Las primeras teorías de aprendizaje de tu bebé

Es probable que ya lo sepas, pero el cerebro de tu bebé se desarrolla a tal velocidad que tu pequeño o pequeña es capaz de inventar teorías y sistemas que consideramos demasiado avanzadas para su edad. Desde muy pequeños los bebés son personas competentes, activas y muy intuitivas. Algunos estudios sugieren que no son observadores «pasivos», si no que pasan su tiempo coleccionando teorías y conocimiento que los ayudan a moverse y a entender el mundo que los rodea.

Algunas de las teorías explicativas que los bebés desarrollan desde muy temprana edad son:

  • Teoría sobre los objetos: Los bebés comprenden los principios fundamentales de que las cosas se mueven en el tiempo y en el espacio. Cada vez que tu bebé juega con algo, sigue perfeccionando su conocimiento sobre ese juguete, cómo se mueve y cómo puede manipularlo.
  • Teoría numérica: Los pequeñitos inventan dos tipos de sistemas numéricos que sirven como base para el conocimiento matemático futuro. Usan uno para los números pequeños y exactos, y otro para cantidades más grandes.
  • Teoría sobre los seres vivos: Los bebés comienzan a comprender las bases de esta teoría cuando distinguen entre los seres vivos y los objetos inanimados, o cuando entienden ideas como que una herida se cura con el tiempo.
  • Teoría de la mente: Los niños tienen la idea básica de que cuando la gente observa algo eso significa que le están poniendo atención, que las personas suelen actuar de forma intencionada, y que todos tenemos sentimientos, ya sean positivos o negativos.
  • Teoría de las relaciones: A través del juego exploratorio, los bebés aprenden a reconocer las relacionas causales y aprovechan ese conocimiento para resolver problemas, por ejemplo: descubrir cómo funciona un juguete.

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Cinco maneras de estimular el pensamiento lógico matemático (STEM)

Los bebés nacen siendo científicos. Son capaces de desarrollar teorías sobre el funcionamiento del mundo y aprenden constantemente a través de la observación, exploración y experimentación de su entorno. El Centro para la Creatividad Infantil del Bay Area Discovery Museum establece que incluso los bebés menores de un año tienen la capacidad cognitiva de comprender conceptos relacionados con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés: science, technology, engineering and math). El truco para estimular estas habilidades está en interactuar de manera más intencionada con nuestros hijos.

Estas son algunas maneras es que puedes estimular el pensamiento STEM de tu pequeño o pequeña:

  • Dale “juguetes manipulables”. Estos permiten que los niños los transformen en algo nuevo dependiendo de cómo los utilicen. Por ejemplo, una sonaja puede emitir sonidos suaves o fuertes dependiendo de qué tan fuerte se la agite.
  • Participa en “juegos repetitivos”. Repetir alguna acción una y otra vez, como tirar un juguete y recogerlo varias veces, ayuda a los pequeños a aprender conceptos complejos como la gravedad y la causa-efecto.
  • Practiquen los cuatro tipos de juego. El juego imaginativo estimula la creatividad e imaginación; el juego de exploración permite que los niños experimenten con sus alrededores; el juego guiado incluye interacciones y el aprender de los adultos; y el juego libre deja que los niños sean independientes.
  • Pregunta constantemente el qué, cómo y por qué de las cosas para que tu hijo o hija reflexione y cuestione sus propias experiencias.
  • Introduce palabras nuevas a su vocabulario. Desde muy temprana edad usa palabras adecuadas y avanzadas para describir lo que están haciendo.

Elizabeth Rood, directora del Centro para la Creatividad Infantil, recomienda a los padres que no se obsesionen por enseñarle estos conceptos a sus hijos. Más bien, concéntrense en acompañar y experimentar con ellos el mundo, donde las maravillas de las matemáticas, la ciencia y la ingeniería están en todas partes.

J. M. (2018, marzo 05). Eight ways to introduce kids to STEM at an early age. Recuperado el 1º de mayo, 2018, de http://hechingerreport.org/eight-ways-introduce-young-kids-stem-early-age/

Berrinches y rabietas: Guía de supervivencia

Los berrinches o rabietas son muy comunes en los bebés y niños pequeños porque son el medio a través del cual lidian con emociones complicadas. Es importante ser empático con las emociones de tu hijo o hija para evitar situaciones que detonen estas situaciones.

No necesitas tener un hijo o hija para estar familiarizado con este fenómeno. Es algo tan notorio y común que todos hemos visto o experimentado uno de primera mano.

Los berrinches son perfectamente normales y de esperarse en niños de entre 1 y 3 años. Para ellos, son el medio más accesible para lidiar con emociones que los superan. Durante esta etapa de desarrollo, los bebés y niños pequeños comienzan a desarrollar su independencia, pero siguen siendo dependientes de los adultos. Además, aún no cuentan con las habilidades o la madurez cognitiva para autorregularse. Y para colmo, a esta edad muchos niños no tienen el suficiente vocabulario para expresar sus emociones y deben arreglárselas con acciones físicas.
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La motricidad del uso de las tijeras

Usar tijeras requiere y fomenta muchas habilidades de desarrollo. La acción de cortar permite que los niños fortalezcan los músculos de sus manos porque requiere que abran y cierren los dedos constantemente. Cortar también desarrolla la coordinación ojo-mano porque los niños deben ser capaces de mover las manos mientras miran algo. Como el cerebro debe procesar información de dos sistemas diferentes, cortar es una tarea complicada. Pero no te preocupes, sus manitas alcanzarán a dominar la motricidad fina necesaria para usar tijeras. ¡Sigue leyendo para aprender más sobre el tema!

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Cómo enamorarse de la lectura

Todos hemos idealizado la acción de contarle cuentos a nuestros hijos. Nos imaginamos acurrucados con ellos, sosteniendo un libro de imágenes preciosas con lecciones de vida importantes y cautivando a nuestro pequeño público con nuestra voz. Sin embargo, la realidad no es tan pintoresca. Es probable que tu hijo no quiera quedarse quieto mientras leen; tal vez tu hija quiera tomar el libro y solo dedicarse a pasar las páginas; y habrá quienes piensen que los libros están hechos para colorearlos o rasgarlos. ¡No desesperes! Aquí te doy algunos consejos de cómo hacer que tu pequeño o pequeña se enamore, paulatinamente, de la lectura.

  1. Menos es más

Este subtítulo tiene dos significados. El primero es que debes comenzar a leerle a tu bebé desde muy temprana edad. Leerle cuentos a tu recién nacido es genial para establecer una rutina de lectura. Además, tienes la ventaja de que, como sus movimientos son limitados, se concentrará 100% en ti. En segundo lugar, debes comenzar leyendo libros cortos y simples. Mis libros de iniciación preferidos son los que tienen una sola imagen por página (y de preferencia con texturas). Empezar con libros de una imagen por hoja permitirá que tu pequeño se concentre en un concepto a la vez. Cuando vean la imagen, di “perro”, apunta al dibujo y enfatiza diciendo “guau, guau”. Tu bebé se enfocará por completo en lo que ve, en la palabra perro y en el “ladrido”. En esta etapa, es importante que manejes un lenguaje muy simple que se adapte al nivel lingüístico de tu bebé. Decir uno o dos palabras o sonidos por página será más que suficiente para fomentar su aprendizaje.

  1. Libros interactivos

¡Los libros interactivos se convertirán en tus mejores amigos! Busca ediciones con texturas, parches de Velcro, solapas, piezas móviles, pop-ups u objetos escondidos. Estos libros se encargarán del trabajo pesado de mantener la atención de tu hija. La motivación durante la hora de lectura es muy importante para fomentar la atención conjunta, esencial para el aprendizaje. La atención conjunta ocurre cuando tu niña se concentra tanto en la tarea (el libro), como en ti. Es algo tan simple como que mire el libro, haga contacto visual contigo y vuelva a mirar el cuento. Los libros interactivos son perfectos para mantener a los niños concentrados en la lectura. En lo personal me encantan las historias que dan instrucciones simples como “Encuentra el…”, “Mira dentro de…”, “Coloca…”, etc. También son ideales para promover el lenguaje expresivo. Como tu pequeña estará inmersa en la historia y trabajará su atención conjunta, ¡es probable que escuches que dice nuevas palabras o emite nuevos sonidos!

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Rodea de amor a tu bebé

«Los abrazos, canciones y sonrisas de los padres son como las vacunas emocionales de sus hijos; los ayudarán a combatir la decepción, la angustia adolescente y hasta a pasar algún examen cuando sean mayores.» (Winston & Chicot, 2016).

Durante los primeros tres años de vida, el cerebro de los bebés crece hasta alcanzar el 90% del tamaño de un cerebro adulto. Este crecimiento tan acelerado se da gracias a que cada segundo se crean entre 700 y 1000 nuevas conexiones neuronales. Todas las experiencias por las que pase tu bebé, ya sean buenas o malas, serán cruciales para la conexión y desarrollo de billones de neuronas. La relación emocional que crees con tu hijo o hija tendrá efectos a largo plazo en la manera en como se apega a los demás, en su resiliencia y autoestima, en su forma de relacionarse y en su desarrollo general.

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¡Todo es diversión!

Los bebés y los niños pequeños exploran y aprenden sobre el mundo que los rodea cuando juegan con diferentes objetos. Al hacer esto, no solo se divierten, si no que aprenden habilidades básicas para la resolución de problemas y practican sus interacciones sociales. Jugar es una actividad indispensable durante la infancia y entender qué actividades y juguetes son los más adecuados para cada edad te permitirá estimular a tu hijo o hija para que trabaje sus habilidades y alcance todos los hitos del desarrollo.

Al principio, los bebés no entienden la diferencia entre un juguete y los objetos de la vida cotidiana. Para ellos, todo lo que ven, tocan, saborean y sienten es nuevo y excitante. Explorarán las cosas llevándoselas a la boca, golpeándolas y lanzándolas para ver qué es lo que pasa. Con el tiempo, aprenden a diferenciar entre lo que es un juguete y lo que no, pero seguirán usándolos de la forma que más los entretenga. Por eso, si una sonaja hace un sonido gracioso cuando se cae al suelo, tu bebé la tirará una y otra vez. Continue reading

Algunas verdades sobre la hora de la comida

¡Me encanta investigar y compartir información sobre la alimentación! Existen muchísimos mitos alrededor de la comida que no son ciertos o no están actualizados. Entre mejor informados estén como padres, más impulsarán el desarrollo de su hijo o hija. Algunos de los hechos que voy a compartirles el día de hoy fueron recopilados por la doctora Kay Toomey en su programa SOS Approach to Feeding (SOS acercamiento a la alimentación). Es importante notar que, si tu pequeño o pequeña tiene dificultades a la hora de la comida, consultes a tu pediatra para pedirle consejos o te envíe con un especialista.

HECHO: Jugar con la comida ¡está bien!

¡Los niños aprenden jugando! El juego es una experiencia multisensorial y divertida que ayuda a los pequeños a aceptar mejor los alimentos nuevos. Es importante que tu hijo sienta, vea, escuche y huela las cosas antes de probarlas. Cuando introduzcas un nuevo alimento, hazlo a través de un juego para que tu bebé se sienta seguro, confiado y emocionado. Incluso si tu hijo no quiere probarlo aún, continúen jugando con la comida. Una buena manera de hacerlo es cocinar juntos o jugar a la cocinita.

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Desarrollando las habilidades sociales para ir al cine o a un espectáculo

Tu pequeño te ha estado insistiendo de que quiere ver la película que se acaba de estrenar y, aunque sabes que le encantan los personajes, no estás segura si tu hijo podrá quedarse quieto durante toda la película. Tal vez te entre la duda de si sea muy pronto para ir a ver una obra de teatro o un espectáculo en vivo con él. Nuestros expertos lanzan un poco de luz sobre este tema.

Muchos psicólogos infantiles y padres creen que de los 2 a los 4 años es buena edad para comenzar a llevar a los niños al cine o al teatro, siempre y cuando la película o el espectáculo sean aptos para su edad. Sin embargo, qué tan listo esté tu hijo para ir al cine dependerá de su personalidad y conducta. Así que, como siempre, recuerda no adelantarte ni presionar a tu hijo solo porque escuchaste que otro niño de 2 años pudo quedarse sentado durante 120 minutos y disfrutar de una película. Hay algunos niños que pueden hacerlo y otros que no.

Para ayudarte a decidir si está listo o no, toma en consideración lo siguiente:

  • La capacidad de tu hijo para sentarse por más de 30 minutos y estar tranquilo.
  • Los periodos de atención habituales de tu pequeño.
  • Su tolerancia por el ruido, los lugares oscuros y los sonidos fuertes. Esto puede ser agobiante para los niños que no están acostumbrados o no les interesan estas actividades.
  • Según el libro de Brenda Nixon, The Birth to Five Book (El libro del nacimiento a los cinco años): «Cualquier sonido que registre más de 90 decibeles es dañino para el oído de los niños» y algunas películas llegan a registrar hasta 130 decibeles.

Cómo hacer que la experiencia sea placentera para todos (tanto para ti y tu hijo, como para la gente que está en la sala):

  • Siempre escoge algún espectáculo o película apta para niños. Tendrás una mejor experiencia si vas a una función temprano o a un show para niños en vez de ir a la ópera o al ballet. Tanto tu hijo como el resto del público te agradecerán que lo dejes con una niñera mientras ves esa película dramática con tu pareja.
  • Conocimiento es poder. Aunque la película o el espectáculo sean para niños, revisa de qué se trata con anticipación y hazte una idea de lo que puede aparecer (luces brillantes, escenas de acción, música muy fuerte, etc.). Compara esas cosas con lo que sabes que tolera y le gusta a tu hijo.
  • Explícale que el cine y el teatro son lugares donde hay que estar callado. Este concepto puede ser complicado de entender para un niño pequeño; la clave está en ser comprensiva pero disciplinada sobre esto con tu hijo. Ayúdalo a entender que son lugares donde se puede divertir mucho solo viendo y escuchando, que se puede reír y preguntarte cosas, pero en voz baja para no molestar a los demás.
    • Siéntate cerca de la salida y no muy cerca de la pantalla. De este modo, será menos complicado salir de improviso o llevar a tu hijo al baño.

Todos los niños pasan por una curva de aprendizaje cuando comienzan a compartir espacios con otras personas. Actividades como ir al cine o al parque son buenas oportunidades para divertirse y aprender a controlar sus impulsos, a retrasar la satisfacción y a pensar en lo que sienten las otras personas. Aunque parezca algo insignificante, ¡conquistar estas salidas cotidianas ayudará a tu pequeño a desarrollar sus habilidades socioafectivas!

¡Compartir es querer!

No saber compartir las cosas es parte del desarrollo emocional de todo niño. De hecho, la palabra «mío» es una de las primeras cosas que dicen los bebés. Durante el segundo o tercer año de tu hijo, éste comenzará a comprender la diferencia entre el yo y el otro, y por eso notarás que dice cosas como «¡Eso es mío!» o «Puedo solo». Esto se relaciona directamente con el desarrollo de su autoconocimiento e identidad. Así que, ¡no te preocupes!, existen muchas maneras de ayudar a tu pequeño a entender el concepto de compartir. ¡Sigue leyendo para aprender más sobre el tema!

 

¿Compartir es querer?

Compartir es una habilidad fundamental; es la razón por la cual tenemos amigos y podemos jugar o trabajar con los demás. Esta acción nos enseña los conceptos de acuerdo mutuo, justicia y, sobre todo, gratitud. «Gracias por prestarme tu cochecito. ¿Quieres jugar con mi oso de peluche?». Compartir les enseña a los niños que la gratitud es recíproca. Si uno ofrece algo a los demás, estos harán lo mismo por nosotros. ¡La gratitud es la mejor filosofía de vida! Compartir también nos enseña a negociar y a manejar la decepción, dos habilidades esenciales para la vida.

Un poco de contexto

Desde que nace, tu bebé comienza a construir las bases de la compasión. Cuando escucha llorar a otro niño o siente el estrés de la gente que lo rodea, se angustia. Aunque no lo pueda expresar con palabras, siente lo que está sintiendo la otra persona. Por lo tanto, tu hijo percibe y experimenta la compasión y otros precursores de la empatía desde que es muy pequeño. Sin embargo, no es sino hasta los 18 meses que se hace consciente de que los sentimientos de los demás pueden ser diferentes a los suyos. Compartir implica empatía y, aunque no la vaya a experimentar realmente sino hasta los seis años, tu bebé desarrolla y da muestras de esto desde muy corta edad. Continue reading