Cómo enamorarse de la lectura

Todos hemos idealizado la acción de contarle cuentos a nuestros hijos. Nos imaginamos acurrucados con ellos, sosteniendo un libro de imágenes preciosas con lecciones de vida importantes y cautivando a nuestro pequeño público con nuestra voz. Sin embargo, la realidad no es tan pintoresca. Es probable que tu hijo no quiera quedarse quieto mientras leen; tal vez tu hija quiera tomar el libro y solo dedicarse a pasar las páginas; y habrá quienes piensen que los libros están hechos para colorearlos o rasgarlos. ¡No desesperes! Aquí te doy algunos consejos de cómo hacer que tu pequeño o pequeña se enamore, paulatinamente, de la lectura.

  1. Menos es más

Este subtítulo tiene dos significados. El primero es que debes comenzar a leerle a tu bebé desde muy temprana edad. Leerle cuentos a tu recién nacido es genial para establecer una rutina de lectura. Además, tienes la ventaja de que, como sus movimientos son limitados, se concentrará 100% en ti. En segundo lugar, debes comenzar leyendo libros cortos y simples. Mis libros de iniciación preferidos son los que tienen una sola imagen por página (y de preferencia con texturas). Empezar con libros de una imagen por hoja permitirá que tu pequeño se concentre en un concepto a la vez. Cuando vean la imagen, di “perro”, apunta al dibujo y enfatiza diciendo “guau, guau”. Tu bebé se enfocará por completo en lo que ve, en la palabra perro y en el “ladrido”. En esta etapa, es importante que manejes un lenguaje muy simple que se adapte al nivel lingüístico de tu bebé. Decir uno o dos palabras o sonidos por página será más que suficiente para fomentar su aprendizaje.

  1. Libros interactivos

¡Los libros interactivos se convertirán en tus mejores amigos! Busca ediciones con texturas, parches de Velcro, solapas, piezas móviles, pop-ups u objetos escondidos. Estos libros se encargarán del trabajo pesado de mantener la atención de tu hija. La motivación durante la hora de lectura es muy importante para fomentar la atención conjunta, esencial para el aprendizaje. La atención conjunta ocurre cuando tu niña se concentra tanto en la tarea (el libro), como en ti. Es algo tan simple como que mire el libro, haga contacto visual contigo y vuelva a mirar el cuento. Los libros interactivos son perfectos para mantener a los niños concentrados en la lectura. En lo personal me encantan las historias que dan instrucciones simples como “Encuentra el…”, “Mira dentro de…”, “Coloca…”, etc. También son ideales para promover el lenguaje expresivo. Como tu pequeña estará inmersa en la historia y trabajará su atención conjunta, ¡es probable que escuches que dice nuevas palabras o emite nuevos sonidos!

  1. Manos a la obra

Queremos que nuestros hijos se involucren en la lectura y es preferible que lo hagan realizando tareas que ya dominan. Con eso me refiero a que muchos niños son capaces de identificar imágenes a pesar de que no saben hablar o conocen las palabras. La identificación es una tarea tan simple como tocar o apuntar a un dibujo. Puedes trabajar esta habilidad preguntando “¿Dónde está la pelota?” o dando la instrucción “Encuentra la pelota”, y guiar la mano de tu bebé hacia el lugar correcto. Incluso si tu hijo aún no habla, puedes trabajar la habilidad de identificar. La forma más sencilla de hacerlo es cuando se presentan solos dos opciones (como en los libros de una imagen por página). Entre más imágenes haya, más difícil será el reto. Una vez que tu hijo identifique fácilmente los objetos (pelota, manzana, gato, etc.) puedes pedirle que señale acciones. Por ejemplo, “¿dónde está la niña comiendo?” o “señala el leo que corre”. A los niños les encanta sentirse involucrados en alguna tarea, sobre todo si es algo que saben hacer muy bien. Recuerda comenzar con instrucciones que ya domina y ve aumentando la dificultad poco a poco.

  1. Despierta su curiosidad

¡Esto te parecerá una obviedad, pero es tan importante que no podía dejar de mencionarlo! Hay veces que nos perdemos admirando un libro de cuentos con ilustraciones preciosas y mensajes trascendentes. Otras, leeremos la historia sin detenernos a escuchar la opinión de nuestros pequeños. Sin embargo, la mejor manera de despertar su curiosidad es preguntando. Yo suelo hacer una pregunta por página, inclusive si son cosas muy simples como “¿Qué pasó?”, “Quién es?” o “¿A dónde fue?”. Preguntar es la forma más sencilla de asegurarte que tu hijo está poniendo atención y entiende las palabras que están leyendo. Ahora bien, si tu pequeño no puede comunicarse verbalmente contigo, cambia tus preguntas para que pueda responderlas usando gestos. Por ejemplo, “¿Dónde está el camión?”, “¿Quién está feliz?” o “¿Qué se comió?”.

  1. Otras herramientas
  • Temporizadores: Si tienes un niño inquieto, estos son muy útiles al momento de iniciar con la rutina de lectura. La mayoría de los teléfonos celulares tienen esta aplicación. Úsala para que tu hijo comprenda que la actividad no durará para siempre, si no hasta que suene el reloj.
  • YouTube: Muchísimos de nuestros cuentos favoritos tienen videos en YouTube. A tu pequeña tal vez le interese más actuar la historia en vez de sentarse a leerla. Pueden sostener el libro y leer a la par del video o actuar las escenas juntas. Solo no recomiendo dejar que tu pequeña vea los videos por su cuenta. Tienes que fomentar la participación y pasar tiempo de calidad con ella.
  • Dobles: Por lo general, trato de comprar dos copias de un mismo libro porque hay niños a los que les gusta controlar y sostener los libros solos. De este modo, fomento la independencia y podemos leer a la par.
  • Objetos y utilería: Cuando leo, me gusta mucho comprar las cosas que aparecen en la historia con objetos reales. ¡Muchas veces a los niños se les ocurrirá lo mismo! Cuando leen y ven un dinosaurio que se parece a su T-Rex, se levantarán corriendo de su lugar y volverán con su juguete para mostrártelo. Es importante y divertido fomentar estas generalizaciones.
  • La supervivencia del más fuerte: Los libros que pueden mojarse o están hechos de cartón rígido normalmente son los más resistentes y soportan mejor el manejo rudo de niños que suelen chupar, morder o doblar las cosas.

Molly Dresner es una patóloga y terapeuta del lenguaje que reside en Nueva York.

Recientemente, publicó su libro The Speech Teacher’s Handbook (Manual para enseñar a hablar), una interesante guía para padres que incluye consejos prácticos y sencillos, y actividades que ayudan a los padres a ayudar a sus pequeños.

Síguela en su Instagram @thespeechteacher donde publica diariamente información relevante, o conéctate con ella a través de su página web o su Facebook.

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