No está escrito en piedra: cómo el ambiente afecta al desarrollo

El ambiente en el que está inmerso tu bebé no solo es crucial para su memoria y aprendizaje, ¡sino que también modifica sus genes incluso desde antes de nacer! Es muy probable que ya hayas escuchado hablar del debate de naturaleza vs crianza o de aquel que enfrenta al determinismo de la genética contra los factores ambientales.

Este tema es de gran interés para nuestra generación porque, hace apenas una década, todo el mundo sabía que el perfil genético individual de cada persona la predisponía a ciertas cosas. Esta idea nos hizo creer que el temperamento o la resiliencia cognitiva eran tan definitivos como nuestro color de ojos. Hoy, muchas investigaciones que estudian cómo el ambiente moldea el desarrollo han demostrado que esta relación es mucho más compleja.

La “epigenética” es la rama de la ciencia que estudia cómo el perfil genético de una persona se actualiza, moldea y hasta activa o desactiva genes dependiendo del ambiente al que está expuesta, ya sea por cuestiones geográficas, condiciones de vida o hábitos. En resumen, los investigadores se han concentrado en saber cómo influyen las experiencias en la manifestación de ciertos genes, y cómo estos interactúan con el ambiente para determinar el comportamiento de un niño a lo largo de su desarrollo.

El futuro de un niño no depende únicamente por los genes o por el ambiente en el que crece. Las experiencias tempranas determinan qué genes se activarán o desactivarán, de modo que las vivencias de tu pequeño o pequeña son muy importantes para el desarrollo de su arquitectura cerebral. El Centro de Desarrollo Infantil (Center on the Developing Child) de la Universidad de Harvard enfatiza que los padres deben invertir en el futuro de sus hijos y asegurarse de darles experiencias tempranas adecuadas que promuevan el crecimiento.

Estudios recientes evidencian que algunos genes, asociados con el desarrollo desde el útero, pueden manifestarse o quedar latentes dependiendo de la experiencia del bebé. Según un estudio de 2016 realizado por la Dra. Elena Grigorenko y su equipo, estar rodeado de adultos cariñosos y atentos, consumir alimentos saludables, respirar aire limpio y vivir en un ambiente estimulante resulta en asociaciones epigenéticas positivas que se manifiestan incluso 15 años después.

¿En conclusión? Como lo dice el Instituto del Desarrollo Infantil de la Universidad de Minnesota, el desarrollo está influido por varios elementos que consideran tanto el contexto sociocultural del bebé como de sus procesos genéticos. Así que, las actividades y vivencias que compartas con tu pequeño o pequeña tendrán un impacto a nivel celular en él o ella.

Si te interesa leer más sobre cómo las experiencias tempranas modifican el perfil genético de los bebés, consulta este interesante artículo del Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard: https://developingchild.harvard.edu/science/deep-dives/gene-environment-interaction/

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