El calentamiento y el enfriamiento después de hacer ejercicio es algo más importante de lo que crees. Tendemos a olvidarlo porque llevamos un estilo de vida acelerado en el que cada minuto está programado con antelación. Si este también es tu caso, es muy probable que te saltes el calentamiento y enfriamiento que requiere tu rutina de ejercicio y prefieras ir directamente a la actividad más intensa desde el principio.

Estas son algunas razones por las cuales no deberías hacer eso (especialmente ahora que estás embarazada). El calentamiento prepara a tus músculos y a tu cuerpo para soportar el estrés a los que los vas a someter y aumenta el flujo sanguíneo. El enfriamiento, por otra parte, ralentiza tu ritmo cardiaco y baja la temperatura de tu cuerpo a su temperatura normal. No hacer cualquiera de estas dos cosas puede provocar mareos y náuseas. Evita caerte o lastimarte, tomándote el tiempo de calentar y enfriar cada vez que vayas a ejercitarte.

La mayoría de los calentamientos y enfriamientos toman alrededor de 10 minutos e incluyen algún tipo de actividad aeróbica (como hacer bicicleta o caminar) además de varios ejercicios de estiramiento. Estirar te ayudará a mantenerte flexible durante el embarazo. Además, prevendrá heridas y músculos tensos o adoloridos. Como bien sabes, tu cuerpo cambiará mucho durante el embarazo, por lo tanto, no podrás exigirle lo mismo que antes. Aquí te dejamos una lista de instrucciones a seguir para asegurarte de que le sacas el mayor provecho a tu rutina de estiramiento:
1. Muévete lenta y suavemente (así, tus ligamentos estarán más relajados)
2. No fuerces ningún estiramiento
3. No saltes o te mueves bruscamente de un movimiento a otro
4. Evita estirar de más (este no es el momento de hacer un Split completo, eso déjalo para después)
5. Concéntrate en respirar (no mantengas la respiración durante los ejercicios)

Si sueles tener dolores de espalda, tómate el tiempo de estirarla para aliviar el dolor (¡usar una pelota Bosu te ayudará!). Acabando el primer trimestre, evita hacer estiramientos mientras estás acostada boca arriba porque esto puede reducir el flujo sanguíneo hacia tu bebé. Aparte de eso, recuerda hacerle caso a tu cuerpo, disfruta de las endorfinas que liberas al hacer ejercicio y ¡no olvides calentar y enfriar!

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