Rodea de amor a tu bebé

«Los abrazos, canciones y sonrisas de los padres son como las vacunas emocionales de sus hijos; los ayudarán a combatir la decepción, la angustia adolescente y hasta a pasar algún examen cuando sean mayores.» (Winston & Chicot, 2016).

Durante los primeros tres años de vida, el cerebro de los bebés crece hasta alcanzar el 90% del tamaño de un cerebro adulto. Este crecimiento tan acelerado se da gracias a que cada segundo se crean entre 700 y 1000 nuevas conexiones neuronales. Todas las experiencias por las que pase tu bebé, ya sean buenas o malas, serán cruciales para la conexión y desarrollo de billones de neuronas. La relación emocional que crees con tu hijo o hija tendrá efectos a largo plazo en la manera en como se apega a los demás, en su resiliencia y autoestima, en su forma de relacionarse y en su desarrollo general.

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¡Todo es diversión!

Los bebés y los niños pequeños exploran y aprenden sobre el mundo que los rodea cuando juegan con diferentes objetos. Al hacer esto, no solo se divierten, si no que aprenden habilidades básicas para la resolución de problemas y practican sus interacciones sociales. Jugar es una actividad indispensable durante la infancia y entender qué actividades y juguetes son los más adecuados para cada edad te permitirá estimular a tu hijo o hija para que trabaje sus habilidades y alcance todos los hitos del desarrollo.

Al principio, los bebés no entienden la diferencia entre un juguete y los objetos de la vida cotidiana. Para ellos, todo lo que ven, tocan, saborean y sienten es nuevo y excitante. Explorarán las cosas llevándoselas a la boca, golpeándolas y lanzándolas para ver qué es lo que pasa. Con el tiempo, aprenden a diferenciar entre lo que es un juguete y lo que no, pero seguirán usándolos de la forma que más los entretenga. Por eso, si una sonaja hace un sonido gracioso cuando se cae al suelo, tu bebé la tirará una y otra vez. Continue reading

Algunas verdades sobre la hora de la comida

¡Me encanta investigar y compartir información sobre la alimentación! Existen muchísimos mitos alrededor de la comida que no son ciertos o no están actualizados. Entre mejor informados estén como padres, más impulsarán el desarrollo de su hijo o hija. Algunos de los hechos que voy a compartirles el día de hoy fueron recopilados por la doctora Kay Toomey en su programa SOS Approach to Feeding (SOS acercamiento a la alimentación). Es importante notar que, si tu pequeño o pequeña tiene dificultades a la hora de la comida, consultes a tu pediatra para pedirle consejos o te envíe con un especialista.

HECHO: Jugar con la comida ¡está bien!

¡Los niños aprenden jugando! El juego es una experiencia multisensorial y divertida que ayuda a los pequeños a aceptar mejor los alimentos nuevos. Es importante que tu hijo sienta, vea, escuche y huela las cosas antes de probarlas. Cuando introduzcas un nuevo alimento, hazlo a través de un juego para que tu bebé se sienta seguro, confiado y emocionado. Incluso si tu hijo no quiere probarlo aún, continúen jugando con la comida. Una buena manera de hacerlo es cocinar juntos o jugar a la cocinita.

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Desarrollando las habilidades sociales para ir al cine o a un espectáculo

Tu pequeño te ha estado insistiendo de que quiere ver la película que se acaba de estrenar y, aunque sabes que le encantan los personajes, no estás segura si tu hijo podrá quedarse quieto durante toda la película. Tal vez te entre la duda de si sea muy pronto para ir a ver una obra de teatro o un espectáculo en vivo con él. Nuestros expertos lanzan un poco de luz sobre este tema.

Muchos psicólogos infantiles y padres creen que de los 2 a los 4 años es buena edad para comenzar a llevar a los niños al cine o al teatro, siempre y cuando la película o el espectáculo sean aptos para su edad. Sin embargo, qué tan listo esté tu hijo para ir al cine dependerá de su personalidad y conducta. Así que, como siempre, recuerda no adelantarte ni presionar a tu hijo solo porque escuchaste que otro niño de 2 años pudo quedarse sentado durante 120 minutos y disfrutar de una película. Hay algunos niños que pueden hacerlo y otros que no.

Para ayudarte a decidir si está listo o no, toma en consideración lo siguiente:

  • La capacidad de tu hijo para sentarse por más de 30 minutos y estar tranquilo.
  • Los periodos de atención habituales de tu pequeño.
  • Su tolerancia por el ruido, los lugares oscuros y los sonidos fuertes. Esto puede ser agobiante para los niños que no están acostumbrados o no les interesan estas actividades.
  • Según el libro de Brenda Nixon, The Birth to Five Book (El libro del nacimiento a los cinco años): «Cualquier sonido que registre más de 90 decibeles es dañino para el oído de los niños» y algunas películas llegan a registrar hasta 130 decibeles.

Cómo hacer que la experiencia sea placentera para todos (tanto para ti y tu hijo, como para la gente que está en la sala):

  • Siempre escoge algún espectáculo o película apta para niños. Tendrás una mejor experiencia si vas a una función temprano o a un show para niños en vez de ir a la ópera o al ballet. Tanto tu hijo como el resto del público te agradecerán que lo dejes con una niñera mientras ves esa película dramática con tu pareja.
  • Conocimiento es poder. Aunque la película o el espectáculo sean para niños, revisa de qué se trata con anticipación y hazte una idea de lo que puede aparecer (luces brillantes, escenas de acción, música muy fuerte, etc.). Compara esas cosas con lo que sabes que tolera y le gusta a tu hijo.
  • Explícale que el cine y el teatro son lugares donde hay que estar callado. Este concepto puede ser complicado de entender para un niño pequeño; la clave está en ser comprensiva pero disciplinada sobre esto con tu hijo. Ayúdalo a entender que son lugares donde se puede divertir mucho solo viendo y escuchando, que se puede reír y preguntarte cosas, pero en voz baja para no molestar a los demás.
    • Siéntate cerca de la salida y no muy cerca de la pantalla. De este modo, será menos complicado salir de improviso o llevar a tu hijo al baño.

Todos los niños pasan por una curva de aprendizaje cuando comienzan a compartir espacios con otras personas. Actividades como ir al cine o al parque son buenas oportunidades para divertirse y aprender a controlar sus impulsos, a retrasar la satisfacción y a pensar en lo que sienten las otras personas. Aunque parezca algo insignificante, ¡conquistar estas salidas cotidianas ayudará a tu pequeño a desarrollar sus habilidades socioafectivas!

¡Compartir es querer!

No saber compartir las cosas es parte del desarrollo emocional de todo niño. De hecho, la palabra «mío» es una de las primeras cosas que dicen los bebés. Durante el segundo o tercer año de tu hijo, éste comenzará a comprender la diferencia entre el yo y el otro, y por eso notarás que dice cosas como «¡Eso es mío!» o «Puedo solo». Esto se relaciona directamente con el desarrollo de su autoconocimiento e identidad. Así que, ¡no te preocupes!, existen muchas maneras de ayudar a tu pequeño a entender el concepto de compartir. ¡Sigue leyendo para aprender más sobre el tema!

 

¿Compartir es querer?

Compartir es una habilidad fundamental; es la razón por la cual tenemos amigos y podemos jugar o trabajar con los demás. Esta acción nos enseña los conceptos de acuerdo mutuo, justicia y, sobre todo, gratitud. «Gracias por prestarme tu cochecito. ¿Quieres jugar con mi oso de peluche?». Compartir les enseña a los niños que la gratitud es recíproca. Si uno ofrece algo a los demás, estos harán lo mismo por nosotros. ¡La gratitud es la mejor filosofía de vida! Compartir también nos enseña a negociar y a manejar la decepción, dos habilidades esenciales para la vida.

Un poco de contexto

Desde que nace, tu bebé comienza a construir las bases de la compasión. Cuando escucha llorar a otro niño o siente el estrés de la gente que lo rodea, se angustia. Aunque no lo pueda expresar con palabras, siente lo que está sintiendo la otra persona. Por lo tanto, tu hijo percibe y experimenta la compasión y otros precursores de la empatía desde que es muy pequeño. Sin embargo, no es sino hasta los 18 meses que se hace consciente de que los sentimientos de los demás pueden ser diferentes a los suyos. Compartir implica empatía y, aunque no la vaya a experimentar realmente sino hasta los seis años, tu bebé desarrolla y da muestras de esto desde muy corta edad. Continue reading

Guía práctica para trabajar el control de la cabeza

Bien, ya hemos tocado este tema y ahora sabemos lo importante que es que los bebés fortalezcan los músculos del cuello para conseguir controlar la cabeza. En este punto probablemente ya hayas escuchado decir que conforme tu bebita crezca y se vuelva más fuerte, logrará dominar esta habilidad, ¡genial! Sin embargo, con tantos recursos a la mano (entre ellos Kinedu), se preguntarán que pueden hacer ustedes en casa para ayudar a su hija a alcanzar este hito del desarrollo y aumentar su repertorio de habilidades motrices.

Primero que nada, repasemos. La adquisición de la habilidad del control de la cabeza es crucial porque sienta las bases de muchas otras habilidades físicas como el voltearse, sentarse, gatear y caminar. Si quieres leer más sobre qué esperar en cada etapa del crecimiento de tu pequeña, visita este enlace para ver el artículo correspondiente (http://blog-es.kinedu.com/indicadores-del-desarrollo-control-de-la-cabeza/).

Ahora, pasemos a la parte divertida. Pasar tiempo boca abajo es, de hecho, la herramienta secreta para ayudar a tu hija a hacer grandes progresos en su control de cabeza. Pero, ¿qué significa pasar tiempo boca abajo? Nos referimos a los minutos que tu bebé pasa recostada sobre su estómago mientras está despierta y, sobre todo, bajo tu supervisión. La Academia Americana de Pediatría (AAP) informa que cuando los bebés pasan mucho tiempo acostados boca arriba la parte trasera de su cabeza puede aplanarse y, aunque eso no tiene consecuencias negativas para su desarrollo, es preferible hacer lo posible para evitar esta situación. Continue reading

Cómo tu bebé descubre sus manos

Al principio, los bebés no son capaces de asociar lo que ven con lo que tocan. Notarás que a menudo tu pequeño mira hacia un lado, pero mueve las manos hacia otro. Esto se debe a que los niños menores a dos meses no entienden que sus manos forman parte de ellos. Pero no te preocupes, hay muchas maneras de estimular la coordinación de manos de tu bebé. ¡Sigue leyendo para aprender más!

¿Cómo descubren sus manos?

La coordinación de manos en los bebés es muy importante para el desarrollo de sus habilidades físicas y cognitivas. Desde que nacen, comienzan a familiarizarse con sus extremidades gracias a la succión y el agarre.

En los bebés, el descubrimiento de las manos es algo que puede ser estimulado a través de los sentidos y funciona como un efecto dominó. Practica esto con tu pequeño mostrándole y haciendo sonar un sonajero. Primero le llamará la atención el sonido y luego enfocará el juguete con la vista. Cuando vea la agitación, seguirá el movimiento con los ojos e intentará alcanzarlo con las manos. Una vez que toque el sonajero, el niño comenzará a notar sus propias manos. Continue reading

¡Ups! Lo volví a reforzar

A todos nos pasa, a veces reforzamos accidentalmente conductas que no nos gustan. ¡La buena noticia es que aún estamos a tiempo de cambiar eso! Con los niños pequeños, sobre todo con los menores de cinco años, las acciones realmente valen más que mil palabras. Tu pequeño o pequeña responderá muchísimo mejor a lo que haces que a lo que dices (*ver el gráfico superior). Así que sí, puedes decirle «Las cosas no se tiran», pero esas palabras no significarán nada si no las acompañas con una acción coherente. Si la mala conducta de tu hijo o hija le sirvió para obtener lo que quería, continuará haciéndola. Por lo tanto, siguiendo el ejemplo de arriba, en vez de lanzar el plato para obtener más comida, tu pequeño o pequeña debe aprender a pasártelo, a decir «más» o a apuntar lo que quiere. No debes servirle más comida hasta que imite la nueva conducta positiva que le has enseñado.

Revisemos otros ejemplos cotidianos. Continue reading

El poder especial de las rimas

Si alguna vez les has cantado alguna canción de cuna a tu hijo, inconscientemente, lo has estado preparando para aprender a leer.

Las palabras que comparten sonidos o rimas pueden utilizarse para enseñarle a tu pequeño la noción de fonemas (las unidades de sonido que conforman las palabras) y de escritura. Por ejemplo, el sonido «ma-»: mamá, manzana o mano. Tu hijo puede aprender a identificar que todas esas palabras empiezan con el mismo sonido. La conciencia fonológica es considerada como el primer paso para el aprendizaje de la lectoescritura porque, con ella, el niño diferencia los sonidos individuales de las palabras. Lo que es genial de las rimas es que no solo son divertidas, si no que entrenan el oído para identificar las diferencias y similitudes entre los sonidos de los vocablos. Al identificar los fonemas, los niños aprenden cómo combinar sonidos para formar palabras.

Varios estudios descubrieron que los niños que han escuchado canciones de cuna desde muy pequeños y que las reconocen antes de alcanzar la edad de prescolar aprenden a leer más fácilmente. Esto puede deberse a que las rimas los ayudaron a descubrir patrones comunes entre las palabras, facilitándoles la tarea de reconocer cómo se ve ese sonido una vez impreso.

¡La ventaja de las rimas es que también son divertidas de enseñar! Revisa las siguientes actividades para ponerlas en práctica con tu hijo.
• ¡A cantar se ha dicho! Puedes inventar o buscar canciones para cada momento del día, para cuando se laven los dientes o se vistan. Si riman, ¡mejor!
• Ponle ritmo a las cosas. Incluye aplausos rítmicos o movimientos corporales en las canciones. Esto ayudará a tu hijo a recordar la letra de la canción si relaciona las palabras con movimientos.
• Acostúmbrate a rimar palabras para pasar el tiempo. Háganlo mientras vas manejando o esperas en la fila del supermercado. Por ejemplo, encuentren palabras que rimen con «gato»: pato, zapato… ¡Pídele ayuda a tu pequeño!
• Por último, no olvides incluir libros de rimas en la biblioteca de tu hijo. Busca libros que sean divertidos de leer en voz alta y fáciles de memorizar. Después de leerlos un par de veces, verás que tu pequeño se une a la diversión y te ayuda a terminar las oraciones de la historia.

¿Cómo incorporar la lectura en la rutina diaria de tu hija?

Los primeros años de vida de un niño son un tiempo para crecer y aprender de forma exponencial. Esto se nota, sobre todo, en el desarrollo del lenguaje de tu hija de prescolar. Dedicar algunos minutos al día para leer con ella será una muy buena forma de estimular su desarrollo lingüístico. Además, ¡es una actividad perfecta para pasar tiempo de calidad juntas!

¿Quieres incorporar la lectura en la rutina diaria de tu hija? Considera lo siguiente:

Establece un horario que les convenga a las dos: Ya sea a la hora de despertar o antes de ir a la cama, escoge un momento del día en el que las dos puedan acurrucarse y disfrutar de un buen libro. Leer antes de la hora de dormir es una buena idea porque ayudará a que tu pequeña se tranquilice después de un día lleno de actividades y se relaje y prepare para ir a la cama. Esto también es muy útil a la hora de la siesta. Puedes seleccionar libros específicos para estos dos momentos del día; esto le servirá a tu hija como señal de que es hora de dormir. Continue reading