Tal vez te preguntes por qué de repente tu hijo tiene un amigo imaginario o por qué ese ser fantástico sigue frecuentándolo cuando ya está en edad de salir a jugar con otros niños. ¿Por qué sigue jugando con su amigo imaginario si todos los días tiene la oportunidad de socializar con gente del mundo real?

Primero que nada, tener un amigo imaginario es completamente normal. En un artículo publicado en 2008 por la revista American Journal of Play (Revista estadounidense del juego), varios psicólogos revisaron las entrevistas de investigación hechas a niños, de 3 a 8 años, y concluyeron que la creación de un amigo imaginario es una forma de juego imaginativo normal y saludable en la que los niños inventan historias y características sobre su compañero imaginario y que disfrutan compartiéndolas con los demás. Jacqueline Woolley de la Universidad de Texas en Austin, en su publicación de 1997 en la revista Child Development (Desarrollo infantil), establece que, incluso si los niños se involucran mucho en este tipo de juegos, el tener un amigo imaginario no afecta ni compromete el desarrollo de su capacidad para distinguir lo real de lo imaginario. Después de todo, ser pequeño no es fácil y ¿qué niño dejaría pasar la oportunidad de estar con alguien que está bajo su poder, alguien que no compite con él por sus juguetes, la atención de sus padres o su comida, y que es completamente controlable y no da miedo?

La mayoría de los compañeros imaginarios aparecen entre los 2 o 3 años. Dependiendo del niño, un amigo imaginario puede estar presente todo el tiempo o ser una visita ocasional. Estos amigos vienen en todas las formas y tamaños: desde un hada madrina hasta un perro rojo gigante. Pueden ser de naturaleza animal, ser un adulto, un niño o un ser fantástico, ¡la imaginación no tiene límites!

Los niños inventan amigos imaginarios por muchas razones. Habrá quien lo use para desarrollar más su personalidad, explorar nuevas emociones de forma segura o como un medio para expresar emociones o palabras difíciles. Otro niño lo usará como un alter ego para poner a prueba a sus padres y desafiar los límites teniendo alguien a quien culpar si se porta mal. O hay niños que crean al compañero perfecto para que les haga compañía y les dé un apoyo moral adicional.

Marjorie Taylor es una prominente investigadora y psicóloga del Laboratorio de la Imaginación de la Universidad de Oregón y desde los años ochenta ha estudiado la relación que existe entre los amigos imaginarios y el desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños. De acuerdo a su libro Imaginary companions and the children who create them (Amigos imaginarios y los niños que los crean), dos tercios de los niños tendrán un amigo imaginario entre los 3 y los 8 años. Su equipo de investigación encontró pocas diferencias estadísticas entre los niños con y sin compañeros imaginarios, pero esas diferencias eran realmente positivas. Los niños que tenían un amigo imaginario entendían mejor los puntos de vista de otras personas, tenían un vocabulario un poco más amplio y eran más extrovertidos.

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Ahora que entiendes la importancia del compañero imaginario de tu hijo, pero necesitas consejos sobre cómo actuar a su alrededor, aquí te dejamos algunas recomendaciones que la psicóloga del desarrollo Tracy Gleason del Colegio Wellesley les da a los padres:

  • No te burles de tu hijo por tener un amigo imaginario y evita atraer atención negativa sobre él.
  • Si tu hijo quiere contarte sobre su compañero imaginario, contarte sobre sus aventuras, sobre lo que le gusta y no le gusta, o de dónde viene, escúchalo atentamente. Un amigo imaginario usualmente es la manera que tienen los niños para participar en una conversación en la que son expertos en el tema.
  • Acoge al amigo. Tal y como harías con el juego imaginativo, dale los buenos días al amigo de tu hijo si él te lo pide, siempre dentro de los límites aceptables de un juego imaginativo.
  • Recuerda que no debes preocuparte si tu hijo tiene un amigo imaginario. Sin embargo, si notas que tu pequeño está triste o se aísla, habla con tu pediatra o pide cita con un psicólogo.

 

Si quieres leer más sobre el tema, lee este artículo sobre amigos imaginarios en la revista New York Magazine: