Si existiera una guía para padres sobre qué decir o cómo actuar ante cada situación, ser padre sería solo una tarea más, y vaya que una muy sencilla. Sin embargo, como cada persona es única, seguramente te habrás dado cuenta de que lo que funciona con un hijo, no funciona con el otro. Además, la vida es inesperada y el futuro es imposible de controlar. Los seres humanos nos vamos formando y moldeando a partir de las distintas experiencias que vivimos. Muchas de estas son buenas, pero también están aquellas experiencias negativas que no se pueden evitar y que pueden afectar nuestro desarrollo humano.

Por otro lado, distintos factores como la familia, la situación económica y la personalidad del niño, entre otros, influyen en la manera en como nuestros hijos reaccionan, actúan, sienten y piensan ante diversos escenarios. Por eso, para los padres a veces resulta sumamente difícil tomar decisiones en torno a la crianza de sus hijos. De hecho, hay quienes dicen que la crianza es y será una de las tareas más difíciles, ya que son muchos los factores que influyen y los cuales no siempre se pueden controlar. Sin embargo, los expertos han encontrado que, a pesar de ello, el estilo de crianza tiene un fuerte impacto en el desarrollo del niño. Según varios estudios, los padres contribuyen y ayudan a formar el comportamiento, la personalidad, la autoestima y la psicología de un niño. De hecho, se ha encontrado que los niños suelen desarrollarse, ya sea de forma positiva o negativa, según el estilo de crianza que sus padres adopten.

La psicóloga Diana Baumrind ha estudiado los efectos de los diferentes estilos de crianza. Según Baumrind, estos tienen dos dimensiones: la exigencia y el afecto. Los cuatro estilos de crianza se clasifican según los bajos y altos de estas dos dimensiones. Baumrind encontró que los niños que habían sido criados según uno de los estilos tenían algunas características en común.

  • El estilo autoritario se basa en la rigidez, la exigencia y el control, sin muestras de afecto ni respuesta a las necesidades del niño. Son padres muy exigentes que crían a sus hijos con una disciplina firme. Estos niños tienden a ser infelices, inseguros y poco amigables. Además, tienen una autoestima mucho más baja que otros niños.
  • Por otro lado, el estilo democrático se basa en la disciplina, pero con flexibilidad, afecto y respuesta ante las necesidades del niño. Los niños criados según este estilo tienden a ser más competentes, felices y autosuficientes.
  • El estilo permisivo se basa en el afecto excesivo, sin disciplina ni límites. Por ende, estos niños tienden a ser dependientes, inmaduros, con bajo autocontrol y bajo rendimiento académico.
  • Por último, el estilo negligente se basa en el rechazo, la falta de disciplina y de afecto. Son padres que no están involucrados y no responden ante las necesidades del niño. Los niños criados según este estilo tienden a tener un apego inseguro, problemas con otros niños o pocos amigos.

El modelo de Baumrind sobre los estilos de crianza nos ayuda a saber qué es lo que realmente necesita un niño para su sano desarrollo. Ahora sabemos que los niños necesitan ser disciplinados con límites, pero, al mismo tiempo, necesitan que sus padres sean cálidos y afectuosos. Por eso, los expertos en desarrollo infantil recomiendan el estilo democrático como el mejor estilo de crianza. Los padres deben fijar límites, dar afecto y responder a las necesidades de sus hijos.

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Para aprender más, puedes buscar sobre lo siguiente: Reeves, L. (2016). Parents and family [Powerpoint Slides]