Category Archives: Mi pareja y yo

Lidiando con la familia

Ya sean padres primerizos o que ya tengan experiencia, saben que su pequeño será causa de mucha expectación y felicidad para sus familias. Durante el embarazo es importante que establezcan límites con sus padres y suegros. Todo el mundo tendrá opiniones diferentes y probablemente traten de convencerlos de hacer las cosas como ellos dicen. Aunque tengan buenas intenciones, lidiar con tantos puntos de vista puede ser muy abrumador.

Sera más sencillo establecer reglas claras con tus padres sobre cómo quieres criar a tu hijo. Después de todo has vivido con ellos toda tu vida y sabes cómo negociar con ellos. Hablar con tu familia política, por otro lado, puede ser más complicado porque puedes herir sus sentimientos por accidente o hacer que se sientan excluidos. Lo primero que tienes que hacer es hablar con tu pareja y llegar a un acuerdo sobre cómo lidiarán con sus opiniones y qué tanto quieren que sus familiares se involucren en la vida del bebé.

Lo más importante será llegar a un acuerdo con el que todos estén contentos. Tu familia tiene las mejores intenciones y los adultos creerán conveniente darte consejos, que a ellos les funcionaron, sobre lo que tienes que hacer con el bebé. Los tiempos cambian y muy probablemente haya nuevas soluciones o trucos para resolver algo, así que, toma en cuenta que quieren ayudarte, agradéceselos, pero ten claro qué es lo que harás. A final de cuentas, tú eres la madre y tú tomas las decisiones. Cuando haya algo que no te gusta te sugerimos lo siguiente:
• Di que sigues las indicaciones del doctor (es probable que lo acepten con más facilidad).
• Deja clara tu posición y no le des más vueltas, no tienes que convencer a nadie de lo que estás haciendo.
• Si sobrepasan los límites, hazles saber que eso te molestó de forma clara y empática.
• No le hagas caso a comentarios molestos (“él debería…”). Las confrontaciones son muy cansadas y no hay porqué convertir algo pequeño en una batalla campal.
• Nunca les digas que sus consejos no son bienvenidos.

Todo el mundo está emocionado por la llegada del nuevo bebé, ¡sobre todo los futuros abuelos! Es genial que quieran ayudarte y que se preocupen genuinamente por el bienestar del pequeño. Inclúyelos en tu sistema de apoyo y establece el tipo de relación más adecuada para ti, tu pareja, tu bebé y ellos.

Preparando a tu mascota para la llegada del bebé

No es de sorprender que muchos padres se preocupen de cómo va a reaccionar su mascota cuando llegue el nuevo miembro de la familia. Como cualquier bebé, tu mascota puede sentir celos o ser competitivo ante la llegada del bebé. De la noche a la mañana recibe menos atención y hay cambios drásticos en su rutina, los olores y los ruidos de la casa. A algunos puede parecerles una tontería, pero para los amantes de los animales es súper importante que durante el embarazo preparen a su perro o gato para esta transición tan importante.

Aquí te damos algunos consejos para que empieces HOY MISMO a preparar a tu mascota para el gran cambio:
• La seguridad es primero. Lleva a tu mascota al veterinario para que le hagan un chequeo completo, revisen que no tenga infecciones, pulgas o garrapatas.
• Expón a tu mascota a otros bebés. Invita a familiares o amigos que tengan bebés para que tu perro o gato se acostumbre a ellos y se familiarice con esos ruidos y olores nuevos.
• Animales agresivos. Si tu mascota suele ser agresiva y de ahora en adelante la dejarás fuera de la casa, sácala sistemáticamente de ahora en adelante.
• Dile a tu pareja que le presente a tu mascota un objeto con el olor del bebé antes de llevarlo a la casa. De ese modo, tu perro o gato reconocerá el olor y entenderá quién va a entrar a la casa.
• Establece límites claros en el cuarto del bebé. Esta zona debe estar estrictamente prohibida para tu mascota, por lo menos por ahora.
• Cuando llegue el bebé, por muy caótica que sea tu vida, trata de mantener una rutina con tu mascota. Si no puedes sacar a pasear a tu perro todos los días, pídele a alguien que te ayude.
• Propicia momentos para que tu bebé y tu mascota convivan bajo tu supervisión. Ponle límites a tu mascota mientras le enseñas a tu hijo cómo debe comportarse cuando está con animales.

Siempre puedes acudir con un entrenador profesional o, si no estás 100% segura de que tu mascota se comportará cuando esté con tu bebé, considera encontrarle un nuevo hogar dándole la prioridad a la seguridad de tu pequeño.

¿Debo tomar una clase de preparación para el parto?

Una clase de preparación para el parto es una gran oportunidad para aprender y fortalecer la relación con tu pareja. Aunque mucha gente decide saltarse este paso, es importante que sepas cuánto te puede beneficiar esta experiencia antes de que la descartes. Aprenderás de primera mano qué puedes esperar durante el parto y en el nacimiento de tu hijo, y cuando llegue la hora te sentirás más segura (al igual que tu pareja también) de lo que estás haciendo.

Esta es una lista de lo que aprenderán si deciden inscribirse a una clase de preparación:
1. Técnicas de relajación para aprender cómo respirar y aliviar el dolor y las molestias durante las contracciones y el trabajo de parto.
2. Diferentes posiciones para dar a luz a las que puedes recurrir para aliviar el dolor o apresurar el trabajo de parto.
3. Opciones disponibles para aliviar el dolor, las ventajas y desventajas de cada una, y cuándo y cómo pedirlas (probablemente tu doctor te lo vaya a explicar también, pero un poquito más de información nunca está de más).
4. Las diferentes etapas del trabajo de parto y de dar a luz (para que le pierdas un poco el miedo y se vuelva algo más manejable).
5. Posibles complicaciones y qué se hace en cada caso.
6.  Cuidados básicos para el recién nacido. No importa lo mucho que leas, siempre es mejor aprender de primera mano sobre las necesidades básicas del bebé y sobre consejos de cómo calmarlo, cambiarlo, envolverlo, etc.
7. Técnicas para amamantar.
8. Tipos de intervenciones médicas que puedan surgir, como la cesárea o el parto inducido.

En estas clases de preparación, no solo crearás un vínculo más fuerte con tu pareja si no que conocerás a otras parejas embarazadas. Si se inscriben a una clase, tu pareja estará más involucrada en el proceso, abordará sus miedos (y los tuyos), compartirá sus preocupaciones y se sentirá más seguro gracias al conocimiento que adquirirá con esta experiencia.

A lo largo del embarazo recibirán mucha información y esto puede volverse algo angustiante. Infórmense lo más que puedan y asegúrense de que los dos tienen todas las herramientas para el día en que nazca su hijo.

El cuarto de tu bebé

Algo divertido que puedes hacer durante el embarazo es preparar el cuarto de tu bebita y tenerlo todo listo para el día que nazca. Si ya tienes otros hijos tal vez solo necesites arreglar uno que otro desperfecto o dar algún toque final, o si eres mamá primeriza puedes empezar de cero. Independientemente de tu situación, aquí te dejamos una lista de las cosas indispensables que debe tener el cuarto:

• Cuna: escoge una cuna sólida y de un color neutro que puedas usar con un futuro bebé. Puedes escoger una cuna que se transforme después en una cama para bebés (aunque si planeas reusar la cuna en un futuro, no tiene mucho caso). Antes de tomar una decisión y comprar la cuna, revisa el historial de la compañía que las construye para asegurarte de que siguen las medidas de seguridad reglamentarias.
• Colchón para la cuna: escoge uno que sea firme y ligero (de preferencia de espuma para que sea más sencillo cambiar las sábanas y levantarlo).
• Cuna Moisés: este no es realmente imprescindible, pero como es más pequeño que una cuna es más fácil instalarlo en tu habitación durante las primeras semanas después del nacimiento. Dormir con tu bebita en el mismo cuarto te ayudará a establecer los horarios para amamantar y disminuirás el riesgo de síndrome de muerte súbita. Igual que con la cuna, denle prioridad a la seguridad al momento de comprar el Moisés.
• Monitor para bebé: quédate tranquila y al pendiente de tu bebé en todo momento con un monitor de audio o incluso con uno que tenga video.
• Mecedora: lo más importante es la comodidad, vean diferentes opciones y escojan la que les guste más a ti y a tu pareja. Si tienes otros hijos o planeas tener otro bebé, hay algunas sillas que incluyen un seguro muy práctico para evitar accidentes.
• Bote de basura para pañales: aunque no es indispensable, te facilitará la vida y mantendrá el cuarto del bebé libre de malos olores.
• Cambiador: puede ser tanto un mueble cambiador como una colchoneta. Los dos cumplen con su función y, en realidad, decidir por una u otra dependerá del espacio que tengan disponible. Si decides comprar un mueble, escoge uno al que se le pueda dar otro uso más adelante (como cómoda o un lugar donde guardar cosas).

Estas son solo algunas cosas que hay que tener listas antes del nacimiento de tu bebita. Recuerda que estás creando el espacio en el que crecerá tu hija, diviértete decorándolo y ¡piensa en todos los buenos momentos que vivirán ahí!

Preparando a los hermanos

Si tu bebé se va a unir a una familia que ya tiene otros miembros, es buena idea que comiences a preparar a tus hijos para la llegada de su nuevo hermanito. Si son papás primerizos guarden este artículo para el futuro. Cada niño es diferente y, de acuerdo a su edad, reaccionará de una u otra manera ante el cambio. Abajo encontrarás consejos para preparar a tu bebé o a tu hijo de prescolar. Hay algunos consejos que funcionan para todas las edades, mézclalos y encuentra la estrategia que funcione mejor en tu familia.

Bebés (12-36 meses)
• Habla constantemente de bebés para que se acostumbre a pensar en ellos.
• Háblale sobre el nuevo bebé, actúa alegremente e involúcralo en la llegada del nuevo miembro de la familia.
• Cuéntale cuentos que hablen sobre bebés y hermanos.
• Usa las palabras «hermano» o «hermana» todos los días.
• Involucra a tu hijo y llévalo a comprar la ropa del bebé, juguetes o a preparar su cuarto.
• Deja que sienta cómo el bebé patea o se mueve dentro de tu panza.
• Si tienes la posibilidad, visita a familiares o amigos que tengan bebés para que tu hijo se acostumbre a verte con un bebé en brazos y aprenda cómo interactuar con él.

Niños de prescolar (2-5 años)
• A esta edad tu hijo está muy apegado a ti y resiente muchos los cambios. Ve con cuidado y asegúrate saber cómo se siente y de notar cualquier señal de estrés, incomodidad o tristeza.
• Léele libros sobre el embarazo y sobre hermanos.
• Háblale de la responsabilidad que conlleva ser el hermano mayor.
• Dile cómo actúan los bebés, explícale lo que un bebé puedo o no hacer, lo que hay que esperar de ellos y de cómo puede ayudarte a cuidar de su hermanito.
• Antes de darle alguna de sus cosas viejas al nuevo bebé, pregúntale a tu hijo y deja que juegue con las cosas una última vez. Asegúrate de que acepte darle ese objeto a su hermano menor y no dejes que surja resentimiento entre ellos.

No dejes esta transición tan importante para el último minuto. Comienza a enseñarle a tu hijo a ir al baño y cámbialo de cuarto con antelación. Entre más involucrado se sienta tu hijo, más fácil será la transición para él. ¡No dejes que se sienta rechazado u olvidado y tranquilízalo involucrándolo en el proceso de prepararse para la llegada del nuevo bebé!

” Planeando el presupuesto del bebé “

Una causa de estrés para los padres es pensar en que deberán modificar sus finanzas una vez que llegue el nuevo miembro de la familia. Hoy en día existen muchas opciones y modelos en línea que pueden usar como referencia para crear un presupuesto que se adapte a sus necesidades familiares. Sin embargo, aquí te damos algunos lineamientos básicos que debes seguir al momento de presupuestar. De este modo, podrás apegarte a ese plan y disfrutar de la libertad financiera que esto conlleva.

Cuando se planea un presupuesto familiar se deben considerar los gastos fijos (renta, servicios, seguro de gastos médicos, comida, productos de primera necesidad como pañales, etc.), los gastos discrecionales (salidas, manicure, idas al cine, compras) y los ahorros que se quiere tener. Aunque hay quienes que igualan sus gastos a sus ingresos, o incluso llegan a sobrepasarlos, lo más inteligente y que se alinea mejor a tus planes a largo plazo es planear gastos que nunca sobrepasen tus ingresos.

¿Cuánto dinero debo tener ahorrado? Repite después de mí: siempre se puede seguir ahorrando, siempre se puede seguir ahorrando. Para aquellos a quienes se les dificulte ahorrar parte de su salario, recuerden que siempre deben tener un plan de contingencia. Si algún día pierden su trabajo y su fuente de ingresos, sus ahorros serán los que los mantendrán a flote sin necesidad de tomar prestado de su pensión o del dinero destinado para los estudios universitarios de su hijo.

Como parte de la preparación para la llegada del bebé, siéntate con tu pareja y diseñen un presupuesto familiar. Pueden basarse en sus estados de cuenta bancarios para identificar todos sus gastos o pedirle ayuda a alguien que ya tenga hijos y les diga cuánto gasta en promedio en pañales, citas al pediatra y eventualidades.

Establezcan una meta con ese presupuesto. Puede ser pagar una deuda, ahorrar más o comenzar a poner dinero de lado para cuando su pequeño vaya a la universidad. Planear sus finanzas no solo les permitirá cubrir todos los gastos y ahorrar, si no que les traerá mucha tranquilidad. No hay un modelo que le funcione a todos porque cada familia tiene una historia, gastos y necesidades diferentes. Jueguen con los números, encuentren el balance que mejor se adapte a su familia y ¡no olviden apegarse a su presupuesto!

El debate: estilos de crianza (parte II)

Ya hablamos sobre los diferentes estilos de crianza, pero ¿qué pasa si tú y tu pareja tienen estilos diferentes y están estancados? Es normal que surjan conflictos al momento de decidir cómo criar a su bebé dado que cada uno viene de hogares distintos y creció con diferentes tradiciones y métodos disciplinarios. Esta es una de las razones por las que la paternidad y maternidad son un trabajo complicado y el futuro de su hijo está en sus manos (pero sin presiones, ¿eh?). La forma más efectiva de evitar este conflicto de opiniones es usando una herramienta muy poderosa: la comunicación.

Retrocedamos un momento y, antes de convocar una reunión familiar y establecer qué es lo que se debe o no hacer, analiza primero desde un punto de vista personal cómo te criaron. ¿Qué cosas marcaron tu infancia? ¿Qué actitudes te ayudaron y cuáles no? ¿Con qué valores te criaste? ¿Qué valores vives en tu vida adulta? Todas estas preguntas te ayudarán a determinar qué es lo que le quieres transmitir a tus hijos. Pídele a tu pareja que haga lo mismo.

Cuando los dos sepan qué es lo que desean para sus hijos y cómo planean hacerlo, comparen sus ideas y encuentren el equilibrio, mezclando sus dos estilos de crianza para que se complementen. Si no llegan a un acuerdo o cooperan entre ustedes será muy difícil que sus estilos funcionen por separado. De hecho, será muy frustrante criar a su hijo si no unen fuerzas y trabajan en equipo.

No tienen que resolver todos los detalles en un instante, pero este ejercicio los ayudará a ver más claro cómo manejarán situaciones e hitos importantes en la vida de su pequeño. Refuerza la idea de que los dos son responsables de criar a su hijo, que sus opiniones de cómo hacerlo son igual de importantes y que los dos ven por el bienestar de su bebé. No dejes que desacuerdos insignificantes afecten tu relación, lleguen a un acuerdo y verán que todo saldrá bien.

” Estilos de crianza (parte I) “

Hemos escuchado cientos de veces que existen varios estilos de crianza e incluso tal vez hayamos presenciado un excelente ejemplo en nuestro Starbucks local. Con tanta información circulando es fácil angustiarse. Sin embargo, debes saber que los estilos más comunes son el democrático, el autoritario, el permisivo y el negligente.

El estilo de crianza que tú y tu pareja decidan implementar tendrá un impacto en el ambiente en el que crecerá tu hijo. El estilo democrático se define por tener padres cálidos y comprensivos que establecen reglas y expectativas claras, que apoyan a sus hijos, valoran mucho su independencia y los alientan a ser personas autónomas. Los niños con padres democráticos suelen tener un mejor rendimiento académico, una buena autoestima, buenas habilidades sociales y, según algunos estudios, menor incidencia de delincuencia.

Por el contrario, el estilo autoritario se caracteriza por tener y reforzar reglas estrictas, seguir una disciplina muy rígida, donde los padres no poco comprensivos, tienen altas expectativas de sus hijos y los controlan a base de castigos. Los niños que crecen con padres que adoptan este estilo tienen menor rendimiento académico, una baja autoestima, pocas habilidades sociales y, según algunos estudios, suelen asociarse con abuso de substancias y delincuencia.

El estilo permisivo es emocionalmente cálido y comprensivo, establece muy pocas reglas, los padres se niegan a implementar la disciplina y les cuesta trabajo decirle que «no» a sus hijos por miedo a decepcionarlos. El resultado es que tienen hijos con conductas impulsivas, son egocéntricos, tienen poco autocontrol, pocas habilidades sociales y relaciones problemáticas.

El último estilo de crianza es el negligente. En este los padres son fríos y distantes, no hay reglas, los padres no se involucran en la vida de sus hijos y son indiferentes a sus deseos y necesidades. En consecuencia, estos niños tienden a ser impulsivos, a no desarrollar su inteligencia emocional y a caer en el abuso de substancias y delincuencia.

Aunque se han dado diferentes casos y hay excepciones relacionadas con el bagaje cultural y el temperamento del niño, no es de sorprender que el estilo democrático tiene los mejores resultados en el desarrollo de los hijos. Analiza las necesidades de tu pequeño (cada persona es única) y usa este estilo utilizando diferentes enfoques.

” División del trabajo”

Algo que no debes olvidar es que tu recién nacida traerá muchas nuevas tareas consigo. Compartirlas o no con tu pareja, tanto las de la casa como las de la crianza, tiene el potencial de fortalecer o romper tu relación. Diferentes estudios presentan varios porcentajes, pero en promedio 50% de las parejas no fueron felices durante los primeros tres años de vida de su bebé. La pregunta es ¿cómo podemos dominar la transición hacia la maternidad y paternidad y sobrellevar los retos de ser padres a tiempo completo?

Encontrar la manera de manejar el estrés incluye evitar la guerra por las tareas domésticas.  El grado en que se comparten estas tareas, o al menos en cómo se percibe ese balance, tiende a predecir los niveles de satisfacción en la relación (sobre todo para las mujeres).  Para que tu bebé pueda ser el centro de atención, tienes que atar primero todos los cabos sueltos tras bambalinas, entre ellos las tareas del hogar.

Cuando se dividan el trabajo, establezcan prioridades en pareja y hablen sobre lo que es importante para cada uno de ustedes. Son personas diferentes, así que, cuando decidan quién hace qué cosas, tomen en cuenta lo que disfruta más cada uno. Tener una lista de cosas que no quieren hacer también puede ser útil.  Si los dos odian hacer alguna tarea, túrnense o descifren una manera justa de repartírsela. Tomen en cuenta sus horarios, no obligues a la otra persona a hacer algo ni tengan expectativas poco realistas.

Como pareja enfrentarán varios retos, pero entre menos ambigua sea la repartición de las tareas del hogar y del cuidado del bebé, menos probable es que surja resentimiento o tensión entre ustedes. Recuerden que la lista es un contrato que puede editarse, romperse o descartarse. Lo que queremos que se lleven de este artículo es descubrir qué es lo que les funciona mejor, háblenlo en pareja e inténtenlo. En el peor de los casos esa lista no funciona, la ignoran y hacen una nueva. Lo importante es que se pongan de acuerdo entre los dos sobre cómo se harán las cosas una vez que su bebita llegue a casa.

Tu relación a prueba de bebés

Una parte súper importante de hacer tu relación a prueba de bebés es la división del trabajo. En caso de que aún no lo sepas, tener un bebé implica un montón de nuevas responsabilidades y tareas. Es lindo pensar que una puede sola con todo, pero la verdad es que muchas veces necesitamos ayuda. Cada tarea doméstica cuenta. Existen muchos estudios que establecen que el resentimiento entre la pareja, una vez que el bebé nace, es muy común.  Cuando algo tan simple como sacar la basura tiene el potencial de descarrilar la relación y crear un conflicto, una se da cuenta de lo importante que es establecer roles y responsabilidades en el hogar.

El resentimiento puede darse en las dos direcciones: tú puedes sentir que cargas con el peso del mundo sobre los hombros y que tu pareja no hace nada, y él puede sentir que lo dejas de lado y no le pides ayuda. Para disminuir las probabilidades de que esto suceda, escriban dos listas de tareas (una relacionada con el bebé y otra relacionada con las tareas domésticas). Sean tan específicos como puedan, incluso establezcan los días en que se deben llevar a cabo las cosas (por ejemplo, bañar al perro todos los sábados), y juntos decidan de qué se hará cargo cada quién.

No olvides decir ¡Gracias! y ¡Buen trabajo! Esos pequeños gestos y palabras de agradecimiento y aprecio harán que tu pareja se sienta más seguro de sí mismo al hacer una tarea y tal vez quiera involucrarse más y ayudarte en todo lo que pueda. También pueden planear un intercambio de roles, es decir, un día en que tu pareja se haga cargo del bebé. A excepción de cuando debas amamantarlo, tu pareja pasará todo el día con su hijo y fortalecerá su relación. Finalmente, agenden “juntas” mensuales para revisar cómo se han sentido, si hay algo que quieran cambiar en la manera en que manejan las cosas, y hagan los cambios pertinentes conforme su bebé crezca y sus necesidades cambien.

Tener un bebé es cosa de dos, y nadie conoce mejor su relación que tú, así que analiza con tu pareja diferentes escenarios y sus posibles soluciones y continúen fortaleciendo su relación antes de que llegue su pequeño.