a perder la paciencia, como cuando existe alguna conducta conflictiva que necesita corregirse. Es precisamente en estas ocasiones en las que debes dar el ejemplo de que los problemas se pueden resolver hablando. Si practicas la comunicación positiva en tu familia, tu hijo aprenderá las habilidades necesarias para solucionar problemas, expresar sus emociones y la mejor forma de relacionarse. Después de todo, ¡la casa es el primer espacio en el que practicamos nuestras habilidades socioemocionales!

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El Departamento de Desarrollo en la Infancia Temprana de la Universidad de Nebraska-Lincoln da unos consejos sobre cómo comunicarte con tu hijo y promover su desarrollo y entendimiento emocional:

  • Ten claro lo que quieres decir antes de hablar. Los niños se agobian o se distraen si les das demasiada información. Es preferible que lo incluyas en la conversación dándole piezas de información simple y preguntándole si necesita aclaraciones, en lugar de someterlo a un monólogo que supere sus periodos de atención.
  • Hazte consciente de tus emociones. A veces los pequeños reaccionan de maneras inesperadas ante algo que creíamos que había quedado muy claro. Esto se debe a que las palabras que escuchan son diferentes a las emociones que ven. Para evitar mandarle señales confusas, no ignores tus emociones y si te estás frustrando o cansando, tómate un minuto para calmarte antes de continuar la conversación.
  • Escucha atentamente. Enfócate en el hablante y muestra interés con tu lenguaje corporal. Trata de escuchar tanto con el corazón, como con los oídos.
  • Habla de ti y no de él cuando discutan sobre una conducta conflictiva y quieras corregirla.

Si quieres leer más sobre la comunicación positiva y cómo incluirla en tu dinámica familiar, revisa el artículo «Open the door to good communication» (Ábrele la puerta a una buena comunicación) escrito por Myrna DuBois:
http://extensionpublications.unl.edu/assets/pdf/g1840.pdf