¿Qué hago si mi bebé comió tierra?

Tal vez hayas notado que tu bebé se lleva cualquier objeto a la boca. Esto es un acto normal en el desarrollo de los bebés, ya que por este medio exploran y conocen diversos objetos. Ahora que tu bebé es sumamente móvil y tiene acceso a gran parte de la casa, es muy importante verificar que no exista ningún objeto peligroso a su alcance y recordar tener tu casa hecha a prueba de bebé.

A pesar de haberlo hecho, al momento de estar en el jardín, tu bebé estará en contacto con la tierra y, antes de poder detenerlo, ¡ya se habrá llevado tierra a la boca! Aunque intentemos eliminar lo más que se pueda de sus manos y boquita, el daño ya estará hecho; la tierra ha llegado a su estómago. Esto nos lleva a las siguientes preguntas: ¿le hará daño a mi bebé? y ¿qué puedo hacer?

Comer tierra o arena puede ser inofensivo; de hecho ayuda a fortalecer el sistema inmunológico de tu bebé. Este se fortalece a través de las experiencias. Así que no hay que obsesionarnos por tener toda la casa libre de gérmenes. La exposición a bacterias previene problemas futuros tales como alergias o asma. Esto no significa que tu bebé puede comer tierra cuando quiera; hay que seguir tomando precauciones al salir. Si tienes mascotas o por la zona en la que te encuentras transitan animales, es importante verificar que no haya heces donde juega tu pequeño. De igual forma, la tierra fertilizada puede contener bacterias que pueden causar molestias digestivas. Si tu bebé está en la playa, asegúrate de que no haya algas marinas o pequeñas conchas a su alrededor. Por otro lado, si van a un arenero público, verifica que la arena esté libre de basura, piedras o colillas para evitar riesgo de asfixia.

En fin, no te preocupes mucho si tu bebé come un poco de tierra. Su sistema inmunológico te lo agradecerá. No es necesario hacer nada ni contactar al doctor. Si tu bebé llega a sentir alguna molestia estomacal, lo más probable es que el cuerpo se encargue de expulsar las bacterias. Pero si tu bebé vomita o tiene diarrea, esa sí es razón para contactar a tu pediatra.

Tabletas y Smartphones: ¿las debe utilizar mi bebé?

¡Qué maravillosas son las tabletas y los smartphones! Nos permiten comunicarnos con amigos y parientes lejanos, nos organizan nuestro día, nos asisten con GPS para llegar a lugares nuevos, nos ayudan hacer reservaciones, compras y mucho más. Contienen una infinidad de aplicaciones, e inclusive un gran número de ellas son diseñadas para bebés. El debate sobre si los bebés deberían utilizar tabletas y smartphones sigue en pie y está muy presente en los rubros de la educación temprana. ¿Deberían de estar expuestos a pantallas? ¿Por cuánto tiempo?

La posición inicial de la Academia Americana de Pediatría (AAP) acerca de la tecnología y los niños recomendaba no exponer a pantallas a los pequeños antes de los dos años de edad. Sin embargo, esta postura se presentó por primera vez hace 15 años, y hoy en día es algo que se ha llegado a cuestionar por especialistas en el área. El comité de medios del AAP reevaluó su postura tomando en cuenta el boom tecnológico reciente y concuerda que la prohibición total de pantallas antes de los dos años de edad ya no es viable. Por lo tanto, la APP espera tener un cambio en sus guías sobre exposición a pantallas en los próximos años.

La tecnología avanza todos los días y forma parte de nuestro día a día. Se ha vuelto parte de nuestra realidad. Nuestros hijos nos ven utilizar nuestros smartphones y tabletas todos los días, y sabemos que ellos aprenden por imitación. Entonces, se necesita una nueva manera de definir y utilizar estas herramientas; que son precisamente eso: herramientas. Para los niños, pueden llegar a ser herramientas para el aprendizaje e interacción social. Lo que tenemos que hacer es procurar que la experiencia sea lo más educativa posible, con aplicaciones bien escogidas y nuestra presencia para que el uso de tecnologías se convierta en una experiencia social. Continue reading

¿Cada cuándo debo bañar a mi bebé?

Hasta que tu bebé no se coloque en cuatro patas y comience sus aventuras de exploración por toda la casa, un baño diario no será necesario. La Academia Americana de Pediatría recomienda bañar a los bebés alrededor de 3 veces por semana durante el primer año de vida, de tal forma que se prevenga la resequedad en su piel. Los pequeños tienen piel muy delicada que se lubrica como protección. No obstante, en muchos países se tiene la costumbre de bañar a los niños todos los días. Cada padre sabe cuánto se ensucia o suda su pequeño y decidirá, de acuerdo a sus instintos y recomendaciones del pediatra, cuántas veces bañarlo. Algunos pediatras, incluso, podrán indicarte que bañes a tu hijo todos los días, en particular si el clima de tu ciudad es muy húmedo o caliente.

Aparte de considerar el hecho de si bañarlo o no todos los días, es conveniente mantener el área del pañal lo más limpia posibe después de cada cambio. De igual forma, hay que cuidar el área del cuello y todos los pliegues del cuerpo del bebé dado que ahí se acumula sudor, suciedad y pelusa. Si no bañas a tu bebé a diario, es recomendable pasar una toalla de algodón húmedo por los pliegues de la piel de tu pequeño para asegurarte de esté limpio y feliz.

La hora del baño no solo se hace por higiene, también puede ser un momento placentero y relajante para los bebés. Procura que sea un momento tranquilo donde no hayan obligaciones o angustia. Esto ayudará a tu bebé aprender que ya se acerca la hora de dar las buenas noches. ¡El baño es buen inicio para la rutina de dormir! Recuerda no bañar a tu bebé antes o después de comer ya a) un bebé hambriento suele colaborar menos y b) el movimiento puede causarle reflujo. Por último, el baño debe ser un momento de relajación y cariño, por lo que no olvides brindarle mucho amor a tu hijo. Las primeras veces, es muy común que los bebés lloren o muestren resistencia al agua porque esta es una experiencia completamente nueva para ellos. Por eso trata de brindarle toda la confianza, apoyo y cariño para hacer el proceso lo más ameno posible.