Al introducir alimentos sólidos es importante encontrar un balance entre la energía que necesita el cuerpo y la energía que consume. Cuando se comienza la ablactación, se empieza con cantidades pequeñas de alimentos sólidos. Una o dos cucharadas serán suficientes para comenzar a acostumbrar a tu bebé a esta nueva forma de alimentación. Como el alimento con el que se comienza es poco, deberás complementarlo con leche. Conforme tu bebé va acostumbrándose, puedes ir aumentando la cantidad de papilla que le das. La meta es llegar a remplazar la toma de leche  por el consumo de papilla. Por otro lado, tu bebé te irá indicando si quiere más o ya está satisfecha; así que si tu bebé te pide más alimento, dáselo; si lo rechaza, no la obligues a comer.

Es importante recordar que los bebés tienen una habilidad innata para medir su hambre y comer solo lo que necesitan. Esta habilidad puede ser afectada si se les limita la cantidad de alimento, se les obliga a comer o cuando se les dan premios por comer. Tu bebé te irá indicando cuándo aún tenga hambre y cuándo está satisfecha. Al principio, es muy probable que escupa la mayor parte de la comida que le des; esto no significa que no le guste, sino que simplemente está aprendiendo a utilizar su lengua para tragar. Cuando tu bebé quiera más comida, abrirá la boca, se acercará a ti o a la cuchara. Si no quiere comer más, volteará hacia otro lado, cerrará la boca o llorará.

Por otra parte, si a tu bebé no le falta energía, puedes sentirte segura de que está consumiendo las calorías necesarias. Un bebé que no come bien se mostrará decaído. De igual forma, si tu bebé está subiendo de peso puedes confirmar que está comiendo lo necesario. Asiste a tus citas regulares con tu pediatra para monitorear el crecimiento y desarrollo de tu pequeña.

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