Todos conocemos esos medicamentos que saben mal y nos hacen hacer muecas con solo probar una gota. Si nosotros reaccionamos así, imagínate los niños. A pesar de su sabor, no los podemos evitar, ya que son esenciales para la salud. A continuación, te damos algunos de nuestros consejos favoritos para ayudarte a hacer este momento un poco más ameno:

  • Comienza diciéndole a tu hijo que lo quieres mucho y que le das la medicina para que se sienta mejor. Explícale en términos sencillos por qué son importantes los medicamentos y cómo destruyen los virus que nos hacen sentir mal. Dile que sabes que su sabor es desagradable y que lo entiendes.
  • Dale a tu pequeño una paleta helada para que adormecerle un poco la boca y que, además, le dé un buen sabor. Puede chupar un poco la paleta, tomar la medicina y seguir consumiendo la paleta para eliminar el sabor.
  • Almacena el medicamento en el refrigerador por un rato para que se enfríe; esto ayuda a reducir un poco el mal sabor.
  • Puedes optar por la técnica de Mary Poppins y darle una cucharada de azúcar después o al mismo tiempo que el medicamento.
  • Sienta a tu pequeño contigo, acarícialo y dale poco a poco la medicina.
  • Si tu pequeño necesita masticar una pastilla, puedes triturarla y dársela en una cuchara acompañada de nieve, jarabe de chocolate, miel de abeja o maple, o cualquier otro alimento que no requiera ser masticado. Te recomendamos que le des unas cucharadas del alimento solo a tu hijo y le pidas que lo pase sin masticar, así practicará antes de que le des la cucharada con la medicina.
  • Dale un dulce después del medicamento para eliminar el mal sabor.
  • Prepara un vaso con leche, leche de chocolate, jugo o cualquier bebida que le guste a tu hijo para que la tome justo después de haber tomado con el medicamento.
  • Puedes optar por darle el medicamento lentamente en una jeringa en vez de hacerlo con una cuchara. Ve cuál es la manera que prefiere tu pequeño. Si colocas la jeringa al fondo de la parte interior de su cachete, tragará la medicina con mayor facilidad. No viertas la medicina en el fondo de su garganta para evitar que tenga náuseas o se ahogue.

Recuerda que es difícil tomar medicamento y a veces, a pesar de todos nuestros intentos, los pequeños no quieren tomárselo. Es por eso que es importante siempre mostrarle empatía; dile a tu pequeño que lo entiendes y discúlpate por el mal sabor. No trates de engañarlo o gritarle; en lugar de eso, elogia su valentía y muéstrale mucho cariño. Explícale la razón por la que debe tomar el medicamento y por qué hacerlo de esa forma. Dale un abrazo y reconoce su esfuerzo al tomar un medicamento con sabor desagradable. Si tu pequeño aún se resiste, tendrás que hacerlo de forma obligatoria abriendo su boca e insertando la medicina suavemente, apuntando el líquido a la parte interna del cachete y no directo a su garganta para evitar que se atragante. No olvides que puedes revolver la medicina con algo dulce o con un sabor más fuerte que ayude a disimular el sabor del medicamento. Por último, no olvides contactar a tu médico en caso de tener cualquier duda, él sabrá qué es lo mejor para tu pequeño.

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