Category Archives: Ablactación

Jugo de frutas: Nuevas recomendaciones

El jugo de fruta es una bebida popular entre los niños y los padres ya que son dulces, proporcionan hidratación y porciones de frutas (que tranquilizan a los padres cuando sus niños son quisquillosos y rechazan las frutas enteras). Pero a pesar de que el jugo es natural y ¿se puede consumir libremente?

Los jugos de frutas se recomendaban para el consumo con moderación a partir de los 6 meses de edad, pero la Academia Americana de Pediatría recientemente publicó cambios en las recomendaciones que sugieren nuevas directrices para el consumo de jugo que comenzando hasta después del primer año de edad.

El consumo de jugo es notorio para llenar el estómago de los niños y, por lo tanto, reemplazar otros alimentos sólidos o la leche materna / fórmula que los bebés necesitan más. Aunque el jugo sea 100% natural sin azúcar añadida, agregado sigue siendo muy alto en azúcar y bajo en la fibra, poniendo a niños en riesgo para el alto consumo calórico y caries.

Recomendaciones de consumo propuestas por la AAP Continue reading

Introducción a sólidos: método “Baby-led Weaning”

Baby-led weaning (BLW) se está convirtiendo en una forma muy popular para alimentar a tu bebé sólidos. BLW ofrece un método alternativo a la introducción tradicional a los alimentos complementarios en la dieta de tu bebé. Con este método, los bebés usan sus manos para explorar la comida y alimentarse en lugar de ser alimentados con cuchara o comida para bebés.

Si tú y tu pediatra deciden que este es el método que le gustaría probar, tu bebé puede comenzar una vez que tenga seis meses de edad, puede sentarse sin ayuda y puede traer objetos a su boca. Una vez que tu bebé esté listo, coloca en la bandeja de su silla alta alimentos de la familia (sin sal o azúcar añadida) en forma de palillos grandes que se puedan coger con la mano, y deje que lo recoja y lo ponga en su boca libremente. Como padre, tú decides qué ofrecer, pero el bebé decidirá qué comer (que también debería ser cierto para la alimentación tradicional con cuchara). Recuerda que los alimentos no deben ser forzados y la leche materna o de fórmula sigue siendo una parte esencial de la dieta de su bebé. En teoría, con BLW expones a tu bebé a una amplia variedad de alimentos saludables, el mismo se enseña a comer alimentos que la familia disfruta y controla su propia ingesta. No se cuentan gramos ni cucharadas cuando se prepara la comida del bebé, ni es necesario que el bebé lo termine todo. ¡Comer debe ser una experiencia placentera!

¿Cuáles son algunos principios de BLW? Continue reading

¡Ayuda, mi bebé es quisquilloso para comer!

Si tienes un bebé mayor de un año, es posible que notes que su apetito ha disminuido, su elección de alimentos se ha hecho selectiva y se pone quisquilloso al comer. Lo anterior es muy común y suele surgir cuando los bebés comienzan a adquirir y desear su independencia. Además, ha terminado su primera gran etapa de crecimiento, la cual disminuye después de su primer año de vida. Unos días tu bebé comerá bien y otros días parecerá que no come nada. Puedes llegar a creer que tu pequeño es muy quisquilloso. Sin embargo, muchas veces su interés se centra en el descubrimiento y en el juego, no en la comida.
La disminución en el crecimiento y el interés en el juego no son los únicos factores que provocan que los niños sean quisquillosos. Los investigadores en Psicología y Nutrición han descubierto que los genes también pueden jugar un rol importante en el rechazo de los alimentos. El miedo a probar nuevos alimentos se debe al temperamento de tu pequeño. Sin embargo, no quiere decir que el comportamiento no puede cambiar. A pesar de saber que esto es algo común, no significa que como padres no nos lleguemos a preocupar. Primero que nada, respira profundamente. A continuación, te daremos 11 consejos que te ayudarán a cerciorarte que tu bebé coma lo suficiente, sin hacer de la hora de comida un campo de batalla.

1. Es importante respetar el apetito de tu pequeño. A veces, podrá tener hambre y a veces no. Así que no lo obligues a comer si no lo desea. Expertos en Nutrición y psicología han descubierto que acabarse toda la comida en el plato a pesar de no tener ya hambre puede conducir a trastornos alimenticios u obesidad en un futuro.
2. Establece una rutina y horario para la hora de comida. De esta manera, tu pequeño podrá esperar a que las comidas sucedan a la hora establecida.
3. Invita a tu pequeño al súper y platiquen acerca de los alimentos que ven. Habla positivamente acerca de ellos. Deja que tu pequeño elija frutas y verduras con tu ayuda; de esta forma, lo estarás exponiendo a comida saludable sin la presión de tener que probarla.
4. Sé paciente a la hora de servir comidas nuevas. Intenta motivar a tu pequeño a probar el alimento describiéndolo (color, textura, forma y aroma), en vez de sólo decirle que sabe rico. Recuerda que la exposición es muy importante para lograr que a tu pequeño le guste un alimento o quiera probarlo. No te des por vencida. A veces tendrás que exponer el mismo alimento de 7 a 15 veces antes de que lo pruebe.
5. A la hora de introducir un alimento nuevo recuerda acompañarlo de un alimento saludable que tu pequeño ya conozca y sabes que le gusta. Por ejemplo, si le gusta el espagueti a la mantequilla agrega un poco de espagueti con salsa de tomate a un lado. De dicha forma, le puedes dar una probada del alimento nuevo; si no quiere más, al menos ya lo probó.
6. Minimiza las distracciones a la hora de la comida e intenta que el tiempo dedicado sea breve, para que al terminar tu pequeño regrese a jugar.
7. Ofrece los alimentos en diversas presentaciones; si en algún momento serviste zanahorias crudas, ahora sírvelas cocidas. Corta el sándwich en triángulos y ofrece los chicharos congelados. A veces, estos simples cambios podrán hacer que tu pequeño disfrute de un alimento que solía evitar.
8. Si tu pequeño se resiste a los alimentos, evita la urgencia de prepararle una comida nueva. En vez de esto, procura siempre servir diversas opciones en la comida; dentro de ellas incluye un alimento que sepas que le gusta.
9. Asegúrate de que el tiempo que están sentados en la mesa sea agradable y que tu pequeño te vea comer, felizmente, los mismos alimentos saludables.
10. No le des mucha leche o alimentos entre comidas ya que hará que tu pequeño esté saciado y no quiera comer a la hora de la comida.
11. Finalmente, no ofrezcas el postre como premio. Únicamente creará la creencia de que el postre es más deseable que el alimento.

Seguir estos consejos te ayudará mantener la paz a la hora de la comida. Recuerda que tú tienes el control sobre los alimentos que le ofreces a tu pequeño y los horarios. Sin embargo, tu pequeño tiene el derecho a comérselo o no. Dale tiempo y sigue ofreciendo opciones saludables en cada alimento del día. Si estás preocupada por la cantidad de alimento que come tu pequeño, apunta lo que come. Esto te podrá dar una perspectiva objetiva y te darás cuenta que algunos días tu bebé comerá muy bien y otros casi nada. En caso de que creas que la salud de tu pequeño está siendo perjudicada por la falta de alimento, no dudes en contactar a tu pediatra. Él podrá indicarte si tu bebé requiere algún suplemento alimenticio.

Alimentando la maravillosa energía de mi pequeño

En esta etapa de crecimiento, nuestros pequeños tienen una impresionante cantidad de energía, ¡tanta que parece que no se cansan! Claro, todos los niños son diferentes y unos son más activos que otros. Sin embargo, todos requieren de una alimentación sana para seguir creciendo y continuar con su activa exploración del mundo.
Desde que aprendieron a gatear y, posteriormente, a caminar, el acceso que tienen los bebés al mundo incrementa, por lo que se vuelve mucho más fácil para ellos explorar su entorno y moverse dentro de las áreas que les llaman la atención. Con esto en mente, nuestros pequeños no desean quedarse quietos. No obstante, es muy importante mantener llena su barriguita a pesar de que parezca que ellos se olvidan de que tienen que comer.

¿Cómo darle de comer a mi niño?

Es importante recalcar que, a pesar de seguir en desarrollo, tu pequeño no está creciendo al mismo ritmo que durante su primer año de vida. Recuerda que es normal que pierda interés en la comida o que prefiera jugar en vez de comer. De igual manera, en ciertos días su apetito será más grande y en otros parecerá inexistente. Esto es normal. Siempre y cuando continúe creciendo y esté feliz, no se presentará problema alguno, pero si notas que no está aumentando de peso o que se muestra somnoliento, no dudes en contactar a tu pediatra.
Por otra parte, en esta etapa tu pequeño comenzará a alimentarse por sí mismo haciendo uso de los utensilios. Esta es una excelente oportunidad para aumentar el desarrollo de sus habilidades adaptativas. La pasta de moñitos, pollo empanizado o cualquier otra comida que puede ser cortada en pequeños pedazos y fácil de sostener con un tenedor, resulta ser una muy buena práctica para comer por sí mismo.
Que tu pequeño coma y pruebe nuevos alimentos no son los únicos retos que podrás experimentar. La inmensa energía de los pequeños puede provocarles dificultad para sentarse a comer; por lo tanto, puedes optar por darle de comer a tu pequeño mientras juega o camina por la cocina pero no es lo más recomendable. Es importante y más seguro comenzar a enseñarle que cuando comemos es necesario hacerlo en la mesa. Menciónale que, tan pronto termine de comer, podrá seguir jugando. Si comen en familia, incluyan a tu pequeño en la conversación y siempre recuerda elogiarlo para motivarlo a seguir comiendo en la mesa.
También recuerda ofrecer alimentos ricos en hierro a la hora de comer. Las leguminosas, carne, pescado, pollo y cereal fortificado con hierro son alimentos ricos donde este nutriente está presente. De la misma forma, limita el consumo de leche a no más de 3 vasos por día ya que puedes llenar a tu pequeño y, por lo tanto, no querrá comer otros alimentos. Finalmente, es importante ofrecer alimentos con grasa entera pues en esta etapa de crecimiento el cuerpo y cerebro requieren de la grasa de los alimentos, así que, al menos que tu médico lo indique, no le des opciones de alimentos con 0% grasa o bajos en grasa. Por otro lado, está bien añadir una pizca de sal a sus platillos y comenzar a darle de comer la misma comida que coma el resto de la familia.

Papillas: ¿caseras o compradas?

Ya que te estás embarcando en el mundo de la alimentación sólida, podrás preguntarte si preparas la papilla en casa o si la compras ya hecha en el supermercado. La verdad es que no hay una respuesta correcta. Puedes hacer ambas e incluso combinar estas dos opciones, pero si puedes prepararla en casa ¡genial! Preparar el alimento en casa es una maravillosa manera para alimentar a tu bebé ya que permite brindarle alimentos en su forma más fresca. Sin embargo, a veces la vida nos presenta muchas obligaciones que parece una tarea imposible. Entonces, ¿qué hacer?
Si tienes la oportunidad de cocinar en casa, ¡excelente! Al prepararla, tendrás garantizado exactamente cada ingrediente añadido y además comenzarás a acostumbrar a tu bebé a la comida (en versión molida) que consume la familia. No siempre es viable preparar papillas cada día, por lo que una buena técnica para ofrecer comida preparada en casa, pero sin la necesidad de prepararla todos los días, es tomarte un día en el fin de semana y preparar porciones de diferentes recetas para congelar. De esta forma, sólo necesitarás descongelar una porción a la vez. Este método puede resultarte más económico que comprar la comida en el supermercado. Su única desventaja es que, a pesar de tomarte un día para preparar las papillas, aún requiere de tiempo, organización y preparación. De igual manera, preparar en casa requiere tener una higiene absoluta por lo que hay que asegurarse de tener perfectamente limpios todos los utensilios y equipo de preparación. Conociendo estas desventajas, sabemos que algunas mamás no cuentan con el tiempo para preparar papillas, por lo que prefieren comprar el alimento en el supermercado. No hay ningún problema con hacerlo de esa forma, sólo es necesario asegurarse que:

• Esté hecho con alimento natural.
• No contenga azúcar o sustitutos de azúcar.
• Tenga bajo o nulo contenido de sodio.
No contenga conservadores.

La mayoría de los alimentos para bebés que encuentras en el supermercado son de excelente calidad. Verifica sólo que cumplan con los requisitos anteriores. Comprarlos en el supermercado ofrece conveniencia y una manera muy práctica de almacenamiento. De la misma forma, te saca de apuros en cualquier momento que no tengas alimento y estés de viaje o paseo. Con esto en mente, los pediatras recomiendan que brindes a tu bebé alimentos enfrascados de vez en cuando aun cuando lo alimentes con papilla hecha en casa; con ello, lo acostumbras a su sabor y evitas que lo rechacen cuando sea la única opción de alimento. Asimismo, si siempre compras alimento, intenta darle a tu pequeño alimento hecho en casa en ciertas ocasiones para que cuando sea hora de comer con la familia, tu bebé esté acostumbrado a los alimentos caseros.
Como consejo final, es bueno servir la porción de alimento de tu pequeño en un plato diferente al frasco en el cual lo almacenas; esto es para evitar que el alimento que no serviste se contamine. De esta forma, podrás almacenar el alimento restante en el refrigerador por las siguientes 48 horas.

Ablactación: ¿con qué alimentos comenzar?

¡La hora de introducirle las papillas a tu bebé trae consigo una infinidad de preguntas! La información de los medios y las opiniones de los familiares nos pueden confundir de tal manera, que nos preguntamos si habrá reglas o un orden específico para introducir los alimentos. Conociendo esto, queremos brindarte una guía para aclarar los mitos que rodean la introducción de la alimentación sólida.
Un mito que acompaña la ablactación es que es necesario comenzar con cereales. Por lo general, sí se comienza la ablactación con cereales de un sólo grano, no existe evidencia médica que sugiera que introducir alimentos sólidos en algún orden en particular sea mejor para tu bebé. Por otra parte, es muy común escuchar que darle fruta primero hará que después no quiera comer verduras. Sin embargo, tampoco hay evidencia científica que sustente esta afirmación. ¡La verdad es que puedes comenzar con prácticamente cualquier alimento que desees! Incluso, puedes comenzar con puré de carne, algo antes inconcebible y que requería esperar hasta que el bebé creciera unos meses antes de dársela. Sin embargo, gracias a investigaciones recientes, se recomienda que la carne sea uno de los primeros alimentos ya que ésta brinda el hierro necesario que requiere tu bebé en esta etapa. A partir de los 6 meses de edad, a los bebés se les acaba la reserva de hierro con la que nacieron; por lo tanto, es importante darles alimentos ricos en hierro como la carne roja o cereales fortificados con este nutriente.
De la misma forma, es importante introducirle a tu bebé una amplia variedad de alimentos saludables y ricos en nutrientes, siempre y cuando introduzcas un alimento a la vez por 3 días seguidos para descartar alergias. Recuerda también que tu pequeño apenas está aprendiendo a comer y que las texturas y los sabores son totalmente nuevos para él. No te desanimes si tu pequeño no quiere comer algo en particular. ¡Esto es muy normal! Simplemente vuelve a intentarlo después. A veces, es necesario ofrecer el alimento unas 10 a 15 veces antes de que un bebé acepte un alimento nuevo. Por esta razón, es importante continuar ofreciéndolo una cucharadita a la vez y no olvides introducir las papillas con una consistencia muy molida y semi-líquida. Tu pequeño aún está en la fase de aprender a pasar alimentos, así que los grumos o alimentos espesos le resultarán difíciles de deglutir. Conforme se vaya acostumbrando a las papillas, podrás ir cambiando la consistencia de los alimentos hasta llegar a darle a tu pequeño trocitos de comida.

Introduciendo refrigerios saludables

¿A quién no le gustan los refrigerios? Estos deliciosos bocadillos son muy fáciles de preparar y además ayudan a equilibrar la cantidad de nutrientes que requiere tu pequeño para su propio crecimiento. De esta forma, si crees que tu pequeño no desayuna, come o cena lo suficiente, el refrigerio puede servir como un apoyo nutricional. Por otro lado, puede que tu pequeño coma muy bien pero tenga hambre entre comidas. En este caso, los refrigerios saludables son una excelente manera para mantener a tu pequeño feliz y satisfecho. En un día puedes darle de 2 a 3 refrigerios y, al mismo tiempo, establecer buenos hábitos alimenticios. Con una porción pequeña tu bebé quedará satisfecho y, además, evitaras que te rechace el bocado. Finalmente, una porción adecuada le ayudará a llegar a la cena con apetito.

 

¿Cómo introduzco los refrigerios?

 

La mejor manera de introducir refrigerios es por medio de un mismo horario cada día. De esta forma, tu pequeño aprenderá anticipar comida a ciertas horas sin perjudicar sus señales internas de hambre y saciedad. Tal vez, existirán días en los que tu bebé no terminará todo su platillo o refrigerio. No te preocupes, a veces no tiene hambre o no le apetece el alimento. Sin embargo, a pesar de no terminar su porción, continúa manteniendo el horario de las comidas, para no crearle confusión en la rutina. Procura que todos los refrigerios sean saludables, pero dale la oportunidad a tu pequeño de elegir si así te lo pide. Haz que elija entre 2 o 3 opciones saludables y la cantidad que desee.

Ojo: Evita darle comida chatarra a tu pequeño. Este tipo de alimento no tiene ninguna aportación nutricional. Por otra parte, no niegues estos alimentos en ocasiones especiales, tales como cumpleaños o fiestas. Recuerda no utilizarlos sólo en la vida cotidiana o como premio, de tal forma que tu pequeño pronto entenderá que estos alimentos son para ser consumidos de vez en cuando.

 

Pequeños apetitos: Los niños que no quieren comer

Muchos niños son quisquillosos para comer. Si estás experimentando esto, tenemos buenas noticias, ¡es totalmente normal! Siempre y cuando tu bebé siga desarrollándose de forma sana y feliz, no habrá mucho de qué preocuparse. De hecho, tras el primer año de vida, el crecimiento se desacelera y los pequeños no requieren de tanta comida. Asimismo, el desarrollo cognitivo y físico de los pequeños los hacen estar más interesados en jugar y explorar y menos que en comer.

Una de las razones comunes por la cual los niños se muestran quisquillosos es porque quieren independencia, siendo que rechazar la comida les da sensación de tener el control. Los niños desean poder elegir qué y cuánto comer; además, no siempre tienen apetito por lo que unos días comerán muy bien y otros parecerá que no comieron nada. Conviene respetar su elección por comer o no, pero es necesario recordar que sólo tú tienes el control sobre qué alimentos ofrecer y cuándo hacerlo.

Es importante ofrecer opciones saludables de alimento a la hora de comer y continuar haciéndolo así muchas veces. Puede tomar de 10 a 15 exposiciones del mismo alimento para que a un pequeño le guste o, incluso, lo pruebe. Por otra parte, a la hora de ofrecer nuevas opciones recuerda preséntalas en cantidades pequeñas junto con alimentos conocidos que sabes de antemano que le gustan.

 

No todos los niños son iguales. Pueden existir diferentes razones por las cuáles no quieren comer. Con esto en mente, te presentamos diferentes perfiles de niños que no quieren comer y consejos para apoyarlos en su alimentación.

 

Si tu pequeño es sensible al sabor, olor o textura:

• Ofrécele opciones de alimentos saludables junto con los alimentos que ya sabes que le gustan.

• Poco a poco ofrécele diversas comidas a tu pequeño, recordando que puede tomarte de 10 a 15 exposiciones antes de que la pruebe.

• Pon atención a las comidas y texturas que le disgustan a tu pequeño e intenta servirle el mismo alimento con diferente preparación.

 

Si su temperamento es fuerte y por lo tanto no quiere probar o consumir ciertos alimentos:

• Sírvele comida nueva junto con comida que ya le gusta a tu pequeño. Motívalo a tocar, oler, o probar la comida nueva.

• Resiste la urgencia de preparar comida especial para tu bebé, pero asegúrate de que en cada comida haya algo que si le guste. De la misma forma, intenta siempre darle lo que come la familia pero en porciones para un niño.

• Ofrece dips saludables, tales como yogurt natural, humus, cátsup, maní de cacahuate o aderezo bajo en grasa, para motivar así a tu pequeño a comer frutas y verduras.

• Involucra a tu pequeño en aspectos sencillos de la preparación del alimento, de tal forma que le llame la atención.

• Recuerda exponer poco a poco los alimentos nuevos y mantén la calma si tu pequeño no los prueba.

 

Tu niño puede mostrarse quisquilloso, cuando en realidad lo que quiere es comer por sí mismo. En este caso puedes:

• Ofrecerle comida que pueda comer con sus dedos.

• Dejar que tu pequeño controle los cubiertos aunque aún no tenga buena coordinación para hacerlo.

• Preguntar a tu pequeño cómo quiere que le sirvan la comida en su plato.

 

Tu pequeño puede ser sumamente activo y no le gusta parar de jugar a cambio de sentarse a comer:

• No hagas que tu pequeño se siente hasta que la comida esté lista para comerse.

• Intenta que cada comida sea breve.

• A la hora de las meriendas puedes ofrecer comida saludable y fácil de comer a su alcance para que siga jugando.

 

Tu niño pica entre comidas. Picar involucra comer durante todo el día un poco sin tener horarios fijos, por lo que frecuentemente no tiene hambre a la hora de la comida. Si este es el caso:

• Recuerda que las porciones para niños deben ser pequeñas. Por ejemplo, las proteínas pueden ser del tamaño de la palma de la mano de tu bebé y todo lo demás estar dentro de la medida de una o dos cucharadas.

 

Considerando lo anterior, podrás intentar diferentes técnicas para asegurarte que tu bebé esté recibiendo la alimentación que necesita. De igual forma, es muy importante mantener la calma ante cualquier situación y no obligar a tu niño a comer o premiarlo y castigarlo con postre. Tú controlas qué le das y los horarios en lo que él come. Recuerda que la mayoría de los niños pasan por esta etapa, que puede ser producto de muchos factores como un descenso en el crecimiento, temperamento, presentación de la comida e incluso a su propia genética. Siempre y cuando tu bebé esté creciendo apropiadamente y tu pediatra verifique que se encuentra sano, intenta mantener el horario de comida que más le agrade y no le demuestres tu frustración a tu pequeño. Deja que tu bebé te vea comer y que muestras un aspecto positivo hacia los alimentos.

¡Provecho!

Incluyendo a mi bebé en las comidas familiares

Tu bebé ha crecido muchísimo, ¡así que es momento para comenzar a comer en familia! A pesar de no estar listo para comer todo lo que la familia consume, tu bebé puede probar muchas diferentes texturas, consistencias y sabores. Puede, incluso, probar pequeños trocitos de la misma comida que los demás comen, procurando limitar el consumo de sal y azúcar añadidas. De la misma forma, es una gran oportunidad para presentarle la cuchara y el vaso entrenador si es que aún no lo has hecho. Además de ser esto apto para su desarrollo, podrá tu pequeño ver a ustedes hacer lo mismo a la hora de comer y no habrá nada más emocionante para él que poder hacer lo mismo que hacen sus papás.

Incluir a tu bebé en las comidas familiares puede significar más trabajo, pero puedes intentarlo poco a poco conforme ambos se van adaptando a la rutina. En primera instancia, puedes comenzar a darle de comer tú, y cuando tu bebé adquiera mayores habilidades para alimentarse por sí mismo, podrá hacerlo al mismo tiempo que lo hacen los demás. De igual manera, tu bebé puede comenzar a comer con ustedes una comida al día y después incluirlo de forma gradual en más ocasiones.

¿Cuáles son los beneficios de incluir a tu bebé en las comidas en familia?

• Aprenderá de los demás. Podrá ver cómo comen sus hermanos o ustedes, los papás. Verá también cómo utilizan los cubiertos y las reacciones positivas que demuestran ustedes ante la comida frente a él.

• Podrá conocer alimentos nuevos e, incluso, mostrar un nuevo interés por ellos.

• Finalmente, comenzará a aprender buenos modales durante la comida. Durante las conversaciones, observará que hay que esperar que el otro acabe para así poder hablar; podrá aprender que solemos decir “por favor” y “gracias” y también cómo masticar. Poco a poco, aprenderá más y más cosas a través de la observación.

¿Cómo le hago para que la comida en familia sea apropiada para mi pequeño?

• Prepara la receta como sueles hacerlo, pero toma en cuenta que es importante que separes una pequeña porción para tu pequeño antes de añadir la sazón al resto de la comida.

• Corta la comida de tu bebé conforme a la textura deseada. Recuerda que a pesar de no tener todos sus dientes, las encías de tu pequeño son más fuertes de lo que crees. Por lo tanto, siempre y cuando los trocitos puedan deshacerse de manera fácil en su boca, puedes comenzar a introducir nuevas texturas.

• Recuerda intentar brindar a tu pequeño una opción de alimento que sabes de antemano que le gusta si es que se está mostrando quisquilloso para comer.

• Hablen con su pequeño e involúcrenlo en la conversación. Aun que no hable todavía, le encantará convivir con ustedes.

• Toma en cuenta que no siempre va querer acabarse todo el alimento que le ofreces. Deja que escoja lo que más le guste de las opciones que le ofreciste. Trata que siempre haya algo que le guste, pero resiste la urgencia de levantarte a prepararle algo especial si no quiso comer nada.

• Intenta que la duración de la comida sea breve o que tu pequeño pueda retirarse a jugar cerca de ustedes al terminar de comer. A esta edad, no aguantará estar sentado mucho tiempo.

 

¿Cómo sé cuánto alimento es suficiente para mi pequeño?

Al introducir alimentos sólidos es importante encontrar un balance entre la energía que necesita el cuerpo y su consumo. Cuando se comienza la ablactación, se empieza en cantidades pequeñas. Una o dos cucharadas de alimento son suficiente para comenzar a acostumbrar a tu bebé a esta nueva forma de alimentación. El alimento con el que se comienza es poco por lo que se puede complementar con leche. Conforme tu bebé va acostumbrándose, puedes ir aumentando la cantidad de papilla que le das. La meta es llegar a remplazar la toma de leche a través del consumo de papilla. Por otro lado, tu bebé te irá indicando si quiere más o ya está satisfecho; así que si tu bebé te pide más alimento, dáselo; si lo rechaza, no lo obligues a consumirlo.

Es importante recordar que los bebés tienen una habilidad innata para medirse por sí mismos y comer sólo lo que necesitan. Esta habilidad puede ser afectada si se limita a los bebés la cantidad de alimento, se les obliga a comer o cuando se les dan premios por comer. Tu bebé te irá indicando cuándo aún tiene hambre y cuándo está satisfecho. Al principio, es muy probable que saque la mayoría de la comida que le introduzcas; no es que no le guste, es simplemente que está aprendiendo a utilizar su lengua para pasar alimentos. Cuando tu bebé quiera más alimento, te abrirá la boca, se acercará a ti o a la cuchara. Si tu bebé no quiere más alimento, volteará su cabeza, cerrará la boca o llorará.

Por otra parte, si a tu bebé no le falta energía, puedes sentirte segura de que está consumiendo las calorías necesarias. Un bebé que carezca de alimento se mostrará decaído. De la misma forma, si tu bebé está subiendo de peso puedes confirmar que está comiendo lo necesario. Una forma para comprobar que su peso está aumentado es asistir a tus citas regulares con tu pediatra.