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¿Cómo vestir y desvestir a mi bebé?

El cambio de prenda de tu bebé es un excelente momento para convivir, interactuar y hasta jugar a “¿dónde está bebé?”. Al empezar puede parecer una actividad difícil, pero verás que con la práctica serás un experto cambiador de ropa.

Para comenzar, asegúrate de que la ropa de tu pequeño sea cómoda, esté limpia y sea adecuada para su edad. Prepara las prendas nuevas y acomoda a tu pequeño en una superficie plana y segura. Puede ser sobre el cambiador, encima de la cama o en un sofá. Recuerda no quitarle la vista de encima en ningún momento.

¿Cómo lo visto?
1. Acuesta a tu bebé boca arriba sobre una superficie plana.
2. Toma la prenda que le deseas poner y júntala desde la parte inferior hasta el cuello de la misma como si fuera acordeón. Levanta un poco a tu bebé y sostén su cabeza delicadamente. Estira la prenda y pásala suavemente sobre la cabeza de tu pequeño procurando no tocar su carita.
3. Repite el mismo mecanismo de acordeón ahora para las mangas. Empieza con un lado, pasando su mano por la apertura y cuidadosamente metiendo tu mano por fuera hacia dentro de la manga para ayudar a bajarla a través del brazo de tu pequeño. Al terminar, repite lo mismo con su otro brazo.
4. Ajusta la ropa en su cuerpo y abróchala al nivel del pañal.
5. Repite los mismos pasos si pretendes ponerle otra capa de prenda. Si le pones pantalones, realiza el mismo movimiento de acordeón.
6. Por último, no olvides los calcetines.

¿Cómo lo desvisto?
1. Acuesta a tu bebé boca arriba.
2. Procura desvestirlo poco a poco para que no le dé frío.
3. Si trae pantalones, comienza por ellos. Suavemente, desabróchalos y deslízalos hacia abajo.
4. Sostén con apoyo la cabeza de tu pequeño en tanto desabrochas su prenda y sacas cada brazo, uno a la vez.
5. Junta la prenda hacia el cuello, estira y pásala gentilmente por la cabeza de tu pequeño evitando tocar su barbilla y cara.
6. Si necesitas quitar un mameluco, desabrocha la prenda y levanta con cuidado a tu pequeño para deslizar suavemente la ropa (un brazo a la vez, para después hacerlo con cada una de las piernas).

Recuerda que hay que hacer varios intentos para dominar esta práctica. Sin embargo, con el tiempo aprenderás la mejor manera para hacerlo y conocerás la que sea más fácil para ti y menos incómoda para tu pequeño.

¿Cómo bañar a mi bebé?

La hora del baño es excelente para hacer la transición del día a la noche. Realizar el baño durante el mismo horario cada día ayudará a que tu bebé sepa que pronto vendrá la hora de dormir. De la misma forma, el baño debe ser un momento tranquilo, agradable y relajante, para así, marcar la pauta para desacelerar las actividades del día y prepararse para dormir. A continuación, te brindamos los pasos a seguir para tener un baño exitoso con tu bebé:

• Elige un área para bañar a tu bebé. Puede ser en el fregadero de la cocina, el lavabo del baño o dentro de una bañera portátil colocada sobre una superficie plana y segura. Lo mejor es elegir un lugar que te permita estar en una posición cómoda y a la altura de tu pequeño, para así brindarle mayor seguridad. Si eliges el fregadero, asegúrate de que sea lo suficientemente amplio para no lastimar a tu bebé. También, cerciórate de que esté limpio para evitar contaminar o irritar la piel de tu bebé.
• Prepara 5 centímetros de agua en la bañera portátil o fregadero a una temperatura tibia y agradable. Revisa la temperatura del agua utilizando tu codo. Es muy importante que el agua no esté muy caliente para que no queme la piel de tu bebé.
• En tanto el agua esté lista, prepara los materiales que vas a necesitar y tenlos cerca de ti:
o Jabón para bebé no perfumado.
o Recipiente para verter agua.
o Paño delicado.
o Toalla con capucha.
o Pañal nuevo y ropa limpia.
• Desviste a tu bebé y si es necesario, limpia sus pompis para no ensuciar el agua.
• Coloca a tu pequeño poco a poco en el agua comenzando por los pies. En este momento, dale palabras de apoyo y amor ya que el repentino cambio de ambiente puede asustar o sorprenderlo y tu tranquilidad le ayudarán a calmarse.
• Recuerda que hay que sostener muy bien a tu bebé ya que puede estremecerse un poco al tocar el agua. Utiliza una mano para detener su cuello y cabeza, y la otra mano para meter su cuerpo al agua.
• Procura que la mayor parte de su cuerpo esté fuera del agua. Para que no le de frío, utiliza un recipiente para mojarlo de manera constante.
• Toma el paño delicado con la mano que no estás utilizando para sostener su cabeza y limpia su cara. No siempre es necesario utilizar jabón; sólo asegúrate de pasar el paño delicado por todos los ángulos de la cara. Continúa brindándole un masaje a su cabecita cuidando que no entre agua en sus oídos. A la hora de enjuagarlo, acomoda tu mano sobre su frente para prevenir que el agua entre a los ojos, nariz y boca de tu bebé.
• Continúa limpiando el resto de su cuerpo. Comienza con la parte de enfrente del cuerpo de tu pequeño y luego levántalo un poco, dándole soporte con tu brazo para continuar lavando su espalda y nalguitas.
• Cuando llegues al área genital, limpia muy bien sin usar jabón. En el caso de las niñas, limpia entre pliegues y enjuaga muy bien su área vaginal. Para el caso de los niños, limpia muy bien su pene y escroto, cuidando no intentar llevar el prepucio (piel en la punta del pene) hacia atrás. Recuerda no remojar a tu bebé si fue circuncidado y aún no sana por completo. En dichos casos, sigue las instrucciones que te dio tu pediatra.
• Al terminar el baño, saca a tu bebé con cuidado y envuelve todo su cuerpo en una toalla suave.
• Llévalo a una superficie cómoda para secarlo de manera completa, dando palmadas suaves con la toalla. Al terminar, ponle pañal y ropa limpia a tu bebé.
• Recuerda: nunca dejes a tu bebé sin supervisión, ni por un segundo: ¡los accidentes pueden ocurrir en un cerrar y abrir de ojos!

El primer baño de mi bebé: baño de esponja

Durante las primeras semanas de vida, cuando tu pequeño aún tiene el muñón del cordón umbilical, la Academia Americana de Pediatría recomienda realizar “baños de esponja” para bañar a tu bebé. A continuación, te presentamos los pasos que se requieren para limpiar a tu bebé con éxito.

• Asegura la habitación esté a una temperatura agradable.
• Prepara los materiales necesarios: 1 recipiente con agua tibia, jabón y champú especial para bebé (opcional), un paño delicado, algodones (redondos o cuadrados), una toalla delicada con capucha, un pañal nuevo y ropa limpia.
• Antes de comenzar, platícale a tu bebé suavemente y narra cada paso que realizas para tranquilizarlo y prepararlo para su delicioso baño.
• Desviste a tu bebé sin quitarle el pañal, envuélvelo con la toalla y colócalo sobre una superficie cómoda y segura.
• Comienza lavando su cabeza: humedece y enjabona su cabello, cuidando sus ojos de exposición al jabón. Termina secando muy bien su cabecita dando palmaditas muy suaves con la toalla.
• Lava su cara: toma un pedazo de algodón, sumérgelo en el agua tibia y limpia un ojo, desde el lagrimal hacia fuera. Luego, toma un algodón nuevo y haz lo mismo con el otro ojo. Para el resto de la cara, toma un paño, humedécelo con agua y limpia con cuidado todo su rostro, comenzando con su nariz, boca y mentón y terminando con sus orejas.
• Cuello y pecho: toma un paño y agua con jabón y limpia toda el área asegurando enfocarte entre los pliegues donde puede haber residuos de leche.
• Abdomen: limpia suavemente su abdomen con un paño húmedo enjabonado cuidando no mojar el cordón umbilical. Luego con un algodón húmedo (sin jabón) limpia el área alrededor del cordón y deja seque por completo.
• Brazos: lava suavemente cada brazo sin olvidar limpiar cada mano con jabón.
• Espalda: voltea a tu bebé boca abajo, coloca su cabeza hacia un lado para recargar su cachete cómodamente sobre la superficie. Toma el paño y limpia su espalda y los pliegues del cuello.
• Piernas: extiende sus piernas y límpialas muy bien sin olvidar la piel detrás de sus rodillas. Si tu bebé mueve mucho sus piernas, no te preocupes; se gentil y continúa hablándole dulcemente sobre el proceso.
• Área del pañal: Toma un pedazo de algodón, humedécelo y limpia el área genital sin utilizar jabón. Si tu bebé es niña, limpia de adelante hacia atrás toda el área vaginal. En los niños, limpia los pliegues, escroto y pene sin intentar mover el prepucio (piel en la punta del pene). Si tu niño está circuncidado, sigue las instrucciones específicas de tu pediatra.
• ¡Listo! Tu bebé está bien limpio. Asegura secarlo por completo, dando pequeñas palmaditas con la toalla hasta quitar de su piel toda la humedad. Al terminar, colócale ropa nueva y limpia y continúen con su rutina.
• Recuerda: por lo general los bebés necesitan un baño diario. Platica con tu pediatra acerca del baño de tu bebé y el uso de jabón y champú.

¿Cada cuándo debo bañar a mi bebé?

Hasta que tu bebé no se coloque en cuatro patas y comience sus aventuras de exploración por cada área de la casa, un baño diario no es necesario. La Academia Americana de Pediatría recomienda bañar bebés alrededor de 3 veces por semana durante el primer año de vida, de tal forma que se prevenga la resequedad en su piel. Los bebés tienen la piel muy delicada y lubricada para su protección. No obstante, en muchos países se tiene la costumbre de bañar a los pequeños todos los días y sabemos que cada padre conoce cuánto se ensucia o suda su pequeño y decide, de acuerdo a sus instintos y recomendaciones del pediatra, cuántas veces bañarlo. Algunos pediatras, incluso, podrán indicarte que los bañes todos los días, en particular si el clima de tu ciudad es muy húmedo o caliente. A la par, el baño puede ser algo muy relajante para tu pequeño y es también una forma excelente para iniciar la rutina de dormir.
A pesar de considerar el hecho de bañarlo o no todos los días, siempre es conveniente mantener el área de cambio de pañal lo suficientemente limpia después de cada cambio. De la misma forma, hay que cuidar el área del cuello y todos los pliegues del cuerpo del bebé dado que de forma usual se acumula sudor, suciedad y pelusa en las mismas. Si no bañas a tu bebé a diario, es recomendable pasar una toalla o algodón húmedo por los pliegues para asegurar que tu bebé esté limpio y feliz.
La hora del baño es un momento placentero y relajante para los bebés y no es sólo un momento de higiene, así que procura que sea un momento tranquilo donde no hayan obligaciones o angustia. Esto ayudará a tu bebé aprender que ya se acerca la hora de dar las buenas noches. ¡El baño es buen inicio para la rutina de dormir! Recuerda no bañar a tu bebé antes o después de comer ya que el movimiento puede presionar el estómago lleno y causarle reflujo en consecuencia. Por otro lado, tener hambre puede causar que no desee cooperar. En fin, el baño debe ser un momento de relajación y cariño, por lo que no olvides brindarle mucho amor. Es muy común que durante las primeras veces tu bebé llore o muestre resistencia al agua dado que esta es una experiencia completamente nueva para él. Busca brindarle toda la confianza, apoyo y cariño para hacer el proceso lo menos intrusivo posible.

¡Diversión a la hora del baño!

Para los bebés, el baño puede ser incómodo en un comienzo. Les quitamos la ropa, pasan frío y luego los mojamos sin su previa autorización. El cambio tan drástico puede asustarlos. Sin embargo, no siempre tiene que ser así. Si nos esforzamos por hacer el proceso lo más cómodo, relajante y divertido posible, pronto nuestros pequeños se adaptarán y disfrutarán de la rutina nocturna.
Para ayudar a nuestros pequeños adaptarse a la hora del baño, hay que estar tranquilas y seguras. Sabemos que de cierta forma bañar a tu bebé es algo nuevo y puede causarte un poco de ansiedad, pero recuerda que nuestros bebés perciben nuestras emociones. Si respiramos de manera profunda y buscamos lograr empatía suficiente con nuestros pequeños, veremos que el baño es una perfecta oportunidad para fomentar lazos afectivos. Además, ¡estudios han demostrado que el baño de nuestros bebés nos puede relajar a nosotras también! En esta etapa, los bebés están muy pequeños para jugar; no obstante, nunca se cansan de nuestro cariño. Con esto en mente, puedes realizar lo siguiente para hacer de la hora del baño una experiencia agradable y divertida:

• Cántale a tu bebé cuando lo estés bañando. ¡Esto le encantará y de la misma forma impulsarás el desarrollo de sus habilidades musicales y de lenguaje!
• Háblale a tu bebé y guíalo a través del proceso. Le puedes contar un cuento o simplemente platicarle. Utiliza un tono de voz suave y dulce para hablar con tu bebé. ¡A los pequeños les gusta mucho! Además de divertirlo, estarás estimulando su desarrollo lingüístico.
• Continúa estimulando su lenguaje al nombrar cada parte de su cuerpo que estás bañando. Utiliza voces divertidas y no olvides mostrarle mucho cariño.
• Finalmente, intenta realizar el baño en el mismo horario todos los días; esto ayudará a que tu bebé comience a anticiparlo y lo disfrutará cada vez más.

Enseñando a mi bebé a vestirse por sí mismo

Conforme tu pequeño crece, va adquiriendo las habilidades que le permitirán ser cada vez más independiente. En esta etapa, cada aprendizaje será clave ya que lo ayudará a adaptarse al mundo. A partir del primer año, nuestros bebés comienzan a aprender habilidades que les permiten valerse un poco más por ellos mismos. Dentro de estas habilidades, se encuentra el comenzar a vestirse solo. Esta habilidad surge alrededor de los 24 meses de edad. Cada niño crece a su propio ritmo por lo que unos niños podrán comenzar a vestirse antes y otros después. No te preocupes, la mayoría de los niños adquieren éste y más aspectos relevantes a su cuidado personal para los cuatro años de edad.
Ya que tu pequeño ha cumplido los dos años de edad, es buen momento para comenzar a enseñarle a vestirse por sí mismo. Esta es una tarea retadora y tomará tiempo hasta que se pueda vestir solo; pero poco a poco dominará la actividad de ponerse prendas fáciles y seguirá avanzando con la práctica. Este es un momento emocionante para tu pequeño dado que le brinda autonomía y además, podrá comenzar a vestirse como lo hacen mamá y papá. No importa si sólo se pone una prenda pequeña, siempre recuerda celebrarle este hecho; para tu pequeño es un gran logro. De la misma forma, no te sorprendas si tu pequeño se pone los zapatos en los pies equivocados; es parte de su aprendizaje. Conociendo lo anterior, es recomendable comenzar a enseñarle cómo vestirse lo más pronto posible cuidando siempre de que tu pequeño muestre interés e iniciativa.

Las mejores prendas para aprender a vestirse solo son:
• Pantalones con cintura elástica.
• Zapatos con velcro.
• Cierres de velcro en vez de botones o cordones.
• Camisas con cuello amplio y con dibujos al frente para que le sea fácil identificar cómo debe colocárselas.

Trucos y consejos que ayudarán a que tu bebé aprenda a vestirse solo:
• Siempre elogia sus logros. Por más pequeños que sean, para nuestros niños son enormes y además los motivan a seguir aprendiendo.
• Déjalo elegir entre dos o tres opciones de ropa; esto le brindará aún más autonomía.
• Recuerda elegir las prendas que son fáciles de ponerse.
• Enséñale a encontrar las etiquetas de las camisas y menciónale que éstas van atrás. Haz lo mismo con las bolsas grandes de los pantalones.
• Si comienza a abrocharse los botones, enséñale a comenzar a hacerlo de abajo hacia arriba para que no se salte ningún botón.
• Para los zapatos, puedes dibujar el perfil de dos pequeñas caritas felices y decirle a tu pequeño que cuando las caritas estén volteando a verse, están en la posición correcta.
• Establece una rutina. Para comenzar, puede bañarse, secarse, ponerse la pijama y cenar como rutina.
• Hazlo divertido. Puedes escoger una canción o inventar una; o puedes ponerlo a contar para ver cuánto se tarda, ¡a muchos niños les encanta jugar contra el reloj!
• Busca un momento relajado del día para practicar y no olvides tener paciencia.

¿Qué hacer cuando tengo prisa?
Sabemos que queremos dejar que nuestro niño practique vestirse por sí mismo, pero no siempre hay tiempo disponible. Con ello en mente, es importante explicarle a tu pequeño que habrá días en los que tendrás que vestirlo como por ejemplo, los días que va al kínder. En cambio, podrán practicar por las tardes con la pijama si hay tiempo y también durante los fines de semana. De la misma forma, recuerda que tendrás que repetir las instrucciones muchas veces; los niños aprenden rápido pero requieren práctica, especialmente con llevar a cabo tareas tan retadoras como ésta.

Primera visita al dentista y el cuidado en casa

A pesar de no ser permanentes los dientes de nuestros pequeños y aunque sepamos que estos se van a caer, es muy importante cuidar de ellos desde el momento en que el primer diente aparezca. Los dientes de los bebés son muy importantes pues permiten que su boca se forme adecuadamente, mastique bien y además, tenga buena pronunciación.
Comúnmente, los primeros dientes en salir son los dos dientes de abajo. El primer diente puede aparecer entre los 6 y 10 meses de edad y tan pronto salga, requiere de atención y cuidado especial. Tal vez te preguntes si es necesario llevar a tu bebé al dentista desde la aparición del primer diente. En realidad, los expertos tienen muchas opiniones diferentes al respecto. Sin embargo, concuerdan en que antes del primer año de vida, tu bebé debe tener su primera visita. Con esto en mente, puedes decidir tomar precauciones en casa antes de llevar a tu bebé a su primera visita al dentista.

¿Cómo cuido los dientes de mi pequeño en casa?

• Cuando aparezca el primer diente, compra un cepillo de dientes pequeño para bebé, asegurándote que sea extra suave.
• Coloca en el cepillo una pizca de pasta de dientes con fluoruro no más grande que el tamaño de un grano de arroz.
• Pasa el cepillo de dientes a través de la boca de tu pequeño de forma suave, asegurándote limpiar muy bien los dientes que ya tenga.
• No te preocupes por enjuagar su boca; es tan poquita la pasta que no se presentará problema alguno; sólo recuerda utilizar una cantidad muy pequeña de pasta de dientes.
• Repite la limpieza dos veces al día; una en la mañana después del desayuno y la otra en la noche después de la cena o toma nocturna.
• Finalmente, procura no dejar que tu bebé duerma con un biberón de leche o jugo en su cuna ya que esto puede provocarle muchas caries.

¿Por qué limpiar los dientes de mi bebé?

Es muy importante limpiar los dientes de tu bebé ya que los residuos de leche o pedazos de alimento pueden alojarse entre los dientes, causando el crecimiento de bacterias y la liberación de ácido que puede provocarle caries. De la misma forma, comenzar a limpiarle los dientes desde esta temprana edad fomenta buenos hábitos de limpieza. Esto ayuda a hacer una transición fácil cuando tu pequeño tenga edad para lavarse los dientes por sí solo.
No debes preocuparte si aún no tiene ningún diente tu pequeño, es sólo cuestión de esperar; pronto comenzarán a brotar.

Aprendiendo más acerca del cuidado de sus dientes

Cuando tu bebé esté por cumplir dos años de edad, probablemente ya tenga una dentadura completa que le permita morder y articular palabras. Quizás aún no tenga todos los dientes pero pronto estos vendrán en camino. Durante esta etapa comenzarán a salirle los caninos o, como los conocemos coloquialmente, los colmillos; su sonrisa se mostrará radiante.
La dentadura de los bebés está compuesta por dientes de leche o dientes de bebé. Esto significa que son temporales y que conforme vaya creciendo, los irá perdiendo para dar espacio a los dientes permanentes. El hecho de que los dientes sean temporales, no nos da paso libre a descuidarlos. Por el contrario, al igual que con los dientes permanentes, los dientes de bebé están sujetos a caries e infecciones dentales si no se cuidan. Asimismo, enseñar a nuestros pequeños a crear hábitos de higiene desde temprana edad ayudará a fomentar la limpieza en el futuro.
Sabemos que has estado cuidando la boca y dientes de tu bebé, pero es momento para dar el siguiente paso. Es tiempo de enseñarle a tu pequeño a escupir después de lavarse los dientes. Le enseñarás que después de lavar su boca debe escupir para sacar la pasta de dientes. Demuéstrale cómo debe hacerlo y pídele que te imite. Indícale que sólo se escupe sobre el lavabo y después de lavar los dientes. Evita darle agua para que enjuague su boca y luego la escupa ya que a esta edad es más propenso a tragarla y pasarse la pasta de dientes en vez de escupirla. Practiquen todos los días este nuevo hábito. Tal vez tu pequeño quiera tomar control del cepillo de dientes. ¡Muy bien! Puedes empezar por enseñarle la mecánica. Tomen ambos el cepillo y limpien de arriba hacia abajo por toda la boca. No esperes que domine el cepillado a la primera, tomará tiempo para que lo aprenda en su totalidad. Por esta razón, es muy importante que siempre lo acompañes. Recuerda hacer este hábito atractivo y divertido y deja que tu pequeño te observe lavar tus dientes ya que los niños aprenden a través de la imitación.

Mi bebé ya está muy grande para su bañera

Tu bebé ha crecido mucho; tal vez ya esté muy grande para el lavabo o su pequeña bañera. Además, ¡está chapoteando por todos lados! Si te estás preguntando qué debes hacer, a continuación te presentamos diversas opciones.

Si tienes bañera:

Puedes optar por conseguir una bañera portátil más grande para bebé y colocarla en la bañera. Primero, coloca un tapete antideslizante en el piso de la bañera grande y luego coloca la bañerita de tu pequeño. En ella, tu bebé podrá jugar y tú sentirte segura. No necesariamente tienes que utilizar una bañera portátil; puede ser hora de pasarlo a la bañera de grandes. Si tu bebé ya se sienta solo sin ningún apoyo, estará listo para este gran paso. Lo único que necesitas es un tapete antideslizante en el fondo de la tina y sus juguetes del baño. Tendrá un amplio espacio para chacualear y jugar, ¡tanto que probablemente no va querer salir de bañarse! A pesar de tener mayor control de su cuerpo, sigue siendo muy pequeño y necesita de tu vigila absoluta. Es importante sólo llenar la bañera con muy poca agua, disminuyendo el riesgo de que tu bebé se ahogue. Revisa la temperatura del agua con tu codo antes de colocar a tu bebé dentro de la misma. No contestes el teléfono o arregles otros pendientes durante este proceso. Si tienes alguna urgencia, retira primero a tu bebé del agua, envuélvelo en su toalla y llévalo a un lugar seguro antes de solucionar lo que se presente. No olvides hacer de la hora del baño un tiempo divertido y relajante para tu bebé.

Si tienes regadera:

Si no hay bañeras en tu casa, no es problema. Puedes elegir pasarlo a una bañera portátil más grande y colocarlo en la regadera de su recamara. Lo más seguro es que tu bebé ya se siente sin apoyo por lo que podrá chapotear a gusto en su bañera infantil y toda el agua caerá dentro de la regadera. Los pasos para bañarlo en la regadera son muy sencillos. Primero, hay que preparar un tapete antideslizante para que al colocar su bañera no se mueva. Ya que su colocación esté segura, llena la bañera con agua tibia y revisa la temperatura con tu codo o parte interior de tu muñeca. Si la temperatura está agradable, es hora de meter a tu pequeño a bañar. Procura vestirte con ropa cómoda ya que tendrás que agacharte y sentarte en el piso. Estate lista también para una ligera mojada ya que tu bebé puede lanzar agua por todos lados, ¡es parte del proceso! Es muy importante no quitarle nunca la vista a tu pequeño; los accidentes pueden suceder en segundos, así que si por alguna razón tienes que irte, retira primero a tu pequeño de la bañera, tápalo con su toalla, colócalo en un lugar seguro y luego atiende tus necesidades. La hora del baño es excelente para iniciar la rutina del sueño, así que no olvides hacerla agradable y mostrarle mucho afecto a tu bebé.

¡Ayuda! Mi bebé quiere pararse cuando lo baño

La hora del baño puede ser un momento muy divertido, pero también muy agotante, en especial cuando nuestros pequeños desean ejercer su independencia y rehúsan escuchar nuestras instrucciones. Durante esta etapa, los bebés adquieren nuevas habilidades y una de ellas es pararse manteniendo el balance. ¡Este es un elemento clave en su desarrollo, y como padre seguramente te dará mucho orgullo! Sin embargo, las nuevas habilidades de tu pequeño incluyen mayor energía e inquietud por explorar y utilizar su cuerpo, ¡tanto que quedarse quieto durante la hora del aseo puede parecer imposible!
Como padres y adultos conocemos los riesgos que pueden presentarse durante la hora del baño. No queremos que nuestros pequeños se resbalen y se golpeen. Por lo tanto, ver a nuestros bebés pararse a la hora del baño puede preocuparnos. Posiblemente, le indicaremos a nuestros pequeños que se sienten y no nos obedecerán; entonces, ¿qué se debe hacer? A continuación, te presentamos diversas técnicas que te pueden ayudar.

• Si tu bebé ama la hora del baño y no quieres que se pare, puedes indicarle que al momento de que lo haga se acaba la hora del baño. En un tono gentil, dile “Te has parado, con lo cual me estás demostrando que es hora de salir de bañarte.” Si no te hace caso, hay que sacarlo. Con tiempo asociará que si quiere seguir jugando durante el baño no debe pararse.
• También puedes ponerle junto a él juguetes que únicamente pueda utilizar al estar sentado. Si se para, se le quitan los juguetes.
• Otra opción recomendada por expertos es dejarlo que se pare. En algunos casos, puede ser más seguro bañarlo parado que tener una batalla con tu pequeño cada vez que toma su baño. Si decides dejar que se pare, es necesario adecuar el espacio del baño para tenerlo lo más seguro posible. Coloca un tapete antideslizante en todo en el suelo de la bañera o regadera. Elimina cualquier objeto que le pueda hacer daño si se cae y asegúrate de que estarás siempre al pendiente de tu pequeño. Sea que esté sentado o parado, nunca hay que quitarle la vista de encima.

¡Esperemos que estas técnicas te ayuden! Recuerda utilizar tu creatividad y adecuar las técnicas a tu estilo. No hay una sola respuesta correcta; la clave es ser consistente, firme y siempre estar presente. Tu pequeño está muy emocionado con sus habilidades, así que sé empático con él. No se levanta para desafiarte; lo hace porque es algo nuevo y emocionante para él. Entenderlo te ayudará a establecer las mejores reglas para su seguridad.