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¿Sabe mal la leche materna congelada?

Puede ser que hayas notado que al descongelar tu leche se presenta un olor peculiar. No significa que la misma haya caducado sino que se ha hecho algo agria. Esto no sucede siempre, y no le sucede a todas las mamás. Sin embargo, en caso de que te suceda a ti, se cree que la enzima lipasa es la culpable del cambio de sabor en la leche. Se ha reportado que a unos bebés no les importa y otros evitan la toma. Si tu pequeño es uno de los que se resisten a la toma de leche descongelada o previamente refrigerada, a continuación te presentamos una guía para prevenir el cambio en el sabor.

¿Cómo preparar mi leche para almacenarla?

• Después de extraer tu leche, se recomienda calentarla un poco hasta casi llegar al punto de hervor.
• Para hacerlo, deposítala en una olla y caliéntala justo hasta que veas pequeñas burbujitas en las esquinas de la olla, ¡pero sin hervir!
• Ya que llegue al punto de escaldar, quita la olla de la lumbre, déjala enfriar y almacena porciones de una o dos tomas en frascos limpios, esterilizados y especiales para congelar. Ojo: escaldar la leche puede destruir algunas de las propiedades naturales de la misma, pero ayudará a prevenir el cambio en su sabor.
• Recuerda que si vas a congelarla, almacénala en el fondo de tu congelador y utilízala en las siguientes dos a cuatro semanas. De la misma forma, recuerda no descongelar en el microondas; mejor hazlo en un recipiente con agua caliente.

Paso a paso: logrando un destete sano y feliz

En diferentes culturas el destete varía en significado. Sin embargo, en términos generales, éste comienza cuando se introduce el primer alimento diferente a la leche, y termina cuando se elimina la toma de pecho por completo. Si has decidido que es hora para llevar a cabo el destete, te presentamos algunos consejos que puedes seguir para que sea un proceso feliz y tranquilo.

1. Elige una etapa tranquila cuando tu bebé esté contento, no haya enfermedad y no estén pasando por un cambio significativo (cambio de casa, reciente entrada a la guardería, etc.)
2. Consulta con tu pediatra acerca del tipo de fórmula que más convenga, o asegura tener la cantidad de leche materna almacenada si quieres que tome leche materna pero en biberón.
3. Prepara el biberón e introdúcelo a tu pequeño suavemente. Explícale con mucho cariño que ya ha comenzado el momento en el que recibirá su leche a través del biberón.
4. Si tu bebé muestra resistencia a la toma, puedes pedirle a tu pareja o a algún familiar que te ayude. Tu bebé ha aprendido a asociar la alimentación contigo y puede sentirse incómodo recibir leche por una vía distinta.
5. Ya que haya comenzado a acostumbrarse al biberón, empieza a dárselo poco a poco.
6. Continúa sustituyendo una toma con el biberón y ve disminuyendo la toma de pecho cada día hasta el punto en que sólo tome del mismo.
7. Puedes, también, esperar a recorrer el horario de la toma de pecho para así, de manera gradual, acostumbrar a tu bebé al destete.
8. Si quieres dejar de dar pecho por completo. Intenta no extraer leche a menos que sientas incomodidad. Si eliminas sólo pocas tomas de leche, lo más probable es que no llegues a sentir congestión alguna. Por otra parte, si vas un poco más rápido en este proceso, es recomendable sacar un poco de leche para prevenir infecciones por congestión.
9. Ya que dejes de dar pecho, la producción de leche disminuirá muy pronto.
10. Intenta introducir el vaso entrenador simultáneamente durante el destete, brindando primero solo agua. Más adelante, intenta darle leche en un vaso entrenador para irlo acostumbrando al mismo, evitando así otro destete.

¡Recuerda que el destete puedes realizarlo al ritmo que quieras! Puede ser un destete gradual o un destete veloz. Algunos bebés estarán listos para el destete incluso antes que nosotras las mamás. Escucha las señales de tu bebé y confía en tus instintos. Es normal sentir un poco de tristeza o nostalgia, pero no te preocupes; estos sentimientos pasarán cuando veas que tu bebé está listo para experimentar nuevos hitos en su desarrollo.

¿Cómo extraer leche materna?

Una de las ventajas que ofrece la leche materna, es que puedes extraerla, ¡y como quiera, seguirás produciendo más! Por lo general, el pecho puede llenarse rápidamente, por lo que extraer leche te ayudará a reducir el nivel de congestión. Además, podrás guardarla para alguna ocasión en la que no puedas amamantar.
Te podrás preguntar cómo extraer la leche. Para ello, hay dos formas de lograrlo; ya sea a mano o con un extractor.

Para extraer tu leche manualmente:

1. Lava tus manos y prepara un contenedor limpio y esterilizado para guardar la leche.
2. Masajea suavemente todas las áreas de tu pecho mientras observas una imagen o video de tu pequeño, ya que esto te ayudará a estimular el reflejo de bajada de leche.
3. Apoya una mano debajo de tu pecho y la otra por encima. Mueve la mano que tienes encima de arriba hacia abajo hasta llegar a la areola. Continúa realizando este movimiento de forma equitativa alrededor de todo tu pecho hasta que notes que ya puedes extraer leche.
4. Con tu mano dominante, posiciona tu dedo gordo por encima y tus dedos índice al meñique por debajo de tu pecho. Presiona todos tus dedos hacia el borde de la areola teniendo cuidado de no apretar el pezón. Al realizar este movimiento, la leche comenzará a salir.
5. Repite el movimiento anterior cambiando tus dedos de posición para extraer la leche de todos los conductos.

Extraer leche con extractor:

Otra forma de extraer leche es por medio de un extractor de leche. Existen muchos tipos. ¿Cuál es el más conveniente a escoger? Procura elegir uno de buena calidad, ya que uno de baja calidad no brindará una buena extracción e incluso puede llegar a lastimarte. Dentro de los extractores de leche, se encuentran los electrónicos y los manuales. Los primeros pueden ser más costosos pero son más eficientes. Una opción para obtener un extractor eléctrico es rentarlo a una tienda médica, centro de lactancia o de un hospital. Al elegir uno, asegúrate de que tenga la opción de modificar los niveles de presión al succionar. También, puedes elegir un aparato que exprima los dos pechos a la vez, optimizando así el tiempo.
¿Cuánto tiempo debo dedicar a la extracción? La respuesta es simple, puedes extraer leche hasta que aparezcan únicamente gotitas o, hasta cuando desees parar. Al terminar la extracción, puedes guardar la leche en el refrigerador y utilizarla durante las siguientes 72 horas. También puedes congelarla y utilizarla dentro de los 3-6 meses después de la extracción. Sólo recuerda no dejar la leche a temperatura ambiente por más de 4 horas ya que caducará.

¿Qué hacer si no estoy produciendo leche y quiero amamantar?

Desde el embarazo tu cuerpo se han preparado para el momento en que vas a amamantar. Cuando tu bebé nace, ¡estás lista para ello! Sin embargo, el golpe de leche (cuando tu producción se libera) puede tardar unos días para regularizarse. Los expertos recomiendan amamantar justo después del nacimiento pues esto ayuda a estimular el golpe de leche y, además, el equipo médico te podrá asistir. Sabemos que lo anterior no siempre es posible y a veces es complicado el comienzo. Si llegas a casa y no logras dar pecho, practica los siguientes consejos para despertar tu reflejo de bajada de leche:
• Acerca a tu bebé a tu piel, ya que el contacto piel con piel te ayudará a tener éxito durante las primeras lactancias.
• Aplica una toalla húmeda y tibia al pecho unos minutos antes de amamantar.
• Asegúrate de que la posición de tu bebé y el enganche sean adecuados.
• Busca una posición para amamantar que sea cómoda para los dos.
• Utiliza técnicas de relajación, tales como la respiración profunda, permitiendo que tu estómago se distienda y colapse lentamente.
• Escucha música tranquila.
• Únete a un grupo de lactancia local o virtual. En este grupo encontrarás consejos de expertos y otras mamás que han pasado por lo mismo que tú.
• Intenta darle pecho a tu bebé cada 2 o 3 horas (durante el día) en los primeros meses, tratando de no atenerte a horarios rígidos con mucho tiempo entre comidas ya que entre más leche des, más producirás.
• Si puedes, evita utilizar fórmula para dar y producir leche continuamente.
• Considera sacarte leche con un extractor eléctrico o manual entre comidas, siempre y cuando no estés muy cansada.
• Descansa y come bien ya que estar exhausta y con una dieta baja en calorías puede inhibir en tu producción de leche.
• Procura mantenerte bien hidratada. Los líquidos te ayudarán en la producción de leche.
• Evita fumar, estar rodeada por humo de segunda mano y consumir alcohol o drogas. Dichas sustancias pueden afectar la producción de leche y, además, son dañinas para ti y tu pequeño.
• Finalmente, es muy importante tener paciencia y no darte por vencida. La leche que produces puede varía de acuerdo a las necesidades de tu bebé y la cantidad de veces que hay succión.

¿Y si no puedo dar pecho a pesar de lo anterior?

En ciertos casos, la lactancia no es posible. A veces, amamantar puede provocar demasiado estrés. Puede ser que tu estilo de vida no te permita ser constante con la lactancia o que existan condiciones médicas que la imposibilitan. Ejemplo de lo anterior es cuando exista alguna enfermedad que disminuya la energía para amamantar o el tomar un medicamento que pueda ser dañino para tu bebé. En caso de que tomes un medicamento que te impida amamantar, pregúntale a tu médico si existe otra opción segura para poder dar leche.
Por otro lado, existen casos en los cuales el bebé no puede tomar leche materna pues su cuerpo no la tolera, tal como cuando nace con galactosemia, un trastorno hereditario que no le permite metabolizar azúcares simples. No te sientas mal si no se puede; a veces, a pesar de todo el apoyo y deseo, el cuerpo no coopera. Sin embargo, hay muchas otras maneras para crear vínculos con tu bebé. Puedes acariciarlo, tocarle la cara, acercarlo a tu cuerpo, acurrucarlo, cantarle y hablarle con tono dulce, los cuales le brindarán mucho amor. Finalmente, si no puedes amamantar no te preocupes, puedes utilizar fórmula, un buen sustituto para la leche materna.

Consejos para tener éxito al lactar

Aprender a amamantar es un proceso que requiere práctica y paciencia. Los expertos recomiendan comenzar desde el nacimiento intentando estar lo más relajada y cómoda posible. Estar tranquila ayudará a que tu bebé también lo esté. Trata que las cosas surjan de manera espontánea ya que esto fomentará la relajación. De la misma forma, siéntete libre al elegir la manera de amamantar, ya sea de pie, sentada o recostada; siempre y cuando tú y tu bebé se sientan a gusto.
Si eliges sentarte, puedes sostener a tu bebé de diferentes maneras, ya sea acurrucado (tu bebé frente a ti con su cabeza apoyada en tu antebrazo), cruzado (tu bebé colocado frente a ti, pero recargado en el brazo opuesto al pecho que le dará leche) o en posición de futbol americano (como si estuvieras cargando una pelota en tu brazo y costado). Sea cualquiera la posición que elijas, asegúrate de que todo el cuerpo de tu bebé esté frente al tuyo.
De acuerdo a la Asociación Alba de Lactancia Materna, la Academia Americana de Pediatría y otros expertos, los pasos que deben seguirse al amamantar son los siguientes:
1. Acomódate en tu postura preferida teniendo buen apoyo de pies y espalda. En particular, un buen apoyo de espalda te permitirá poder recargar a tu bebé en ti y no cargar todo su peso en tu antebrazo.
2. Ten contigo un cojín de lactancia, el cual te permitirá cuidarte del dolor de espalda y de brazos. Si lo deseas, utiliza un banco para tus pies con el cual podrás dar soporte a todo tu cuerpo. Puedes también cargar a tu bebé con un rebozo para tenerlo cerca de tu piel y además tener tus manos libres.
3. Toma una bebida nutritiva como agua, jugo o leche antes o durante la lactancia, ya que la ingesta de líquidos ayudan a la producción de leche.
4. Acerca a tu bebé al pecho y colócalo en forma perpendicular a la orientación de tu areola.
5. Asegúrate de que la nariz y barbilla de tu bebé estén frente a tu areola, mientras que su nariz y el área entre la nariz y boca estén frente tu pezón.
6. Cuando tu bebé abra la boca, acércalo al pecho; si no abre su boca, toca delicadamente su mejilla o labio inferior con tu dedo o pezón para despertar su instinto de succión. Tú y tu bebé deben quedar cuerpo contra cuerpo, mientras que el pezón debe quedar apuntando al paladar del infante.
7. Deja que tu bebé llegue al pecho en vez que el pecho llegue a tu bebé. En este momento, puedes utilizar tu brazo libre para darle un soporte extra a tu bebé o a tu pecho.
8. Recuerda cuidar que tu bebé se prenda bien del pecho para prevenir pezones agrietados y secos. Verifica que la boca de tu bebé cierre alrededor de la areola y no del pezón.
9. Al terminar o al querer separar al bebé del pecho, espera a que deje de succionar y luego desliza tu dedo meñique sobre sus labios y encías. Trata de no desprender a tu bebé si sigue succionando ya que el agarre es muy fuerte y puede lastimarte y causar dolor.
10. ¡Listo, has logrado amamantar! Posiblemente, sea necesario repetir los pasos anteriores para comprobar que tu bebé se adhiera bien al pecho. ¡No te preocupes si la primera vez no lograste amamantarlo; ambos, tú y tu bebé, están aprendiendo; es cuestión de seguir practicando!

Los grandes beneficios de la leche materna

La leche materna es un gran regalo de la naturaleza y una faceta universal de la maternidad. No sólo brinda la nutrición adecuada y personalizada para tu pequeño, sino también crea un gran momento para formar lazos afectivos y fortalecer el vínculo entre tú y tu bebé, brindando así una nutrición completa en todos los sentidos.

La composición de la leche materna es ideal para los bebés ya que reduce el riesgo de que adquieran enfermedades e infecciones y contiene todos los nutrientes que requiere el cerebro del bebé para alcanzar su potencial. Al consumir tu leche, los ojos, corazón, intestinos y prácticamente todos los demás órganos del cuerpo de tu bebé reciben beneficios para trabajar mejor. Esto no es todo, la leche materna contiene anticuerpos y prebióticos que ayudan a lograr una buena digestión y a proteger contra enfermedades gastrointestinales como diarrea, estreñimiento y vómito. También, previene infecciones en el oído, así como neumonía, meningitis, el desarrollo de reacciones alérgicas, obesidad, diabetes tipo 1 y 2 y leucemia infantil, entre muchas más. ¡Que maravilla! La leche materna ayuda a fomentar lazos afectivos, cuida al cuerpo de enfermedades y también ayuda en el desarrollo físico ya que su consumo contribuye a la formación adecuada de la mandíbula y músculos faciales de tu bebé.

Como mamá, también obtienes grandes beneficios al lactar. La recuperación postparto es más veloz, mejora tu salud hormonal, ayuda a que te relajes y disminuye los riesgos de cáncer de mama y de ovario. Además, previene la depresión postparto, ayuda a que bajes el peso que ganaste a lo largo del embarazo y contribuye a que el útero regrese a su tamaño normal. Asimismo, la leche materna es conveniente ya que la misma estará lista cuando la necesite tu pequeño y siempre estará a la temperatura adecuada. También, es económica pues no cuesta nada y dada su naturaleza, su aprovechamiento es ecológico.

Como vemos, ¡la leche materna es benéfica tanto para el bebé como para su mamá psicológica como físicamente! Por esta razón, la Academia Americana de Pediatría recomienda que los pequeños consuman leche materna por lo menos durante sus primeros 6 meses de vida. Recordemos que la decisión de cada madre es personal y nadie tiene el derecho de presionarte a realizar algo que no quieras; no obstante, son tantos los beneficios que vale la pena intentarla.

Mi dieta mientras estoy lactando

Al lactar, es importante tratar de cuidar nuestra alimentación y consumir una variedad de alimentos nutritivos. En ese caso, ¿será necesario llevar una dieta especial?

De acuerdo a expertos en Nutrición, llevar una alimentación perfecta no es necesario; basta con encontrar un balance alimenticio para así lograr que tú y tu bebé reciban los nutrientes necesarios. De la misma forma, procura no intentar una dieta baja en calorías pues necesitas energía suficiente para producir leche. De hecho, ¡uno de los beneficios de la lactancia es que te puede ayudar a bajar el peso que has ganado durante el embarazo! Además, llevar una buena alimentación te ayudará a producir más leche y sentirte bien al amamantar.

Conociendo lo anterior, podrás preguntarte si hay alguna restricción sobre ciertos alimentos. En realidad, no existe ningún alimento prohibido. Sin embargo, cada bebé es diferente. Lo que afecta a uno puede no hacerle daño a otro. En general, se sabe que los alimentos que pueden producir mayor molestia son aquellos que mientras son digeridos causan gases, tales como el brócoli, la col y la lechuga, entre otros; al igual que alimentos que le dan sabor a la leche, como es el caso del ajo, cebolla y de ciertos picantes. No tienes que dejar estos alimentos. Procura estar sólo al pendiente de lo que comes; y, en caso de que notes la presencia de un patrón de cólicos, gas o cierta inquietud que no se calma en tu bebé, consulta a tu pediatra. Lo más probable es que te indique dejar ciertos alimentos con el fin de ver si se presenta cambio alguno. Tú misma te podrás dar cuenta si tu bebé reacciona de cierta manera después de comer estos alimentos.

Por otra parte, puede ser que hayas escuchado que no puedes comer pescado durante el periodo de lactancia. No te preocupes; muchas veces los beneficios que tiene el pescado en la salud son mayores que los riesgos; sólo intenta no consumirlos todos los días. La única excepción que hay que tomar en cuenta son los pescados altos en mercurio, tales como tiburón, pez espada, blanquillo y caballa rey. Si los consumes, debes eliminarlos de tu dieta durante, e incluso, después de la lactancia. Sin embargo, para cualquier otro pescado que no contenga una cantidad alta de mercurio no existe una razón para ser eliminado de tu dieta.

Después de nueve meses de no consumir bebidas alcohólicas, es probable que quieras saber si puedes tomar alcohol durante la lactancia. La respuesta es ¡sí! Puedes tomar una copa de vino, una cerveza o una bebida sin problema, incluso hasta dos. Sin embargo, en caso de tomar, es mejor esperar hasta que el alcohol haya desaparecido de tu cuerpo antes de amamantar. Toma alrededor de dos horas para que se elimine una bebida de alcohol de tu sangre; cuatro en el caso de dos; y así de forma sucesiva. Ya pasado ese tiempo, podrás volver a dar pecho; entre tanto, puedes utilizar leche que tengas almacenada.

¿Puedo tomar cafeína? ¡Claro! Siempre y cuando la tomes en dosis moderadas. Puedes disfrutar de tu café del día, té o un refresco de vez en cuando. Mientras limites tu consumo de cafeína diaria a no más de dos o tres tazas, ¡tú y tu bebé estarán bien!

Lactancia prolongada. ¿Será para mí?

Si eres una de las mamás que sigue lactando a partir del año, ¡siéntete contenta! Decidir cuándo dejar de dar pecho es un tema muy personal. Tú y tu pequeño sabrán cuándo es el mejor momento, nadie más. De la misma forma, a pesar de que tu bebé ya es un experto en comer sólidos y la leche materna no es la fuente primordial de nutrición, ésta continuará brindándole la energía, vitaminas y anticuerpos necesarios que continuarán fortaleciendo su sistema inmunológico. Asimismo, dar pecho continúa siendo una gran fuente de confort y de seguridad. A pesar de las críticas que indican que los niños se vuelven dependientes si continúan lactando, la investigación muestra lo opuesto. Si lo deseas, puedes seguir dando pecho para tranquilizar a tu bebé cuando esté enfermo, alterado, haya sufrido una caída o debido a que sencillamente quieres seguir alimentándolo de esa forma. ¡No hay ningún inconveniente para seguir dando leche! De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda continuar con la lactancia materna y alimentos complementarios hasta los 2 años o incluso más.

 

Tolerando críticas

 

Dar pecho de forma posterior a haber cumplido el bebé un año de edad o, incluso, después de sus primeros 6 meses, puede resultar en críticas. No permitas que esto te detenga, ¡dar pecho es un acto natural lleno de cariño y amor! El mejor indicador para saber que estás en lo correcto es tu propio instinto, así como el apoyo de tu pareja y no las opiniones de los demás. De la misma forma, si sientes que el lactar no está impidiendo el crecimiento social de tu bebé o no interfiere entre tú y tu pareja, sigue adelante.

A continuación, te presentamos diversas opciones que los expertos recomiendan para continuar lactando a tu niño. Uno de los consejos que estos dan es que cuando tu bebé comience a hablar, creen una palabra secreta que sólo ambos conozcan. De esta forma, cuando tu pequeño desee lactar, te puede mencionar esta palabra. Si gustas, también puedes intentar enseñarle que sólo podrás darle pecho en casa, así tu pequeño sabrá que, cuando se encuentren fuera, tomará leche en su propio vaso y no de tu pecho. Cualquiera de estas dos opciones o cualquier otra idea que tengas que te haga sentir cómoda, serán excelentes. No olvides sólo escuchar tu propio instinto y reflexionar que es lo mejor para ti y tu pequeño. Es muy cierto que puedes llegar a escuchar consejos u opiniones de tus familiares o amigos cercanos. Escúchalos y dales las gracias por su preocupación (aunque no siempre vayas a practicar sus sugerencias). Utiliza tu sentido del humor para alivianar la conversación, pero recuerda que al final del día, ¡tú decidirás qué es mejor para tu pequeño!

¿Qué hacer cuando se presenta dolor al lactar?

¡Dar pecho por primera vez es algo totalmente nuevo! Es una experiencia que requiere de práctica, técnica y paciencia, así como perseverancia para ser exitosa. Y, a pesar de ser natural, requiere de aprendizaje de parte tuya y de tu bebé. Es algo tan nuevo y diferente que hasta en un comienzo puedes experimentar algo de dolor y hasta sentir extraño. No te preocupes, esto es completamente normal ya que con el tiempo verás que será más fácil lactar. Al empezar a lactar, es normal sentir calambres en el vientre; esto se debe a que el útero se encuentra regresando a su tamaño normal. A pesar de saber que en un comienzo duele dar pecho, no debe haber dolor por más de 30 a 60 segundos si es que tu bebé lo ha sujetado de forma correcta. Si pasado el primer minuto continúas sintiendo dolor, suspende la lactancia y reacomoda a tu pequeño. Sólo recuerda esperar a que tu bebé deje de succionar antes de quitarlo del pecho y sepáralo pasando tus dedos de forma suave por sus encías para prevenir dolor y pezones agrietados. Al reacomodar, asegúrate de que tu areola esté dentro de la boca de tu bebé y que no sólo se agarre del pezón. Esto hace que ocurra mucho dolor. Si tienes dudas de cómo posicionarte para dar leche, ver Técnicas y posiciones para amamantar.

Si sientes dolor en tu pecho pero por otra razón diferente al agarre, es posible que lo experimentes por las siguientes razones:

• Mastitis: Una infección que se presenta junto con síntomas de gripe. Puede estar acompañada de fiebre, fatiga, escalofríos e inflamación; con zonas rojas, calientes, duras o sensibles al tacto en el pecho.

• Infección por levadura: Quemazón o dolor profundo en los senos o pezones, que puede presentarse durante o después de dar leche y que no mejora después de haber cambiado de posición.

 

¿Qué puedes hacer para prevenir dolor e infecciones?

• Intenta descansar lo más posible. Estar agotada baja las defensas y puede hacerte más propensa a contraer infecciones.

• Evita lavar tus pezones con jabón. El cuerpo se auto-lubrica solo para proteger tus pechos y el jabón lo puede eliminar, así que intenta sólo enjuagarte con agua.

• Al salir de bañarte seca tus pechos con cuidado y sin frotar la toalla en ellos.

• Deja que se sequen muy bien tus pechos después de lactar.

• No dejes que tus ductos se obstruyan. Si sientes mucho dolor, puedes de forma cuidadosa sacar algo de leche con tu mano o una máquina de extracción de leche para eliminar el exceso (ver Consejos sobre extracción de leche).

• Coloca toallas frías o una bolsa de hielo sobre tu pecho para ayudar a desinflamarlos.

• Toma una ducha tibia o coloca una toalla calientita sobre tu pecho antes de lactar.

• Intenta diferentes posiciones para lactar, de esta forma estimulas todo el pecho y además encontrarás la posición más cómoda para ti.

 

¿Qué hacer si siento dolor?

• Toma un baño caliente, usa toallas calientes y masajea el pecho afectado con un movimiento firme hacia el pezón. Los puedes masajear en tanto aplicas calor o durante las tomas. Después de esto, es recomendable dar leche.

• También, puedes aplicar una toalla fría o hielo sobre el pecho.

• Finalmente, toma ibuprofeno con el propósito de desinflamar y reducir el dolor, pero asegúrate de no exceder la dosis. Si el dolor continúa, contacta a tu médico.

¿Qué hacer si la lactancia materna no es para mí?

A pesar de que las asociaciones médicas más importantes recomiendan lactancia materna como la mejor opción de alimentación exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, ésta no siempre será la alternativa más conveniente para todas las mamás. En este caso, existen fórmulas comerciales que brindan la nutrición adecuada para el crecimiento de los infantes y pueden cumplir con tus requisitos también ya que éstas tienen varias ventajas, tales como:
• Comodidad: no sólo la mamá puede dar de comer; puede compartir la responsabilidad con su esposo, permitiéndole incluso a familiares alimentar a su bebé.
• Flexibilidad y conveniencia: puede salir la mamá y dejar la responsabilidad de alimentar a su bebé a cualquier otro cuidador. De manera adicional, alimentar no ocupa tiempo en su trabajo.
• Tiempo: la leche de fórmula se digiere de manera más lenta que la leche materna, por lo que habrá más tiempo entre cada toma.
• Sin restricción de dieta: no hay que preocuparse por el tipo de alimento que comemos ni por las bebidas que ingerimos.

Igual que en el caso de la lactancia materna, la lactancia artificial trae consigo varios puntos en contra, los cuales hay que tener en mente:
• Organización y preparación: es importante tener la fórmula disponible y fresca para su uso. De la misma forma, hay que cargar con biberones y fórmula a la hora de salir para preparárselos al bebé en caso de emergencia. Finalmente, si no está a la temperatura que a tu pequeño le gusta, hay que calentarla un poco en agua caliente o llevarla previamente caliente.
• Costo: las fórmulas pueden ser costosas y tener repercusión en la economía familiar.
• No se encuentra individualizada para tu bebé: la fórmula no puede cambiar de acuerdo a las necesidades de los bebés como lo es en el caso de la propia leche materna. Asimismo, la fórmula no contiene todos los anticuerpos que brinda la leche materna.

A pesar de los pros y contras de las tomas de fórmula, ¡la decisión final es tuya y sabes qué es lo mejor para ti y tu bebé! La leche materna puede traer consigo dificultades físicas o emocionales, así que si decides que la fórmula es para ti, ¡excelente! No dejes que nadie te haga sentir culpa. Hay casos en los que físicamente no se puede o, incluso, el bebé no pueda tomar leche. Esto no significa que seas mala madre o que no le podrás brindar el mismo amor, nutrición o cariño. También podrás lograr crear lazos afectivos y asegurar que su nutrición sea adecuada a partir de la fórmula. Recuerda hablar con tu médico para que te ayude a encontrar el tipo y marca que mejor cumplan con las necesidades de tu bebé y tu familia.