Sabemos que practicar una actividad física regularmente es muy importante y que, literalmente, nunca es demasiado pronto para empezar. De hecho, es muy importante que los niños se ejerciten porque esto fortalece los huesos durante el crecimiento. Las investigaciones sobre los beneficios de la actividad física siempre reportan que esta se relaciona con la fuerza ósea y muscular, pero también predice huesos saludables a lo largo de la vida. Asimismo, se sabe que la actividad física tiene beneficios inmediatos en el desarrollo infantil como, por ejemplo, el distintivo componente social que existe en los juegos más rudos y de contacto.

Los huesos y músculos de tu hija son el armazón para su crecimiento. El esqueleto aumenta su densidad y tamaño durante las primeras dos décadas de vida. Según los Institutos Nacionales de Salud, hasta un 90% de la masa ósea se adquiere durante la adolescencia. Qué tan fuertes serán los huesos de una persona dependerá de la suma de muchos factores ambientales, genéticos y de conducta. Las dos cosas más importantes que puedes hacer para mantener huesos sanos es comer alimentos nutritivos y ejercitarte en tu vida cotidiana porque, al igual que los músculos, los huesos se fortalecen con el uso.

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Los huesos prosperan con la actividad física porque dentro de ellos está contenida una red de células llamadas «osteocitos» que detectan cuando el esqueleto está trabajando. El ejercicio es un estrés benigno para el cuerpo. Cuando este es detectado, las células óseas estimulan la formación y reabsorción de hueso, incrementando la masa ósea y, por lo tanto, fortaleciéndolo. Según el Dr. Michael Levine, de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pennsylvania, varios estudios asocian la actividad física con la densidad ósea, y prueban que los niños atletas tienen huesos más grandes, densos y fuertes durante su crecimiento. Sin embargo, se ha probado que incluso ejercicio moderado, como una hora de actividad física o juego al día, mejora la densidad y fuerza ósea de los niños en desarrollo y sus beneficios perduran hasta la adultez temprana.

Investigadores de la Universidad de Bristol en el Reino Unido estudiaron los hábitos de actividad física de 4.457 niños y descubrieron que el ejercicio habitual no solo mantenía controlados los tejidos grasos, sino que influía directamente en un incremento de la densidad ósea. También encontraron que el momento en la vida en que se realiza ejercicio es crucial: la actividad física iniciada antes de la pubertad demostró una mejora en la densidad de los huesos. Por si fuera poco, estos beneficios continuaron por más de seis meses después de haber suspendido el programa de actividad física.

La moraleja de esto es: nunca es demasiado pronto para fomentar buenos hábitos de ejercicio en los niños, como disfrutar bailar, amar la actividad física, jugar con amigos o explorar los espacios al aire libre. ¡Esto tendrá beneficios de por vida en la salud de tu hija!