El universo emocional de tu bebé: ¿cuáles son las emociones de tu pequeño?

El desarrollo y la apariencia de las emociones de tu bebé sigue un proceso ordenado que va desde los sentimientos más simples, hasta las emociones más complejas con las que todos estamos familiarizados.

De acuerdo con el doctor Michael Lewis, los recién nacidos son capaces de mostrar tres emociones básicas: interés, aflicción y satisfacción. Tu recién nacido sentirá esto en respuesta a procesos internos, cambios fisiológicos o ante estímulos sensoriales. Conforme tu pequeño siga creciendo, sus respuestas emocionales se volverán más complejas. Durante los próximos 6 meses estas reacciones primarias evolucionarán a alegría, sorpresa, tristeza, repugnancia, enojo y temor. Estas emociones, como las primeras que mencionamos, se desarrollan conforme tu bebé madura a nivel neurológico y cognitivo.

Cuando cumpla entre 9 y 10 meses, tu hijo atravesará por una nueva etapa de desarrollo cerebral que le permitirá expresar una gran variedad de emociones de forma muy eficiente. Es probable que a esta edad veas que pasa de la frustración al enojo o tristeza, y de vuelta a la alegría en cuestión de segundos. Esto es normal y de esperarse, así que no te estreses; lo estás haciendo muy bien. Cuando tengas que lidiar con estos momentos tan intensos, recuerda respirar y trata de actuar como un “recipiente” para ayudar a tu hijo a regular sus emociones.

Conforme tu pequeño siga creciendo, su repertorio de emociones se volverá más sofisticado. Entre los 15 y 24 meses de edad, los niños comienzan a hacerse conscientes de sí mismos. Este hito del desarrollo cognitivo les permite separarse del mundo y verse como individuos. Gracias a esta nueva habilidad, experimentará emociones autoconscientes de bochorno, empatía y envidia. Junto a estos nuevos sentimientos y durante su segundo año de vida, verás que tu pequeño mejorará mucho en su autorregulación emocional gracias a su capacidad de autoconocimiento y a una mejor destreza física.

Finalmente, al cumplir los 3 años, tu hijo pasará por una cuarta etapa de grandes cambios cognitivos y hormonales que coincidirán con la adquisición de un segundo grupo de emociones autoconscientes: orgullo, vergüenza y culpa. Tu pequeño ahora será capaz de entender las reglas, estándares y normas sociales. Gracias a este conocimiento planeará sus acciones y deseos de acuerdo con lo que es socialmente aceptado.

Como puedes ver, el desarrollo de las emociones se vuelve más complejo conforme tu hijo adquiere nuevas habilidades cognitivas. Las emociones no son buenas ni malas, solo existen. Por lo tanto, como padres tenemos la responsabilidad de acompañar a nuestros hijos cuando sus mundos interiores se vuelven más sofisticados demostrándoles que los aceptamos incondicionalmente. Las emociones son algo transitorio, y aunque algunas veces éstas nos hagan reaccionar, como adultos debemos ignorar los detonadores para enseñarle a nuestros pequeños cómo autorregularse y manejar esta amplia gama de sentimientos. Si les mostramos cómo hay que comportarse cuando se lidia con emociones fuertes, los niños aprenderán a no sucumbir ante ellas o a actuar impulsivamente.

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