La influencia de la atención y las interacciones en el desarrollo del lenguaje

Si le preguntas a cualquier psicólogo qué fue lo primero que aprendió en la carrera, sin duda, responderá que el debate entre genética y ambiente. Ya sabemos que el ambiente y el contexto en el que crece un niño juega un rol importante en su desarrollo. Hoy exploraremos el impacto que tiene en la adquisición del lenguaje.

En este artículo, por ambiente entendemos específicamente las habilidades de atención (la habilidad de tu bebé para poner atención a un estímulo) y la calidad del input que recibe (la complejidad y variedad de interacciones).

 Para comprender el papel que juegan las habilidades de atención, primero debemos ver cómo evoluciona de la interacción entre madre e hijo durante el primer año de vida (papás, esto también los incluye). Durante los primeros cinco meses, las interacciones son diádicas, es decir cara a cara y uno a uno (solo participan dos elementos). Conforme tu bebé crece, estas interacciones se vuelven triádicas al incluir objetos (se introducen los juguetes). Esto significa que los juguetes se vuelven el nuevo objeto de atención y esto propicia nuevos intercambios verbales y de atención con tu pequeño o pequeña. Esta transición parecerá insignificante, pero es un paso de gigante para la adquisición del lenguaje. Es un momento decisivo porque tu bebé comenzará a relacionar palabras y sonidos con objetos específicos y acciones.

Sin embargo, no todo se reduce a las habilidades de atención. Se ha investigado a fondo y probado que la cantidad de habla que escuchan los bebés está correlacionada con su desempeño lingüístico. Y aquí es cuando la calidad entra en escena. Si solo necesitaran escuchar muchas palabras, pondríamos a los niños a ver la televisión todo el día y fin de la historia. Las investigaciones dicen que la calidad de la interacción es de vital importancia. Ésta incluye tanto características estructurales (como la complejidad y la variedad) como las interacciones en sí (el famoso baby-talk o el lenguaje que usamos con los niños).

A estas alturas, habrás adivinado que estos dos elementos (la atención y la calidad del estímulo) se fusionan para promover el desarrollo lingüístico. En un estudio longitudinal publicado en la revista Frontier of Psychology (Provenzi, Müller, Cassiano, 2018), se descubrió que los bebés con mayores habilidades de atención se concentraban mejor en las interacciones que tenían con sus cuidadores y, por lo tanto, se beneficiaban más de ellas, resultando en un desarrollo lingüístico más avanzado. Sin embargo, para que esto se cumpliera, las interacciones debían ser de calidad. En los casos donde las interacciones de complejidad y variedad media y alta se combinaban con habilidades de atención elevadas (medidas a los 6 y 9 meses de edad), los bebés manifestaban una mejor producción verbal más adelante (medido a los 18 y 24 meses). Cuando se analizó a los bebés de atención desarrollada, pero con interacciones menos estimulantes, se demostró que tenían habilidades verbales menos desarrolladas, incluso si se les comparaba con niños con menor habilidad de atención. Así que, si tuviéramos que escoger a un ganador en esta competencia, la calidad se impondría a la atención.

Si quieres aprender más sobre el tema, te recomendamos los siguientes artículos en inglés:

¡También podrás encontrar información sobre el baby-talk y el lenguaje para niños en nuestro blog! Échale un vistazo y descubre cómo estimular la adquisición del lenguaje en tu bebé.

 

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