Category Archives: Socio-Afectiva

El desarrollo socio-afectivo de tu bebé

Los humanos somos seres sociales. Desde el día que nacemos, nos gusta que nos sonrían, nos carguen y nos hablen. Y aunque los bebés son totalmente dependientes de los adultos para sobrevivir, ellos tienen más que necesidades físicas, también necesitan atención de mamá, papá o algún otro adulto. Necesitan una relación recíproca, también conocida como una “relación de servir-devolver”.

Las relaciones servir-devolver son necesarias para el desarrollo óptimo del cerebro de un bebé y cimentan las bases que necesitará en un futuro para el aprendizaje. La relación se crea en base a interacciones que siguen un formato en el cual el pequeño emite un sonido o hace una expresión o gesto, y el adulto le responde con algún gesto o sonido propio. Estas interacciones son tan sencillas como importantes. Logran desatar la creación de las conexiones neuronales y, al mismo tiempo, establecen el entorno seguro que necesita un bebé para su desarrollo emocional y social.

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Una herramienta para la educación emocional

Los libros pueden ser herramientas eficaces para ayudar a los niños a identificar diferentes emociones y aprender a experimentar sentimientos complejos.

Los primeros años de la vida de un niño son normalmente un momento muy feliz para todos, pero eso no significa que tu hijo no experimente diversos sentimientos. De hecho, investigaciones actuales sugieren que un bebé nace con alrededor de nueve diferentes sentimientos: el interés, el placer, la sorpresa, la angustia, la ira, el miedo, la vergüenza, el asco (relacionado con la comida) y la repulsión (relacionada con el olfato). Con el tiempo, esas emociones se mezclan entre sí y se unen a otras experiencias para formar emociones más complejas. Muchas veces, los bebés y los niños pequeños tienen problemas para expresar sus sentimientos, especialmente cuando sienten emociones difíciles como la ira y el temor a medida que crecen. Esas emociones pueden surgir a partir de experiencias retadoras como la mudanza a un nuevo hogar, la pérdida de un ser querido, o de la llegada de un nuevo hermano o hermana en la familia. Estos cambios suelen causar confusión.

Como padre, es difícil no ser capaz de entender cómo se siente tu hijo, pues aún no puede expresar con palabras por lo que está pasando. Eso causa frustración. ¡Imagínate no poder explicar o incluso comprender lo que estás sintiendo! Los libros pueden ser herramientas útiles para ayudar a tu hijo a identificar y comprender esos sentimientos, y también para ayudarte a ti a explicarle cómo enfrentar sentimientos y situaciones difíciles. Hay muchos libros diseñados para que los bebés y los niños pequeños comiencen a distinguir entre diferentes emociones, leerlos y después hablar sobre ellos les ayudará mucho.

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Los elogios: ¿impacto positivo o negativo en un niño?

Los elogios pueden influir fuertemente en el autoestima, la inteligencia y la disposición a asumir retos de tu hija. Sin embargo, de acuerdo con investigaciones recientes, ciertos tipos de elogios pueden llegar a hacer más daño que bien.

La investigación realizada por Carol Dweck, psicóloga renombrada de la Universidad de Stanford, demostró que los niños que perciben su éxito como resultado de su inteligencia innata, eran más propensos a tener una “mentalidad fija”. Esto significa que ellos ven el talento y la inteligencia como algo fijo, no como habilidades que se pueden desarrollar a través de la práctica y el esfuerzo. Hay ciertos tipos de elogios que llevan a que un niño perciba que la inteligencia y los talentos son innatos. Por ejemplo, decirle a tu hijo “¡Eres tan inteligente!” fomenta la idea de que la inteligencia es fija. Al fomentar la mentalidad fija, este tipo de elogios podría desalentar a un niño a asumir futuros retos.

¿Qué sucede exactamente cuando un niño frecuentemente recibe elogios que reflejan una mentalidad fija?

Según el Dr. John Medina, autor del libre Brain Rules for Baby, es posible que el niño comience a percibir sus errores como una falta de capacidad irremediable, y sus éxitos como producto de sus habilidades innatas. Por otra parte, cuando los niños son elogiados por su esfuerzo, no por sus habilidades ni resultados, tienden a desarrollar lo que Carol Dweck llama una “mentalidad de crecimiento”. Esta interpreta los éxitos como un resultado del trabajo y el esfuerzo. Los fracasos solamente representan una falta de práctica o experiencia. En otras palabras, los pequeños tienden a creer que al enfrentar dificultades, la persistencia los llevará al éxito. Continue reading

¡Jugar no es cosa de juego!

Cuando pensamos en un niño jugando, lo primero que nos viene a la mente es la imagen de un niño jugando a las escondidas, con una pelota o en algún parque. Y aunque el juego ha sido reconocido como una herramienta esencial para el desarrollo de un niño, el juego físico no es el único tipo de juego. El juego simbólico se presenta cuando un niño usa la imaginación para basar su juego en alguna situación o en objetos no presentes en el momento. Suele ser más complejo en cuanto maduran las habilidades de la imaginación de un niño. Podrá comenzar imitando situaciones habituales, como darle de comer a una muñeca, para más tarde actuar situaciones mucho más elaboradas, como la escena en un supermercado ¡con todo y reglas, diferentes personajes y vestuarios!

La experta en desarrollo infantil Laura E. Berk asegura que el juego simbólico crea oportunidades para la exploración e imaginación, y para que un niño trabaje sus habilidades lingüísticas, emocionales, sociales, y cognitivas. Dentro de estas áreas, se trabajan la creatividad, la inhibición de impulsos y la empatía. El juego sirve como una oportunidad para que los pequeños ensayen las habilidades adaptativas que requerirán en un futuro. Con el juego simbólico, los niños aprenden a tomar la perspectivas de las demás personas y dejar atrás el egocentrismo.

¿A qué edad debe de comenzar a jugar simbólicamente mi hija?

El juego simbólico puede comienza entre los 12 y 18 meses. ¿Tu pequeña comienza a darle de comer a una muñeca con una cuchara? ¿se lleva un block a la oreja como si fuera teléfono? Aunque al inicio el juego simbólico suele ser individual, para cuando tu hija cumpla dos años, empezará a disfrutar de la compañía de sus pares y los empezará a involucrar en el juego. Este ayudará a fortalecer su imaginación, sus habilidades físicas, su desarrollo cognitivo y su capacidad emocional. Es a través del juego que los niños aprenden a interactuar con compañeros y a entender el mundo que los rodea.

Si tiene tantos beneficios, ¿qué puedo hacer para promover el juego simbólico en mi hija?

La investigación indica que leer libros con tus hijos o hablar frecuentemente con ellos sobre los eventos del día, la naturaleza, objetos, gente y acciones fomentan el juego simbólico.

Te ofrecemos más tips para fomentar este tipo de juego:

  • Invita a tu pequeña a usar la imaginación a través de los cuentos: Invita a tu pequeña a relatar su cuento favorito o a imaginarse un final alternativo para un cuento que ya haya escuchado. Asegúrate de preguntarle “¿Qué crees que pasará ahora?” o “¿Qué crees que pase si el niño no encuentra el tesoro?”. Las preguntas la estimularán a usar su propia imaginación y a tratar de entender la lógica del cuento.
  • Dale juguetes a tu niña: Te recomendamos que tenga acceso a diferentes juguetes, muñecos o animales de peluche. Los juguetes pueden ser sencillos o hechos en casa. ¡Puedes crear tus propios juguetes con objetos cotidianos como calcetas o cajas de zapato! La idea es que los juguetes (que preferiblemente estén guardados donde ella los pueda alcanzar) lleven al juego simbólico. Los niños fácilmente vinculan emociones o sentimientos con juguetes, y estos les sirven para expresarse.
  • Crea una caja de juguetes: Llena una caja o bolsa de materiales que correspondan a algún tema en particular. Por ejemplo, un restaurante o un zoológico.
  • Haz tiempo para jugar: El juego simbólico no siempre es fácil de programar en bloques de quince o veinte minutos, así que a veces hay que ser flexibles. Por ejemplo, deja el fuerte o la casita que construyó con cojines durante varios días para que pueda seguir explorando y trabajando su creatividad. ¡A veces lo más beneficioso para tu hija es tener tiempo libre para jugar y explorar ideas!

La próxima vez que veas a tu hija jugando simbólicamente, ¡déjala ser! Ese tiempo no es tiempo perdido, sino todo lo contrario.

Si quieres más ideas para fomentar el juego simbólico en tu hija, asegúrate de ver este video de una actividad de Kinedu diseñada para hacer justo eso.