Berrinches y rabietas: Guía de supervivencia

Los berrinches o rabietas son muy comunes en los bebés y niños pequeños porque son el medio a través del cual lidian con emociones complicadas. Es importante ser empático con las emociones de tu hijo para evitar detonar estas situaciones.

No necesitas tener un hijo para estar familiarizado con este fenómeno. Es algo tan notorio y común que todos hemos visto o experimentado uno de primera mano.

Los berrinches son perfectamente normales y de esperarse en niños de entre 1 y 3 años. Para ellos, son el medio más accesible para lidiar con emociones que los superan. Durante esta etapa de desarrollo, los niños pequeños comienzan a desarrollar su independencia, pero siguen siendo dependientes de los adultos. Además, aún no cuentan con las habilidades o la madurez cognitiva para autorregularse. Y para colmo, a esta edad muchos niños no tienen el suficiente vocabulario para expresar sus emociones y deben arreglárselas con acciones físicas.

Hay berrinches de todo tipo e intensidad. Algunos niños lloran, gritan, patean, golpean con la cabeza, doblan la espalda, se tiran al suelo o incluso contienen la respiración. Cuando hacen esto, uno dice que “perdieron el control”, pero esta situación no es exclusiva de la primera infancia. Hay niños más grandes e incluso adultos que hacen berrinches cuando se sienten agobiados y no cuentan con las herramientas o habilidades necesarias para controlarse.

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La motricidad del uso de las tijeras

Usar tijeras requiere y fomenta muchas habilidades de desarrollo. La acción de recortar permite que los niños fortalezcan los músculos de sus manos porque requiere que abran y cierren los dedos constantemente. Recortar también desarrolla la coordinación ojo-mano porque los niños deben ser capaces de mover las manos mientras miran algo. Como el cerebro debe procesar información de dos sistemas diferentes, cortar es una tarea complicada. Pero no te preocupes, sus manitas alcanzarán a dominar la motricidad fina necesaria para usar tijeras. ¡Sigue leyendo para aprender más sobre el tema!

¿Qué habilidades se necesitan?

Recortar con tijeras requiere de una serie de habilidades y la más importante es la separación de la mano. Esta es la capacidad de usar el pulgar, el índice y el dedo medio independientemente del dedo anular y el meñique. Cuando tu hijo practique recortar con tijeras, también trabajará la coordinación ojo-mano y la coordinación bilateral porque cada mano estará haciendo una tarea diferente.

Aunque estas acciones son necesarias para usar las tijeras, también se pueden practicar en la rutina diaria de los pequeños. Tareas simples como lanzar y atrapar una pelota, usar una cuchara o cerrar la cremallera de una chaqueta son acciones que promueven la coordinación de manos, la destreza de dedos y fortalecen los pequeños músculos de las manos.

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Cómo enamorarse de la lectura

Todos hemos idealizado la acción de contarle cuentos a nuestros hijos. Nos imaginamos acurrucados con ellos, sosteniendo un libro de imágenes preciosas con lecciones de vida importantes y cautivando a nuestro pequeño público con nuestra voz. Sin embargo, la realidad no es tan pintoresca. Es probable que tu hijo no quiera quedarse quieto mientras leen, tal vez quiera tomar el libro y solo dedicarse a pasar las páginas, y habrá quien piense que los libros están hechos para colorearlos o rasgarlos. ¡No desesperes! Aquí te doy algunos consejos de cómo hacer que tu pequeño se enamore, paulatinamente, de la lectura.

  1. Menos es más

Este subtítulo tiene dos significados. El primero es que debes comenzar a leerle a tu bebé desde muy temprana edad. Leerle cuentos a tu recién nacido es genial para establecer una rutina de lectura. Además, tienes la ventaja de que, como sus movimientos son limitados, se concentrará 100% en ti. En segundo lugar, debes comenzar leyendo libros cortos y simples. Mis libros de iniciación preferidos son los que tienen una sola imagen por página (y de preferencia con texturas). Empezar con libros de una imagen por hoja permitirá que tu pequeño se concentre en un concepto a la vez. Cuando vean la imagen, di “perro”, apunta al dibujo y enfatiza diciendo “guau, guau”. Tu bebé se enfocará por completo en lo que ve, en la palabra perro y en el “ladrido”. En esta etapa, es importante que manejes un lenguaje muy simple que se adapte al nivel lingüístico de tu bebé. Decir uno o dos palabras o sonidos por página será más que suficiente para fomentar su aprendizaje.

  1. Libros interactivos

¡Los libros interactivos se convertirán en tus mejores amigos! Busca ediciones con texturas, parches de Velcro, solapas, piezas móviles, pop-ups u objetos escondidos. Estos libros se encargarán del trabajo pesado de mantener la atención de tu hijo. La motivación durante la hora de lectura es muy importante para fomentar la atención conjunta, esencial para el aprendizaje. La atención conjunta ocurre cuando tu hijo se concentra tanto en la tarea (el libro), como en ti. Es algo tan simple como que mire el libro, haga contacto visual contigo y vuelva a mirar el cuento. Los libros interactivos son perfectos para mantener a los niños concentrados en la lectura. En lo personal me encantan las historias que dan instrucciones simples como “Encuentra el…”, “Mira dentro de…”, “Coloca…”, etc. También son ideales para promover el lenguaje expresivo. Como tu pequeño estará inmerso en la historia y trabajará su atención conjunta, ¡es probable que escuches que dice nuevas palabras o emite nuevos sonidos!

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